La oleaginosa cerró con 4,17 millones de toneladas y un rinde promedio de 39 qq/ha, el más alto de la historia en la región. La superficie implantada también marcó un máximo desde 2016/17 y casi no hubo lotes perdidos.
La soja de primera cerró la campaña 2025/26 con el mejor resultado de la historia en el centro-norte de Santa Fe. Con la cosecha ya finalizada, el cultivo alcanzó una producción de 4.171.365 toneladas, impulsada por la mayor superficie sembrada desde 2016/17 y un rendimiento promedio de 39 quintales por hectárea, indicó el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA).
Récord productivo para la soja temprana
Durante le ciclo que acaba de concluir se sembraron 1.070.000 hectáreas y se cosecharon 1.069.700, una diferencia mínima que reflejó la escasa pérdida de lotes durante el ciclo. “El proceso de cosecha finalizó en todo el centro – norte santafesino”, señaló el reporte semanal.
El volumen final superó en 663.950 toneladas a la campaña pasada, que hasta ahora había sido la de mayor producción para la región. Según el informe, “la oleaginosa incrementó un 3,1 % la superficie sembrada y en su producción final se recolectaron 4.171.365 tn, unas 663.950 tn más, que la campaña 2024/2025”.
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El resultado combinó dos factores centrales: la expansión del área sembrada y un escenario climático favorable durante gran parte del ciclo. El SEA describió un comienzo “sin dificultad, con disponibilidad de agua útil en la cama de siembra” y “precipitaciones regulares en sus montos y en su distribución geográfica, durante toda la campaña”.
El director técnico del SEA, edafólogo Rubén Walter, confirmó a AIRE Agro que fue la mayor cosecha de la historia en la región. «Tomando la estadística de la Secretaría de Agricultura de la Nación, desde el año 2000, fue la más grande en el centro norte provincial», aseguró.
A ello sumó que este año se destacó la «regularidad» del cultivo, ya que todos los departamentos estuvieron arriba de la media en su distrito. «Hubo un par de campañas con rindes superiores en algún departamento puntual, no en todos como ahora», explicó.
Rindes altos y baja presión sanitaria
El rendimiento promedio regional alcanzó los 39 qq/ha, cinco quintales más que en la campaña anterior, equivalente a una mejora del 15%. Sólo en 2019/20 se había logrado un registro similar.
Aunque el ciclo mostró un período de estrés hídrico y altas temperaturas en el noroeste del área de estudio, las lluvias de febrero permitieron recomponer el estado de los cultivos. “En el resto, los sojales se desarrollaron sin inconvenientes y con baja incidencia de las plagas o enfermedades”, destacó el SEA.
Walter añadió que a la mayor superficie, en crecimiento desde hace varias campañas, y la buena humedad, se sumó la «mayor tecnología y eficiencia en el uso de fertilizantes, así como las variedades genéticas, que dieron regularidad a los rendimientos».

Cómo avanza la soja de segunda
Mientras la soja de primera concluyó su ciclo, la cosecha de soja tardía continuó avanzando en toda el área relevada. El SEA indicó que el progreso semanal fue sostenido gracias a las condiciones climáticas y a una mayor disponibilidad de cosechadoras.
La soja de segunda ocupó 595.000 hectáreas, una superficie apenas superior a la del ciclo pasado. El avance de cosecha llegó al 50%, con un progreso intersemanal de 15 puntos.
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Los rindes mostraron una marcada variabilidad según las zonas. En el departamento Nueve de Julio se registraron mínimos de “10 – 12 qq/ha”, mientras que en otras áreas los promedios oscilaron entre “20 a 24 qq/ha”, con máximos de “33 – 35 qq/ha” y casos puntuales de 48 qq/ha.

