Entre las actividades de León XIV durante su visita a la Argentina habrá un gesto que conectará al pontífice con la historia productiva y cultural del interior. Un artesano cordobés preparó una pieza que reúne el trabajo con animales, los saberes transmitidos entre generaciones y los paisajes de su provincia.
No será un regalo religioso ni una pieza de producción industrial. El poncho que recibirá el papa León XIV cuando llegue a Córdoba lleva lana de oveja, pero también la historia de un oficio que resiste en las comunidades rurales y una representación del territorio construida desde la mirada de sus pueblos originarios. Su autor es Erick Rojas, integrante de la comunidad indígena La Unión, perteneciente al pueblo Comechingón.
Un regalo que nace de la producción rural y el trabajo artesanal
En Pachango, entre los departamentos Pocho y San Alberto, Rojas sostiene una actividad que comienza mucho antes de sentarse frente al telar. Su trabajo está ligado a la cría de animales y al aprovechamiento de sus fibras: participa de cada etapa, desde la obtención de la materia prima hasta la confección de la prenda.
«Yo soy artesano, soy tejendero. Los tejenderos quedamos pocos«, contó en un video difundido por el Gobierno de Córdoba. Allí describió un proceso que incluye la esquila, el lavado, el hilado y el teñido de la lana, antes de llegar al tejido. También trabaja con algodón, que produce en algunos años.
LEÉ MÁS►La Mesa de Enlace prepara un documento para decirle al Papa “lo que está dispuesto a hacer el campo”
La posibilidad de confeccionar el poncho surgió después de que el gobernador Martín Llaryora conociera una de sus mantas, realizada con una representación de los cerros de la región. A partir de ese encuentro llegó un pedido particular: preparar una pieza para el Papa que expresara la identidad cordobesa.
«Él me pidió un poncho que representara Córdoba. Que Len la simbología pusiera lo que eran los ríos de Córdoba y la sierra», relató.
Los símbolos que León XIV se llevará de Córdoba
El diseño tiene una lectura territorial y cultural. En sus guardas aparecen las sierras espejadas, una referencia a la cosmovisión ancestral que contempla distintos planos de existencia, y los ojos de agua, que representan los lugares donde nacen los cursos de agua.
En el centro, la denominada pampa del poncho remite a la llanura y completa una composición que busca abarcar la diversidad geográfica provincial. La elección de los motivos convierte a la prenda en una forma de contar Córdoba sin recurrir a imágenes convencionales.

«Representa lo que es el territorio de la provincia de Córdoba. Creo que él se va a llevar, vamos a decir, una imagen de eso de lo que diariamente todos como seres humanos estamos tratando de hacer en este rincón del mundo», explicó Rojas.
La pieza ya está en manos del área de protocolo provincial, que coordinará su entrega durante el arribo del pontífice al aeropuerto cordobés.
La identidad indígena y el legado del Cura Brochero
El obsequio también tendrá un significado personal para su autor. Rojas integra el Consejo Indígena Provincial y esperaba ser convocado para participar de las actividades papales. Finalmente, recibió una invitación para asistir a la misa, a la que planea concurrir junto con un familiar.

La visita tiene además una referencia especial para el artesano por la figura del Cura Brochero y su trabajo en las comunidades del interior cordobés. «Una persona también que ha sido muy importante como ha sido José Gabriel Brochero, una persona que reconozco su obra y lo adelantado y visionario que fue él», expresó.
LEÉ MÁS►Del arroz a la permacultura: el camino de un agrónomo hacia otro modelo de producción
Con el poncho, León XIV recibirá una pieza que condensa distintas dimensiones de la ruralidad argentina: la producción de fibras naturales, el trabajo artesanal, la permanencia de los pueblos originarios y una relación con el territorio que se transmite a través de sus símbolos. Un recuerdo de Córdoba hecho con las manos de alguien que todavía mantiene vivo ese saber.
