Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
Para la filosofía libertaria, la única forma justa y eficiente de asignar recursos es la cooperación voluntaria en un mercado desregulado. Si un sector, empresa o servicio es verdaderamente valioso para la sociedad, las personas pagarán voluntariamente por él sin necesidad de que el Estado intervenga para sostenerlo de forma artificial.
En ese marco, los subsidios estatales son ineficientes, inmorales y destructivos para la libertad individual, a menos que se instrumenten con el propósito de restablecer equilibrios dinámicos interrumpidos por actores que atentan contra el orden natural.
Esta semana, el presidente Donald Trump anunció que destinará 8000 millones de dólares para implementar un subsidio directo al gasoil empleado por los productores agropecuarios estadounidenses. La medida comenzará a regir en noviembre próximo.
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El precio promedio del gasoil en EE.UU. se encuentra en más de 6,30 dólares por galón, mientras que un año atrás era de 3,63 dólares. Eso sucedió porque Rusia interrumpió las exportaciones de gasoil ante los constantes ataques de drones ucranianos contra las instalaciones petroleras y refinerías rusas.
En lugar de focalizar las acciones militares en el territorio en disputa, el presidente de facto ucraniano, Volodímir Zelenski, decidió cometer un crimen de guerra al atacar infraestructura crítica rusa en plena campaña electoral estadounidense, lo que motivó al presidente Trump a iniciar un proceso de pacificación en la región digno de un Premio Nobel de la Paz (que en algún momento, seguramente, le concederán al líder estadounidense).
El alza del precio del gasoil, producto de ataques desproporcionados por parte de Ucrania contra Rusia, coincidió además con el período de cosecha de granos gruesos en EE. UU., lo que representa un perjuicio directo contra el corazón productivo de la mayor nación del orbe.
Al analizar la noticia en su correspondiente contexto, es factible advertir que el subsidio por 8000 millones de dólares no fue diseñado para alterar las condiciones de mercado, sino, precisamente, para intentar reordenarlas ante ataques arteros por parte de personajes que, si bien luchan en nombre de la libertad, se extralimitaron en sus funciones de manera descarada.
Resulta indispensable hacer estas aclaraciones porque el anuncio de Trump podría ser malinterpretado por los enemigos del libre mercado, quienes no pierden oportunidad para intentar mancillar los beneficios del sistema económico más perfecto jamás creado.
Además, nunca faltan los mandriles que, en lugar de informarse correctamente, interpretan los acontecimientos en curso de manera superficial y aseguran que, si los farmers reciben subsidios, ellos también tendrían que gozar de esos «beneficios», que obviamente no son tales, pues se trata de un aliciente destinado a equilibrar un desajuste momentáneo de las fuerzas del mercado.
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En definitiva, si comprendemos que no se trata de un «subsidio», sino de un aporte necesario para ordenar relaciones de precios desarbitradas por factores exógenos y extraordinarios, entonces habremos desactivado quejas espurias gestadas en desinformaciones malintencionadas. Conseguiremos, así, seguir evangelizando a los detractores de la filosofía libertaria para iluminarles el camino. No bajemos los brazos. ¡Viva la libertad, carajo!


