El dato lo aportó Sergio Borré, el presidente de la Cámara de Productores de Leche de Entre Ríos (Caproler), en el marco de la 2ª Jornada de la Cadena Láctea que organizó la entidad en la ciudad de Crespo. El encuentro hizo foco en la tecnología y en el desafío de frenar el cierre de establecimientos.
Con 51 stands y 23 disertaciones, la 2.ª Jornada de la Cadena Láctea de Entre Ríos, organizada por la Cámara de Productores de Leche de Entre Ríos (Caproler) en Crespo, reunió a productores, veterinarios y empresas vinculadas al sector. En el salón de eventos El Castillo, la agenda incluyó contenidos técnicos sobre inteligencia artificial, sanidad y nutrición, pero una advertencia encendió luces amarillas: Entre Ríos pierde entre 15 y 25 tambos por año.
La primera jornada estuvo centrada en la rentabilidad y la tecnología de ordeñe, mientras que la segunda profundizó en las estrategias para mejorar la producción.
En el bloque de nutrición, Pablo Siri expuso estrategias de manejo alimentario; José Maiztegui disertó sobre dietas para expresar el máximo potencial genético de la vaca lechera, y Guillermo Piñeiro destacó la importancia de los silajes con alta calidad higiénica como base de la rentabilidad.
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Luego, el eje se trasladó a la sanidad, la innovación y la sostenibilidad. Victoria Reynals abordó la prevención de la diarrea neonatal, una de las principales causas de pérdidas económicas durante la crianza. El bloque más novedoso estuvo a cargo de Leo Cortese y Tomás Vera, quienes presentaron modelos de inteligencia artificial aplicados al tambo para analizar datos y mejorar la toma de decisiones.

Por su parte, Federico Sörenson planteó si es posible desarrollar una lechería regenerativa, mientras que Mauro Gorgerino expuso las claves de la rentabilidad en un contexto complejo: el productor cobra actualmente alrededor de $530 por litro de leche, pero necesita entre $620 y $650 para cubrir sus costos.
Entre Ríos perdió más de 1.400 tambos en dos décadas
En su discurso de apertura, el presidente de Caproler, Sergio Borré, puso en números la situación del sector: “De 2.100 tambos que teníamos hace 20 años, hoy quedamos 640 con 88.000 vacas en producción”, subrayó.
Además, destacó la dimensión social de la actividad: “Un tambo no es sólo una medida productiva, un balance contable o un conjunto de máquinas y tecnologías. Es una comunidad de personas, es una familia que madruga cada día, es el tambero, el personal, el veterinario, el transportista y toda la cadena de valor que da vida a los pueblos del interior”.
Según los datos presentados durante la jornada, Entre Ríos cuenta actualmente con unos 640 establecimientos lecheros activos y alrededor de 88.000 vacas en producción, con un promedio cercano a 138 animales por tambo.
Borré enfatizó que la provincia perdió cerca del 70% de sus establecimientos en las últimas dos décadas. “Pasamos de más de 2.100 establecimientos a los actuales 640. Se nos van entre 15 y 25 campos por año, y estamos atrapados en un proceso acelerado de concentración”, alertó.

Para el dirigente, el cierre de un tambo “no representa solamente la desaparición de una unidad productiva, también implica la pérdida de empleos, actividad económica y población en las localidades del interior. Cada tambo que cierra es una familia que abandona el tambo. Son empleos locales directos que se apagan y esa raíz que se pierde”.
Genética y tecnología: las fortalezas de la lechería entrerriana
Borré también valoró los avances de los productores entrerrianos en genética, tecnología y calidad de producción. Entre Ríos “tiene capacidad para mejorar sus indicadores productivos y competir con otras cuencas lecheras de la región”, resaltó.
Asimismo, destacó la incorporación de buenas prácticas lecheras, con mejoras en sanidad, bienestar animal y manejo ambiental.
Caproler pidió que la industria pague más por la calidad de la leche
“Por eso consideramos que es el momento para que la industria empiece a reconocer este esfuerzo en el precio que recibe el productor”, señaló Borré.
En ese sentido, planteó que reconocer la calidad de la leche mediante el sistema de pago puede convertirse en “un incentivo para nuevas inversiones y contribuir a una relación más equilibrada” entre productores e industrias.

El dirigente también reclamó una participación directa del sector en los ámbitos de discusión provinciales y nacionales. La lechería, explicó, tiene características y necesidades específicas que requieren “una participación directa en las mesas de discusión provinciales y nacionales. La lechería tiene una dinámica, una complejidad y una problemática tan específica que no siempre puede finalmente ser representadas en esas mesas generales”.
En este marco, destacó el proyecto de creación de un laboratorio agroprovincial que permitiría realizar análisis de leche dentro de Entre Ríos. “Contar con esa herramienta tendrá importancia para transparentar el pago por calidad y aportar mayor equidad a las relaciones comerciales entre la producción y la industria”, observó.
Caminos rurales, créditos y recambio generacional: los reclamos del sector
Como otras entidades que representan a productores agropecuarios, Caproler puso el foco en la infraestructura vial. Borré sostuvo que los caminos rurales “no deben ser considerados solamente como una herramienta para sacar la producción, sino también como un elemento necesario para garantizar servicios y sostener a las familias en el territorio”.
Y agregó: “Los caminos rurales no son sólo vías de tránsito para la actividad productiva y la salida de la leche, son verdaderos corredores sociales que garantizan derechos fundamentales”.
El presidente de Caproler también solicitó “facilitar el acceso al crédito para inversiones en automatización, electrificación y herramientas digitales”, además de contar con “un esquema tributario que acompañe la inversión y la generación de empleo”.
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Por último, expresó su preocupación por el desinterés de los jóvenes en la actividad lechera. Consideró “necesario profundizar el trabajo conjunto entre productores, escuelas agrotécnicas y universidades de la región para generar capacitación y oportunidades para las nuevas generaciones”.
“Si no enamoramos a las nuevas generaciones con una lechería moderna, tecnológica y sostenible, nos vamos a quedar sin recambio generacional”, advirtió.
