La startup -que participa del programa BCR Innova y presentó su tecnología en el AgTech Forum de la Exposición Rural de Palermo- proyecta una nueva etapa de crecimiento internacional. Mientras avanza con una ronda de inversión y negocia la validación de su sistema en Estados Unidos, desarrolla una plataforma que integra información del campo y del frigorífico para anticipar la calidad de la carne
La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar cada vez más estratégico en la producción ganadera. Mediante algoritmos capaces de analizar imágenes tomadas con un teléfono celular, hoy es posible determinar con más del 95% de precisión el contenido de grasa de un corte, clasificar la calidad de la carne e, incluso, predecir cómo rendirá un animal antes de llegar al frigorífico. La información permite ajustar la alimentación, reducir días de engorde, bajar costos y generar parámetros objetivos para toda la cadena.
Con esa propuesta trabaja UBI Meat, la startup que desarrolla herramientas de inteligencia artificial y análisis de datos para frigoríficos, productores y feedlots. Tras ser seleccionada por el programa «BCR Innova» de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y participar este viernes como una de las empresas invitadas al AgTech Forum realizado en la Exposición Rural de Palermo, la firma se prepara para una nueva etapa de crecimiento internacional que incluye una ronda de inversión, la validación de su tecnología en Estados Unidos y el lanzamiento de una plataforma capaz de integrar toda la información productiva del animal para anticipar la calidad final de la carne.

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«Estamos muy activos en Argentina. Apostamos por el país por el volumen y la calidad de su carne», aseguró Sebastián Victorica, fundador y director de UBI Meat.
En ese camino, destacó la importancia que tuvo haber sido parte del programa de aceleración de la Bolsa rosarina, un espacio que reunió a emprendimientos tecnológicos con potencial para transformar el agro.
Los próximos meses serán clave para la compañía. Después de haber quedado entre las 100 mejores startups del mundo en la Entrepreneurship World Cup, realizada en Arabia Saudita, y de obtener este año el premio Industria 5.0 en el South Summit Brasil, UBI Meat prepara un nuevo salto internacional.
«Tenemos una reunión con el USDA en Estados Unidos, que está interesado en aprobar nuestra tecnología. Además, vamos a abrir una pequeña ronda de inversión con socios estratégicos para expandirnos en Estados Unidos, Australia, Europa y África», adelantó Victorica.
Al mismo tiempo, la empresa está terminando el desarrollo de UBI Feedlot, una plataforma que integra información generada durante toda la vida del animal con los datos obtenidos en el frigorífico. El objetivo es construir modelos predictivos capaces de anticipar la calidad final de la carne. «Somos los únicos que unimos los datos del animal en pie —raza, sexo, edad, peso y alimentación— con la información de calidad obtenida después de la faena. Con ese Big Data desarrollamos modelos predictivos que permiten producir de manera mucho más consistente», explicó.
Del comercio internacional a una startup tecnológica
La historia de UBI Meat comenzó mucho antes del auge de la inteligencia artificial. Victorica proviene de una familia vinculada históricamente a la producción ganadera y al negocio consignatario en Uruguay. Su padre fue rematador de hacienda y, según recuerda, incluso su bisabuela ejerció esa actividad cuando era una profesión prácticamente exclusiva de los hombres. Su carrera profesional lo llevó primero al negocio internacional de la carne. Trabajó como broker para una empresa brasileña y luego se instaló en Montreal, donde se desempeñó como trader para un grupo holandés encargado de operaciones en Canadá, Rusia, Brasil y Uruguay.
Esa experiencia le permitió detectar una necesidad recurrente dentro del negocio exportador. «Siempre me gustó la tecnología y veía que faltaba un servicio que a mí me hubiera gustado tener como trader: un control de calidad independiente», recordó.
