Aunque el 70% de los cultivos de la región núcleo presenta condiciones excelentes a muy buenas, técnicos de la zona advierten sobre distintos niveles de incidencia. La enfermedad puede reducir el peso del grano, generar descuentos comerciales y comprometer la calidad por la presencia de toxinas.
La aparición de fusariosis en lotes de trigo del centro-sur de Santa Fe encendió una señal de alerta en la recta final del ciclo del cultivo. Las condiciones de humedad y temperatura durante la floración favorecieron el desarrollo del hongo, que afecta espigas con distinta intensidad según los lotes. En diálogo con AIRE Agro, los ingenieros agrónomos Raúl López y Leonel Tornotti describieron el panorama y las consecuencias para los productores.
Fusariosis en trigo: hasta un 35% de afectación en algunos lotes
El informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario señala que el 70% del trigo de la región núcleo se encuentra en condiciones excelentes a muy buenas. Sin embargo, la enfermedad apareció en distintas localidades del centro-sur santafesino.
En Aldao se detectó una presencia del 15% al 20%, con diferencias entre espigas. «Vemos casos de espiguillas tomadas, pero también cuadros donde está tomada la mitad o la espiga entera», explicaron desde la zona.
En el área de influencia de Molino Matilde, en un radio de entre 10 y 15 kilómetros, su director técnico, Raúl López, relevó niveles de afectación del 5% al 35%. La mayoría de los lotes se ubica entre el 5% y el 10%, aunque la enfermedad está presente en todos los campos relevados.

«Siempre aparece algún lote, pero con menos incidencia, menos problemático, pero ahora está bastante generalizado«, advirtió. Y recordó: «Hacía como cuatro o cinco años o más que no se veía con esta incidencia».
El escenario contrasta con el norte, en zonas como Tostado, Villa Minetti y Bandera, donde la presencia del hongo es prácticamente nula debido a que hubo menos lloviznas.
Lluvias y humedad durante la floración favorecieron al hongo
La fusariosis de la espiga es una enfermedad causada por hongos del género Fusarium. La infección ocurre durante la floración, cuando las condiciones ambientales favorecen el ingreso del patógeno.
López estimó que la infección se produjo entre 15 y 20 días atrás, durante jornadas con temperaturas de entre 18 y 22 °C, lloviznas, elevada humedad relativa y muchas horas de mojado de las espigas.
«El Fusarium aparece cuando se dan las condiciones climáticas, vos podés hacerle fungicida en hoja bandera y después te vienen días templados con llovizna, con muchas horas de mojado y mucha humedad relativa y el hongo te va a agarrar igual, porque entra por las flores», explicó.
En Gálvez y alrededores, el ingeniero agrónomo Leonel Tornotti señaló que la incidencia es baja, aunque varía según el lote. También destacó que todos recibieron aplicaciones de fungicidas, pero aclaró que los tratamientos no garantizan evitar la infección. «Son preventivos más que curativos», sostuvo. Y agregó: «Las condiciones son óptimas para todo tipo de hongos: tenemos humedad, ahora hay un poco de temperatura».
Menor peso del grano y descuentos comerciales

La enfermedad reduce el número de granos y su peso. En epidemias severas, las pérdidas de productividad pueden alcanzar entre el 30% y el 70%.
López explicó que los granos afectados quedan livianos y pueden pesar un tercio o menos que uno normal. Algunos se pierden durante la cosecha y otros llegan a la industria con menor peso hectolítrico, lo que puede generar descuentos comerciales.
Además, el hongo puede producir micotoxinas que representan un riesgo para la salud humana y animal. Su presencia obliga a controlar la mercadería y separar los granos afectados cuando corresponde.
«El Fusarium produce toxinas y hay que sacarlo para producir harina«, explicó López. Sobre los riesgos de destinar el material contaminado a la alimentación animal, advirtió: «No se pueden consumir, ni por los humanos ni por animales; incluso si se usa para hacer balanceado las toxinas es probable que hasta te maten algún animal».
Qué puede pasar con la fusariosis hasta la cosecha
Con los cultivos avanzados en su ciclo, López no espera un aumento significativo de la incidencia. «Ya los trigos están bastante avanzados y no va a cambiar la incidencia», afirmó. A la mayoría de los lotes de su zona les faltan entre 15 y 20 días para la cosecha y necesitan jornadas soleadas para completar la maduración.
Pese a la enfermedad, las expectativas de producción siguen siendo muy buenas en el centro-sur santafesino. López estimó que varios lotes superarán los 40 quintales por hectárea, mientras que aquellos con una afectación severa podrían rendir apenas unos 20 quintales.
En el norte, donde la presencia del hongo es prácticamente nula, los resultados también son destacados. Como referencia, mencionó un lote cosechado al este de Tostado que rindió 38 quintales por hectárea.
