Un establecimiento del sur de Córdoba impulsó esta iniciativa junto a una escuela local. Buscan concientizar a los más pequeños sobre la importancia de la biodiversidad en los sistemas productivos.
En General Levalle, en el sur de la provincia de Córdoba, el establecimiento Monte Hermoso instaló un hotel de insectos junto a la Escuela General José de San Martín, vecina al campo. La actividad reunió a alumnos, docentes y familias en una jornada sobre biodiversidad, donde compartieron la importancia de los corredores biológicos y su aporte al funcionamiento de los agroecosistemas.
En este caso, el espacio no está pensado para el descanso ni para largas jornadas de spa, como los hoteles de humanos, sino para brindar refugio a especies benéficas. La propuesta busca acercar el concepto de biodiversidad de una manera práctica y generar conciencia sobre el papel que estos insectos cumplen dentro del sistema productivo, sobre aspectos como la polinización y el control de plagas.
«Fue una jornada sobre biodiversidad, donde conversamos sobre la importancia de los corredores biológicos y participamos en la instalación de un hotel de insectos», contó Lucas Andreoni, asesor de Monte Hermoso, quien destacó el entusiasmo, la curiosidad y las ganas de aprender de los alumnos, además de la participación de las familias y docentes.
Según Alejandra Mariana Torres, docente y directora de la Escuela Gral. José de San Martín en Campo Ampurdan, «la propuesta apuntó a mostrar cómo aprovechar la biodiversidad en los lugares donde se produce para reducir la necesidad de utilizar productos químicos. Fue muy interesante conocer lo que está haciendo un establecimiento vecino de la escuela. Incluso nos acompañó un papá, que es ingeniero agrónomo, y también quedó admirado por el trabajo», contó.
Torres explicó que se trata de una escuela rural de tercera categoría con un sistema plurigrado, donde en una misma aula conviven alumnos de distintas edades. Actualmente asisten siete estudiantes. «También soy pareja de un productor agropecuario, así que llevé todas estas iniciativas a casa. Me parece excelente lo que se está haciendo y, además, que podamos contárselo a los chicos para que ellos sean comunicadores y socializadores de esta propuesta», señaló.
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Cómo la biodiversidad mejora los sistemas productivos
La iniciativa se desarrolló en un establecimiento que impulsa un planteo de agricultura regenerativa desde hace 15 años. El sistema se apoya en rotaciones con cultivos de servicio, corredores biológicos, parches de vegetación natural y otras prácticas orientadas a promover servicios ecosistémicos.
Los corredores biológicos son franjas sembradas con vegetación nativa que conectan diferentes sectores del campo. No se destinan a la cosecha, sino que cumplen funciones ambientales: ofrecen refugio y alimento para polinizadores y otros insectos benéficos, incrementan la biodiversidad y transforman sectores de bajo rendimiento agrícola en espacios que contribuyen a la sostenibilidad ecológica. Al mismo tiempo, favorecen procesos naturales que pueden repercutir en un mejor desempeño de los cultivos.
Recientemente, ahí también se puso en marcha una biofábrica destinada a la producción de insumos biológicos, con el objetivo de reducir el uso de productos externos en la inoculación de semillas y en las aplicaciones foliares, durante el ciclo de los cultivos.
El proceso se basa en materia prima generada en el propio establecimiento —restos de poda, pasto, mantillo y biomasa proveniente de los corredores biológicos—, que se reincorpora al suelo para generar una mayor materia orgánica y microbiología nativa.
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Hotel de insectos: un refugio para especies benéficas y una herramienta educativa
Para Jéssica Ceballos, responsable de la biofábrica de Monte Hermoso, la jornada tuvo un significado especial porque la vivió desde un doble rol: como integrante del establecimiento y como mamá de uno de los alumnos que participó en la actividad.
«Fue muy lindo ver la curiosidad de los chicos cuando Lucas les explicaba el concepto de biodiversidad y por qué es importante incluirla en un sistema productivo. Cuando salimos al campo para armar el hotel de insectos estaban súper emocionados: preguntaban por qué tenía distintos materiales y qué tipo de insectos íbamos a poder tener. Realmente lo disfrutaron mucho», recordó.
Para Ceballos, el principal valor de este tipo de propuestas está en acercar estos conceptos a las nuevas generaciones. «Cuando un niño comprende que hay insectos que pueden ser aliados, que se refugian en un corredor biológico y que podemos hacer un hotel para observarlos, vamos sembrando una mirada que lo va a acompañar durante su vida. También es importante abrir las tranqueras para que generaciones curiosas puedan preguntar, aprender y ver cómo la biodiversidad se puede sumar a un sistema productivo», sostuvo.
La educación ambiental como eje para cuidar el suelo y la biodiversidad
Torres explicó que desde hace algunos años la escuela trabaja en proyectos vinculados al cuidado del ambiente: «Empezamos a cuestionar hábitos que antes parecían normales, como quemar la basura porque en el campo no pasa el recolector. A partir de eso desarrollamos un proyecto de reciclaje y cambiamos muchas prácticas».
Ese trabajo adquirió una nueva dimensión después de la inundación que afectó a la escuela a fines de 2025. «Acá nunca había habido inundaciones. Entonces, nuestra preocupación este año fue investigar, para la feria de ciencias, qué pasó con el suelo para que eso ocurriera», indicó.
«Cuando empezamos a hablar de cómo cuidar el suelo nos interesó mucho conversar con Jéssica. Ella nos contó cómo están impulsando una agricultura que incorpora la biodiversidad para contribuir al mejoramiento del suelo, y eso dio origen a esta actividad», concluyó.
Andreoni aclaró que su principal función hotel es educativa y de concientización: “Permite observar qué tipos de insectos y de abejas hay cuando vas al campo”. En ese sentido, destacó que construir este refugio junto a los niños y niñas permitió generar un espacio para reflexionar sobre el valor de la biodiversidad y el rol que cumplen los insectos benéficos dentro del agroecosistema.