En aquellos años, para verificar un embarque era necesario contratar certificadoras internacionales que enviaban inspectores a cada planta frigorífica, un proceso lento y costoso. Con esa idea creó una red regional de inspecciones que rápidamente se expandió por Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil, Chile y México. Sin embargo, la pandemia modificó completamente el escenario. Las restricciones sanitarias impidieron el ingreso de inspectores externos a los frigoríficos y obligaron a replantear el modelo de negocios.
La empresa fue seleccionada entre más de 600 startups para participar del programa Techstars Farm to Fork, en Estados Unidos, patrocinado por Cargill y Ecolab. Allí decidieron abandonar la lógica de multiplicar inspectores y concentrarse en desarrollar tecnología que permitiera a los propios frigoríficos realizar los controles.
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Inteligencia artificial para medir la calidad de la carne
El primer desarrollo consistió en un algoritmo capaz de determinar, a partir de una simple fotografía tomada con un teléfono celular, el porcentaje de grasa presente en los recortes destinados, por ejemplo, a la elaboración de hamburguesas. «Con una foto logramos una precisión superior al 95%», explicó Victorica.
Posteriormente la tecnología evolucionó hacia la evaluación del marmoreo y la clasificación de cortes premium según los estándares utilizados en Estados Unidos, que distinguen categorías como Select, Choice y Prime.
La posibilidad de medir objetivamente esas variables abre nuevas oportunidades comerciales, ya que el consumidor está dispuesto a pagar más por carnes de mayor calidad y esa diferenciación puede certificarse mediante datos.
Aunque los frigoríficos siguen siendo los principales clientes de UBI Meat, la empresa busca que esa información también llegue a productores y feedlots. Victorica sostiene que conocer únicamente el peso del animal ya no alcanza para evaluar el resultado productivo. «Es fundamental que el productor sepa cómo rindió su animal en calidad, no solamente en kilos. Así puede entender si la alimentación, la genética o el tiempo en el feedlot fueron los adecuados», afirmó.
Hace dos años la empresa incorporó además la tipificación argentina a su sistema y actualmente trabaja junto a distintas asociaciones de productores para ampliar el acceso a esa información. Según explicó, disponer de datos objetivos también permite optimizar la eficiencia económica.
Como ejemplo, mencionó que muchos mercados exigen animales con determinada cantidad de días de engorde bajo el supuesto de que eso garantiza un mayor marmoreo. Sin embargo, la inteligencia artificial puede demostrar que algunos animales alcanzan esa calidad antes del plazo previsto. «Si un feedlot logra obtener un animal Choice veinte días antes, el ahorro en alimentación, agua y sanidad es enorme. Y al frigorífico tampoco le sirve un animal excesivamente engrasado. Es una ganancia para ambos», señaló.
La información como herramienta de transparencia
El acceso a estos datos también toca una discusión histórica dentro del negocio ganadero: cuánto comparte la industria con los productores. Victorica sostiene que la tecnología puede aportar transparencia. «Nosotros generamos la documentación objetiva. Es como el romaneo o la balanza: aportamos evidencia sobre la composición de la carne para que cada parte negocie con información», resumió.
Para el fundador de UBI Meat, la aceptación de estas herramientas cambió radicalmente en pocos años. «Hace cinco años, cuando hablábamos de inteligencia artificial, nos miraban como si fuéramos marcianos», recordó entre risas.
Hoy, en cambio, considera que el mercado está preparado para incorporar tecnologías basadas en machine learning y deep learning. Destacó que el responsable del desarrollo tecnológico de la empresa trabajó anteriormente en proyectos de la NASA vinculados al reconocimiento de imágenes en Marte.
El siguiente paso será profundizar la integración de datos provenientes de balanzas automáticas, sistemas de alimentación, sensores y software de gestión ganadera. «En la ganadería hay muchísima información, pero está dispersa. Nosotros generamos un dato de calidad que nadie más tiene y eso nos permite integrarnos con todo el ecosistema para ayudar a producir una carne cada vez más consistente», concluyó.



