La provincia se incorporó al proyecto nacional de caracterización de regiones vitivinícolas impulsado por la COVIAR. A través de estudios de suelo, clima y paisaje, buscan identificar las características de zonas productoras emergentes.
Durante décadas, la vitivinicultura argentina estuvo asociada casi exclusivamente a Mendoza, San Juan y otras provincias de tradición centenaria. Sin embargo, en los últimos años comenzaron a desarrollarse nuevas zonas productoras en distintos puntos del país. Entre ellas aparece Santa Fe, que ahora forma parte de un proyecto nacional destinado a estudiar y caracterizar las regiones vitivinícolas argentinas.
Impulsado por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) los gobiernos provinciales y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el proyecto Caracterización de Regiones Vitivinícolas busca generar información científica sobre los factores que definen los distintos terruños del país.
A través de estudios de suelo, clima y paisaje, el trabajo permitirá construir una base de conocimiento sobre los viñedos santafesinos y poner a disposición información pública para productores, inversores y otros actores vinculados al sector.
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Un mapa de los terroirs argentinos
“La iniciativa nació en 2022, cuando la COVIAR y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) comenzaron a trabajar en las regiones de Mendoza, San Juan y los Valles Calchaquíes”, explicó Romina Palazzo, del equipo de Investigación, Desarrollo e Innovación de la COVIAR y coordinadora de la segunda etapa del proyecto Caracterización de Regiones Vitivinícolas.

El proyecto surgió a partir de una demanda del sector, especialmente de las bodegas mendocinas, que buscaban contar con información para describir las distintas dimensiones que conforman un terroir. “Uno de los objetivos era poder transmitir a los consumidores mensajes respaldados por información generada con métodos científicos”, señaló a AIRE Agro.
En ese marco, se buscó generar una base de conocimiento sobre aspectos como los suelos y el clima que pudiera incorporarse a la comunicación de los vinos. También apuntó a aportar herramientas para describir las características del paisaje a los turistas que visitan las distintas regiones vitivinícolas.
“La caracterización se basa en una normativa de la Organización Internacional de la Vid y el Vino y contempla distintas dimensiones de análisis”, indicó Palazzo. Los trabajos incluyen estudios sobre geología, geomorfología, suelos, clima, biodiversidad y paisaje. En conjunto, esas variables permiten construir una caracterización integral de cada terruño.
Luego de la primera etapa se incorporó el CFI, que permitió ampliar el alcance de los estudios a nuevas provincias. Así, en una segunda instancia se sumaron Entre Ríos, Buenos Aires, Neuquén, Chubut, Río Negro, Córdoba, La Rioja, Catamarca y Jujuy.

Además, otras zonas vitivinícolas emergentes manifestaron interés en participar de los estudios. “Así llegamos a esta etapa que denominamos ‘Hallazgos y recomendaciones’, en la que se incorporó Santa Fe y se ampliaron las áreas de estudio en provincias que ya venían participando, como Buenos Aires y Chubut”, afirmó.
Primeros pasos en territorio santafesino
La provincia de Santa Fe se sumó recientemente al proyecto, con el objetivo de caracterizar los viñedos existentes y relevar las condiciones que definen sus distintos terroirs. “Ya iniciamos las recorridas a campo y la apertura de calicatas para los estudios de suelo. También avanzamos con una primera etapa de análisis del paisaje”, explicó Palazzo.
Rubén Walter, especialista en edafología, se integró al proyecto durante los trabajos realizados en Entre Ríos y ahora participa de la caracterización de los viñedos santafesinos. “Comenzamos después de finalizar un relevamiento de los distintos emprendimientos vitivinícolas de la provincia. Primero identificamos los sitios y luego empezamos a trabajar junto a un equipo interdisciplinario en los estudios de suelo”, señaló.
La etapa inicial se orientó a conocer a las familias productoras, reconstruir sus trayectorias y comprender las particularidades de cada emprendimiento. “Además realizamos un relevamiento del paisaje que nos permitió observar cómo se distribuyen los viñedos en el territorio provincial, desde General Obligado, en el norte, hasta la zona de Rosario, pasando por departamentos del centro de la provincia”, indicó.

