El grupo MIYM concretó su tercera adquisición en la industria láctea argentina durante 2026. La operación incluyó a una empresa con más de ocho décadas de trayectoria y fuerte perfil exportador.
Después de varias semanas de negociaciones, la histórica láctea San Ignacio cambió de dueño. El grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) cerró la compra de la compañía santafesina, especializada en dulce de leche y quesos, en una operación cuyo monto no trascendió.
La adquisición representó la tercera compra de MIYM en la industria láctea argentina durante 2026. Antes había incorporado Lácteos Aurora, en la provincia de Buenos Aires, y Lácteos Karina, de San Gregorio, en el sur santafesino.
Cuando trascendió el inicio del proceso de venta, el director de Lechería de Santa Fe, Carlos De Lorenzi, destacó ante AIRE Agro las características de la firma y su inserción internacional.
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“Es una empresa muy reconocida con productos de altísima calidad, que exporta a los mejores mercados del mundo”, señaló el funcionario.
De Lorenzi también puso el foco en el perfil del activo adquirido: una compañía con demanda consolidada y presencia exportadora, particularmente en segmentos como el dulce de leche y el queso azul.

Una empresa nacida en Rosario y con plantas en Santa Fe
San Ignacio nació en Rosario en 1939, cuando Ignacio Rodríguez Soto comenzó con la elaboración artesanal de dulce de leche. En 1978 concretó su primera exportación, con Alemania como destino, y fue pionera entre las firmas argentinas en obtener la certificación necesaria para ingresar al mercado de la Unión Europea.
En 1997 trasladó su producción a Sauce Viejo y, al año siguiente, incorporó una planta en Hipatia, destinada exclusivamente a la elaboración de quesos.
La empresa había sido adquirida en 2011 por el grupo francés Laiteries Hubert Triballat. Dos años después pasó a manos de los argentinos Alejandro Reca, Alejandro Bertín y Diego Temperley.

Bajo la conducción de ese grupo, San Ignacio se consolidó en la exportación de dulce de leche y llevó sus productos a mercados como Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Vietnam. En queso azul, también destinó la mayor parte de su producción al exterior.
La proyección internacional de la marca tuvo también un episodio singular en junio de 2017. Tras una visita a la Argentina, la entonces canciller alemana Angela Merkel le llevó al papa Francisco tres frascos de dulce de leche San Ignacio, junto con otros presentes identificados con el país, como alfajores.
La despedida del CEO saliente
La concreción de la venta estuvo acompañada por la salida de Alejandro Reca, quien estuvo cerca de 15 años vinculado a la compañía como accionista y CEO.
En una carta pública dirigida a quienes lo acompañaron durante ese período, repasó su trayectoria: “Hace casi quince años entré a San Ignacio como parte del equipo gerencial. Hace unas semanas, cumplidas etapa y objetivo, dejé la compañía como gerente general”.
Reca recordó que encontró una empresa atravesada por “limitaciones productivas, comerciales y financieras”, en un contexto que definió como complejo.
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Al hacer balance de esa etapa, sostuvo: “Me voy tranquilo y orgulloso: San Ignacio tiene sentadas las bases de una mejor organización y está reposicionada en el mercado local y en el mundo”.
Y concluyó: “Desde lo personal, miro hacia atrás con tranquilidad, orgullo y una sonrisa. San Ignacio está lista para seguir creciendo, con nuevos aires y mayor capital. ¡Adelante, San Ignacio!”.
