El 48° monitoreo nacional registró fuertes descensos de Dalbulus maidis, aunque el norte y el centro de Santa Fe todavía mostraron niveles superiores a los de un año atrás. La Red advirtió que los maíces voluntarios, favorecidos por la humedad, pueden sostener la supervivencia del vector entre campañas.
La población de chicharrita finalmente mostró una fuerte retracción en todas las regiones monitoreadas, pero la caída no eliminó el riesgo de cara a la próxima campaña de maíz. Con la siembra temprana cada vez más cerca, la presencia de maíces guachos adquiere relevancia como posible refugio para Dalbulus maidis, ya que puede facilitar la continuidad del vector y del patógeno entre un ciclo agrícola y otro.
Los datos corresponden al 48° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con relevamientos realizados entre el 1 y el 17 de agosto. El reporte mostró descensos en el promedio de adultos capturados en las cinco zonas agroecológicas, aunque el NOA, el NEA y la región Centro-Norte aún conservan abundancias significativas.
Esta situación involucra directamente a Santa Fe, ya que el norte provincial integra la región NEA y buena parte del centro corresponde a la zona Centro-Norte.
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Maíces guachos: el foco antes de la nueva siembra
La alta humedad favoreció la aparición y persistencia de maíces voluntarios. Para la Red, estos cultivos constituyen un factor epidemiológico que debe ser seguido durante la transición entre el invierno y la primavera.
Estos hospedantes pueden favorecer la supervivencia de la chicharrita y contribuir a la continuidad del patosistema entre campañas. Por eso, los técnicos recomendaron monitorearlos y avanzar en su control.
«Es fundamental sostener esquemas de monitoreo activos, sistemáticos y geográficamente representativos, particularmente ante el inicio de las siembras tempranas de maíz», señaló el informe.
El NEA y el Centro-Norte todavía muestran niveles elevados
En la región NEA, que incluye el norte santafesino, el promedio de capturas cayó de 186 a 63 adultos por trampa respecto del relevamiento anterior. Las localidades con más de 100 adultos descendieron del 44% al 17%, mientras que el 21% no registró presencia del vector.
Sin embargo, el promedio regional todavía fue cerca de un 40% superior al registrado durante el mismo período de 2025.
La región Centro-Norte también mostró una disminución sostenida: el promedio de capturas pasó de 74 a 29 adultos por trampa. Las localidades con máxima abundancia bajaron del 19% al 7% y aquellas sin presencia del vector aumentaron del 13% al 32%.
A pesar de la caída, el promedio regional fue diez veces superior al registrado a esta altura del año pasado.

San Guillermo y Ceres: la portación de CSS
El informe también incorporó nuevos análisis sobre la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS) en adultos de Dalbulus maidis recolectados en localidades de Santa Fe y Córdoba.
En San Guillermo, departamento San Cristóbal, se analizaron 30 ejemplares recolectados sobre maíces guachos y el 7% resultó portador de CSS.
En Ceres se estudiaron otros 30 adultos, recolectados en maíces ya cosechados, y la proporción de ejemplares positivos alcanzó el 17%.
Las detecciones en las localidades de la región Centro-Norte fueron consideradas bajas a moderadas. En tanto, en la localidad evaluada del NEA, en Santiago del Estero, no se detectó el patógeno.
El descenso alcanzó a todas las regiones
En el NOA, el promedio de adultos por trampa cayó de 457 a 187, aunque todavía se ubicó 2,4 veces por encima del registrado durante el mismo período de 2025.
En el Litoral, el promedio descendió de 9 a 2 adultos y el 64% de las localidades no presentó capturas. En el Centro-Sur, la caída fue aún mayor: el promedio pasó de 2,4 a 0,18 y el 90% de las localidades no registró presencia de Dalbulus maidis.
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La Red Nacional de Monitoreo concluyó que el clima finalmente se reflejó en la dinámica poblacional de la chicharrita. Pero, ante el inicio de una nueva campaña maicera, el monitoreo y el control de los maíces guachos aparecen como herramientas para reducir las posibilidades de supervivencia del vector y del patógeno durante el período intercultivo.

