La adjudicación del dragado y balizamiento de la Vía Navegable Troncal abre una nueva etapa para la logística de las exportaciones argentinas. El objetivo oficial es avanzar hacia un calado de 40 pies, una obra que el sector considera clave para reducir costos y aumentar la capacidad de carga de los buques.
Para la industria aceitera, los exportadores de cereales y los analistas del sector, la conseción del dragado y balizamiento de la Hidrovía, publicada hoy en el Boletín Oficial, representa una oportunidad para ganar competitividad, reducir costos logísticos y consolidar el principal corredor de salida de las exportaciones argentinas.
Este viernes, mediante la Resolución 36/2026, el Gobierno nacional adjudicó a la empresa Jan De Nul la modernización, operación y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal del Río Paraná, desde Confluencia (en el kilómetro 1.238, a la altura de Paso de la Patria), hasta el Río de la Plata.
Idígoras: un «hito histórico» y el desafío de avanzar hacia los 40 pies
Desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), su presidente Gustavo Idígoras definió la adjudicación como un «hito histórico para la logística internacional de la Argentina», al considerar que permitirá transformar las condiciones de navegación del principal corredor por donde salen las exportaciones agroindustriales y buena parte del comercio exterior.
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No obstante, sostuvo que el paso siguiente será la rápida ejecución de las obras previstas en el pliego. «Necesitamos que esta adjudicación empiece prontamente todas las acciones previstas para lograr llegar a los 40 pies deseados», reclamó.

Según Idígoras, una mayor profundidad del canal permitirá que los buques completen cargas de mayor volumen y operen con mayor eficiencia, lo que se traducirá en menores costos logísticos y una mejora de la competitividad.
En ese sentido, afirmó que el beneficio alcanzará a toda la cadena agroalimentaria, incluidos los productores agropecuarios ubicados lejos de los puertos. «Van a ver cómo sus precios van a ir mejorando cada vez que logremos más calado y podamos completar nuestros barcos con mayores dimensiones», señaló.
Para el dirigente empresario, esa mejora constituye uno de los pilares para el crecimiento del sector. «Este es el mecanismo por el cual la agroindustria va a seguir creciendo», resumió.
Más calado, más carga y menores costos logísticos
Días antes de la adjudicación, el director de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, Julio Calzada, había destacado a AIRE Agro el impacto económico que tendría la profundización de la vía navegable.
Explicó que el paso de los actuales 34 pies —más dos de revancha— a 40 pies —más dos de revancha— permitiría incrementar significativamente la carga transportada. «Cada pie adicional son 8.000 toneladas más de carga en los buques», indicó.
En el caso de los Panamax, precisó que podrían embarcar alrededor de 10.000 toneladas adicionales, reduciendo la necesidad de completar carga en los puertos de Bahía Blanca o Quequén. Esa mayor eficiencia, explicó, disminuiría los costos de transporte y logística, con un efecto positivo tanto para la competitividad del país como para el productor agropecuario.
El antecedente de la concesión y una ventaja estratégica para el país
Calzada también recordó que la concesión iniciada en 1992 fue determinante para el desarrollo del complejo agroexportador del Gran Rosario.
Según describió, la ampliación de la profundidad del río Paraná permitió la instalación de 20 fábricas aceiteras con una capacidad conjunta de molienda de 160.000 toneladas diarias y 21 puertos. «Todo eso se logra gracias a la Hidrovía», afirmó.
Ese proceso, agregó, posibilitó que Argentina desarrollara el mayor polo mundial de procesamiento de soja y girasol, superando en capacidad a otros grandes complejos portuarios internacionales.
Además del aspecto económico, Calzada planteó que la infraestructura debe analizarse desde una perspectiva geopolítica. En un contexto internacional atravesado por tensiones en pasos estratégicos como el estrecho de Ormuz, el estrecho de Malacca o Bab el-Mandeb consideró que contar con una vía navegable plenamente operativa fortalece la posición del país.
Por ejemplo, si hubiera una crisis en el Canal de Panamá el Cabo de Hornos podría cobrar relevancia. En ese caso, «tener la hidrovía normalizada le hace bien a toda la cadena y al productor argentino», concluyó, al señalar que una salida fluida hacia el océano también representa una ventaja estratégica frente a escenarios internacionales cada vez más complejos.
