La primera edición se realizó en el predio de Chacra 100, con actividades técnicas para estudiantes y productores, demostraciones de maquinaria y propuestas culturales. La organización confirmó que la celebración será itinerante y que el próximo año se trasladará a otra localidad de la zona triguera entrerriana.
Entre Ríos ya tiene su Fiesta Provincial del Trigo. La primera edición se realizó en el predio de Chacra 100, sobre la ruta provincial 11, y convirtió a Valle María, localidad del departamento Diamante, en el epicentro provincial de la producción triguera.
La iniciativa, impulsada por la Agencia de Extensión Rural (AER) Diamante del INTA junto con su Consejo Asesor, el municipio anfitrión y el acompañamiento de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos y empresas privadas, nació con un objetivo claro: poner en valor el cultivo que, según destacó el presidente de la Bolsa, Diego Camuñas, «nos viene dando muchas satisfacciones en estos últimos años».
La elección de la sede no fue casual. Como remarcó el intendente de Valle María, Mario Sokolovsky, las aldeas de los alemanes del Volga fueron las que introdujeron y afianzaron el trigo en la región. De ahí el espíritu de la fiesta: rendir homenaje al trabajo, a la familia rural y al legado cultural.
Tres días de actividades para estudiantes, productores y la comunidad
La programación se dividió estratégicamente en tres jornadas, cada una destinada a un público diferente.
El primer día estuvo dedicado a estudiantes de escuelas agrotécnicas y de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Los participantes recorrieron módulos demostrativos del INTA sobre nutrición de cultivos, tratamiento de semillas, manejo foliar y elección de cultivares. La jornada cerró con las charlas de Marcelo Carmona, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), sobre sanidad, y de Pablo Fontanini, de la Bolsa de Cereales, sobre el impacto de El Niño en la campaña.

La segunda jornada estuvo dirigida a los productores, con capacitaciones técnicas de empresas semilleras y fertilizadoras cada 30 minutos, además de stands comerciales. Ese día también se realizó el acto de inauguración oficial, con la presencia de autoridades provinciales, y por la noche tuvo lugar el primer festival cultural.
El tercer y último día fue el de mayor convocatoria y estuvo abierto a toda la comunidad. Por la mañana se realizaron demostraciones de sembradoras y drones pulverizadores. Por la tarde, uno de los momentos más emotivos fue la misa por los frutos de la tierra en la Iglesia Inmaculada Concepción, seguida del cierre cultural con las Bastoneras, Herencia Alemana, Timbúes y Los Majestuosos del Chamamé.
«Se cumplió el objetivo de homenajear al productor agropecuario y su familia, ha sido un éxito esta primera edición organizada en conjunto», sintetizó Juan Manuel Pautasso, jefe de la AER Diamante del INTA.
El profesional destacó el trabajo «codo a codo» entre el Consejo Asesor de la agencia, el municipio anfitrión y el equipo del INTA. También resaltó la participación de unos 300 alumnos de escuelas agrotécnicas, acompañados por docentes y profesionales universitarios, y valoró el respaldo de las empresas del sector privado.
La organización confirmó que la Fiesta Provincial del Trigo tendrá carácter itinerante. Valle María fue la primera sede, pero el año próximo el evento se trasladará a otra localidad de la zona triguera entrerriana.
Fertilización del trigo: por qué el análisis de suelo es clave para definir la nutrición
En las distintas estaciones técnicas, estudiantes, productores y profesionales recibieron información de primera mano sobre fertilización, semillas, suelos y cultivares, a cargo de especialistas del INTA Paraná.

El ingeniero agrónomo Pedro Barbagelata destacó que la planificación de la nutrición del trigo «debe respaldarse en diagnósticos científicos precisos», como el análisis de suelo, en lugar de basarse en prácticas empíricas.
Tras señalar que menos del 20% de los productores adopta esta metodología, recordó que el suelo aporta la mayoría de los nutrientes esenciales y que evaluar sus reservas permite tomar decisiones más eficientes. En la campaña actual, luego de registrarse acumulados de 550 milímetros de lluvia entre febrero y abril, «el elevado potencial de rendimiento exige un esquema nutricional más exigente«, observó.
En este contexto, el nitrógeno se presenta como el principal elemento limitante, seguido por el fósforo, cuya reposición es fundamental para evitar el empobrecimiento del suelo, y el azufre, vinculado con los niveles de materia orgánica. Asimismo, Barbagelata destacó la creciente importancia de incorporar micronutrientes como el zinc para optimizar las respuestas productivas.
Semillas de trigo: cómo anticiparse a las enfermedades antes de la siembra
La doctora Norma Formento sostuvo que la semilla representa «el insumo crítico y el punto de partida que condiciona el éxito o el fracaso» de toda la campaña.
La especialista, referente en fitopatología, instó a «revalorizar los atributos sanitarios de la simiente a través de análisis de laboratorio que determinen su poder germinativo, vigor y carga fúngica antes de la siembra». Conocer la presencia de patógenos como Fusarium o del hongo causante de la mancha amarilla resulta indispensable para seleccionar el curasemillas adecuado para cada lote.
La sanidad, subrayó, «debe abordarse de forma integral, donde un correcto balance nutricional fortalece las defensas de la planta y actúa como una barrera natural que complementa las aplicaciones químicas y el monitoreo profesional a campo».
Tratamientos foliares en trigo: cómo proteger las hojas que definen el rendimiento
La doctora Stefanía Appelhans se refirió a las tecnologías de aplicación foliar y a la incorporación de bioestimulantes como herramientas complementarias dentro de la estrategia general del cultivo.
«Permiten potenciar la eficiencia en el uso de los nutrientes disponibles y fortalecer la tolerancia del trigo ante situaciones de estrés abiótico, mejorando en consecuencia la calidad final de la producción», resaltó.
El objetivo principal de estos tratamientos, junto con el seguimiento técnico continuo, es preservar el área foliar responsable de abastecer el llenado de los granos.
«La máxima prioridad pasa por preservar la sanidad de la hoja bandera, la hoja bandera menos uno y la menos dos, que representan el principal motor fotosintético para la definición del rendimiento», explicó.

Suelos y agricultura de precisión: qué tener en cuenta en los lotes de trigo
El ingeniero agrónomo Marcelo Wilson abordó las particularidades de los suelos de la región y la necesidad de conocer el perfil hasta una profundidad de 1,20 metros.
Explicó que en el predio de Chacra 100 conviven diferentes tipos de suelo, con un horizonte superficial de entre 15 y 17 centímetros de espesor. Su desarrollo en profundidad está limitado por un horizonte B denso y rico en arcillas, que condiciona la exploración radicular.
Wilson recomendó recurrir a herramientas cartográficas institucionales, como GeoINTA, y procesar los mapas de rendimiento generados por las cosechadoras para dar los primeros pasos hacia una agricultura de precisión basada en ambientes.
Cultivares de trigo: cómo elegir la variedad según la fecha de siembra
La ingeniera agrónoma Lucrecia Gieco repasó los criterios para seleccionar variedades y las líneas de trabajo del módulo de Mejoramiento Genético del INTA Paraná.
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Explicó que la elección del ciclo debe articularse con el esquema de rotaciones del establecimiento para lograr que la etapa crítica de antesis o floración transcurra en el período óptimo, establecido idealmente entre el 15 y el 25 de septiembre.
Para las siembras tempranas, Gieco recomendó cultivares de ciclo largo, que permiten aprovechar la humedad acumulada en el perfil durante el otoño. En cambio, los materiales de ciclo corto o intermedio se reservan para fechas de siembra más tardías.