Actualmente el equipo avanza con los estudios edáficos, aunque las lluvias registradas durante los últimos meses obligaron a reprogramar parte de las actividades previstas a campo.
“A nivel provincial existe información sobre clima, geología y geomorfología, pero no con el detalle que requiere este proyecto. Nosotros trabajamos a escala predial, analizando las características específicas de cada establecimiento”, explicó.
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Según Palazzo, una de las fortalezas de la iniciativa es la articulación entre especialistas de distintas disciplinas e instituciones. “Buscamos aprovechar todo el conocimiento que ya existe en los territorios”, afirmó. “En Santa Fe, contamos con información producida por las estaciones experimentales de INTA Reconquista e INTA Rafaela para el estudio de los suelos, la geología y la geomorfología. También trabajamos con especialistas en hidrología y climatología de la Universidad Nacional del Litoral”, agregó Walter.
Para los análisis físicos y químicos de las muestras de suelo, el proyecto también prioriza la participación de instituciones locales. “La idea es apoyarnos en laboratorios de la región, como el de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, para fortalecer las capacidades que ya existen en el territorio”, apuntó.

Un registro que sigue creciendo
Los primeros relevamientos permitieron construir una línea de base sobre la actividad vitivinícola en la provincia y dimensionar su distribución territorial.
“El trabajo realizado junto al Ministerio de Desarrollo Productivo identificó inicialmente 21 emprendimientos distribuidos entre las tres zonas relevadas. La mayor superficie y concentración de viñedos se encuentra en el centro y sur de la provincia, mientras que en el norte registramos una presencia menor”, explicó Walter.
El trabajo también puso en evidencia que existen experiencias productivas que todavía no forman parte de los registros disponibles. “En las recorridas y conversaciones con las familias, y también a través de la Asociación Santafesina de Vitivinicultores, comenzaron a aparecer nuevos casos. El intercambio entre los propios actores del sector nos permitió detectar un potencial que quizás no estaba visibilizado”, señaló.
A partir de esa información, el equipo ya logró identificar otros seis establecimientos vinculados a la actividad vitivinícola que no habían sido incluidos en la primera etapa del relevamiento.
“Contar con emprendimientos que trabajan con distintas variedades, escalas y experiencias nos va a permitir hacer un análisis más robusto. La fortaleza del proyecto está en combinar la información de campo con los estudios de laboratorio y el trabajo interdisciplinario”, dijo Walter.

Información abierta para productores e inversores
El proyecto prevé completar los relevamientos y avanzar con el procesamiento de la información durante los próximos meses. “Si las condiciones climáticas acompañan, esperamos contar con informes preliminares entre septiembre y octubre de este año. Esos primeros resultados se van a empezar a trabajar y discutir en territorio junto con los actores locales”, explicó Palazzo.
La etapa siguiente estará enfocada en la devolución y validación de la información generada. “Para comienzos de 2027 tenemos previsto realizar instancias de presentación de resultados y validación en cada una de las provincias que participan del proyecto”, señaló.
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La información relevada se transformará en informes técnicos y cartografía digital que estará disponible a través de la plataforma de caracterización de regiones vitivinícolas. “Santa Fe va a tener su propio espacio dentro del sistema de información geográfica, al igual que el resto de las provincias. Allí se podrá acceder a la documentación y a los mapas generados a partir de los estudios de suelo, clima y paisaje”, indicó Palazzo.
Según Walter, una de las principales fortalezas de la plataforma será la posibilidad de concentrar información validada y de acceso público sobre cada emprendimiento. “Desde cualquier parte del mundo se podrá consultar información sobre los viñedos relevados, las variedades implantadas y las características edáficas y climáticas de cada sitio. Son datos que pueden servir para conocer mejor el territorio, orientar inversiones, evaluar riesgos y aportar a la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas”, concluyó.
