La organización encargada de la recolección y reciclado de envases vacíos de fitosanitarios recuperó más de 27 millones de kilos de plástico en todo el país, pero advierte por el alto nivel de entregas sin el lavado requerido. Santa Fe supera el promedio nacional.
La recuperación de envases vacíos de fitosanitarios avanzó en Argentina, pero todavía enfrenta un problema que compromete la continuidad del circuito: casi la mitad de los bidones que recibe CampoLimpio llega sin el lavado requerido. En Santa Fe, una de las principales provincias agrícolas del país, el indicador se ubica incluso por encima del promedio nacional.
El dato fue planteado por Juan Ignacio Machera, gerente de regiones de la organización, y Paola Martínez, coordinadora regional para Santa Fe y Santiago del Estero, durante una entrevista con AIRE Agro durante el reciente congreso de Aapresid en Rosario. Ambos señalaron que mejorar la calidad de los envases que ingresan al sistema es uno de los principales desafíos para consolidar un esquema de economía circular.
Qué es CampoLimpio y cuánto recuperó
CampoLimpio es una asociación civil que implementa el sistema de gestión ambiental para recuperar, reciclar y dar disposición final a los envases vacíos de fitosanitarios. El esquema funciona bajo la Ley Nacional 27.279 y reúne a más de 100 empresas del sector.
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La organización tiene más de 99 centros de acopio distribuidos en el país y complementa esa infraestructura con jornadas itinerantes de recepción. Según Machera, desde su creación recuperó más de 27 millones de kilos de envases en las provincias donde opera.

«El sistema está preparado para que sea un sistema de economía circular, no está preparado para mandar a disposición final o mandar a quemar el 50% de los envases», explicó.
El problema aparece cuando los bidones llegan sucios con restos de producto. En esos casos no pueden seguir el circuito de reciclado previsto y deben ser derivados a disposición final, lo que incrementa los costos económicos y ambientales.
Por qué el lavado es clave para reciclar
Machera estimó que, a nivel nacional, casi la mitad de los envases entregados por los productores llega sin el correcto triple lavado o lavado a presión. «Si yo no puedo hacer una ley de economía circular, no se cumple el circuito del plástico», sostuvo el gerente de regiones de CampoLimpio.
Martínez señaló que Santa Fe «no escapa a los índices» nacionales y que incluso presenta valores superiores. La situación adquiere relevancia porque la provincia ocupa el tercer lugar en importancia por el volumen de envases que genera.
Para CampoLimpio, el desafío en la provincia tiene dos dimensiones: aumentar el ingreso de envases al sistema formal y lograr que lleguen en condiciones adecuadas para ser reciclados.
El lavado se hace durante la aplicación
El momento correcto para lavar el bidón es durante la aplicación del fitosanitario, dentro del establecimiento. El agua utilizada para el lavado debe incorporarse al caldo que será aplicado sobre el cultivo.
Para el triple lavado manual se debe cargar aproximadamente un cuarto del envase con agua limpia, agitarlo durante 30 segundos y volcar el contenido en el tanque del pulverizador. El procedimiento se repite otras dos veces.
En equipos de mayor escala puede utilizarse el lavado a presión mediante el dispositivo de carga. Una vez vaciado, el envase debe permanecer durante 30 segundos sometido al agua limpia a presión.

Martínez remarcó que no debe utilizarse para ese proceso el retorno del pulverizador, porque contiene producto diluido y no permite realizar un lavado eficiente.
En ambos casos, el procedimiento termina con la perforación de la base del bidón. Esto permite eliminar restos de líquido y evita que pueda volver a utilizarse para contener sustancias.
Santa Fe tiene cinco CAT y sumará cuatro
Actualmente funcionan cinco Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) en Santa Fe: Avellaneda, Pilar, Armstrong, Santa Teresa y Venado Tuerto. La red se complementa con jornadas itinerantes de recepción.
CampoLimpio proyectó además cuatro nuevos centros en Suardi, San Justo, Cañada Rosquín y Santo Domingo. Las obras y habilitaciones dependen de la finalización de los trámites ambientales.
Las jornadas itinerantes seguirán siendo parte del esquema. Su función es aportar capilaridad en localidades donde el volumen de envases no justifica construir un CAT y acercar la recepción a los productores.
La otra dificultad: el circuito informal
La recuperación también está condicionada por la existencia de un circuito informal de comercialización de plásticos. Martínez indicó que es una realidad en la provincia y que tienta al productor porque puede resultarle una alternativa logística más inmediata. «Existe un mercado informal con destinos que no conocemos y que está presente en Santa Fe», señaló.
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Esta situación, además de representar un peligro para la salud y el ambiente, atenta contra la trazabilidad. Dentro del sistema formal se conoce el destino del material recuperado y el proceso mediante el cual se transforma, mientras que los canales informales no ofrecen esa garantía.
Para la organización, avanzar en el lavado correcto y en la entrega por los canales habilitados resulta central para que el sistema pueda sostener su objetivo de recuperar los envases y reincorporar el plástico a nuevos usos, en lugar de derivarlo a disposición final.
