En TodoLáctea 2026 hubo fuerte movimiento comercial, presentación de nuevas líneas de crédito y una marcada apuesta por la tecnología aplicada a los tambos. Mientras la producción nacional creció más de 7% interanual, productores e industrias coincidieron en que la gestión y la innovación serán claves para sostener el negocio lechero.
Ya pasaron varios días desde la edición 2026 de TodoLáctea y ahora se puede tener una perspectiva más precisa de lo que sucedió, de cómo está el sector lechero, de lo que pasa y de lo que viene.
La lechería tiene muchos componentes a lo largo de toda su cadena, pero lo emocional, las sensaciones y, sobre todo, la tradición, a veces pesan más que el día a día.
En el sector están quienes siempre se sientan del lado negativo, interpretando los datos de la forma menos optimista, con una disconformidad constante sobre lo que ocurre. Así, los tiempos mejores parecen no haber existido nunca, aunque la comparación de los cuadros actuales con los de hace algunos meses los haga repetirse o desacreditarse en el discurso.
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Pero, por suerte, quienes están del otro lado de la mesa —los que siguen trabajando, invirtiendo, planificando y pensando en nuevos negocios— son más y son quienes mueven, con realismo, a la lechería argentina.
Inversión, eficiencia y negocios: el motor del sector
Los que piensan en la eficiencia y se actualizan son quienes llevan la delantera, aunque los precios, desde la primavera, no cubran los costos. No son optimistas ingenuos, sino actores que, en los tiempos de buenas cifras, se preparan para estos momentos, que son clásicos del sector, pero también del país.
En la Sociedad Rural de San Francisco, productores, tamberos, profesionales y proveedores fueron a encontrarse, capacitarse y, sobre todo, a hacer negocios. En cada stand hubo numerosas consultas y también acuerdos: maquinaria, implementos, infraestructura, servicios e insumos; todo tuvo movimiento, incluso los remates, tanto presenciales como virtuales, y también la jura realizada en la pista.
El ánimo es bueno. Es el de saber que se está atravesando un temporal más; que en la zona central del país el clima fue benévolo y que la reserva de alimento para el invierno permitirá sostener la producción en un año cuyos desafíos son más económicos, en general, que propios de la actividad.

Aunque hubo una baja en volumen entre marzo y abril, la producción nacional de leche registró una expansión interanual superior a los siete puntos porcentuales, superando los 827 millones de litros. Y, claramente, es el valor lo que más impacta. Por litro se pagaron, en promedio, 498,18 pesos (1,8% más respecto de marzo y 8,1% interanual) y 6.654,37 pesos por kilo de sólidos (0,3% y 8,2%, respectivamente).
Los créditos, el impulso para el sector
La oportunidad de participar en la muestra permitió, por ejemplo, acercar inquietudes a los directores de Lechería de las provincias de la Región Centro, a responsables de Agricultura y Ganadería y también al Director Nacional de Lechería.
Aunque los bancos provinciales, privados e incluso el Banco Nación desaprovecharon la exposición para ofrecer líneas a un sector que las necesita, fue durante el segundo día de la muestra cuando se conoció la ampliación que el BICE hizo de una nueva línea de financiamiento para tamberos destinada al capital de trabajo en valor producto, orientada a la recría y engorde de bovinos fuera del circuito lechero.
Los créditos cubren alimentación e insumos para animales destinados a carne, como terneros machos o hembras no seleccionadas para reposición, favoreciendo sistemas mixtos o de ciclo completo. Las cuotas se fijan en kilos de novillo y se pagan en pesos según el índice INMAG, con estabilidad durante todo el préstamo.
El monto máximo alcanza los 800 millones de pesos por productor, con una tasa fija del 8% anual en UVA y un plazo de hasta tres años, dirigido a MiPyMEs con al menos dos años de actividad comprobable.

El BICE ya ofrece créditos en valor producto fijados en litros de leche para proyectos de tecnificación, como ordeño robótico, automatización, monitoreo, refrigeración y mejoras edilicias. Desde su lanzamiento, ya se otorgaron más de 22 mil millones de pesos, principalmente en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.
Sebastián Alconada agregó, en distintos contactos durante TodoLáctea, que “hay líneas disponibles en el Banco Nación de mil millones de pesos. Se pagan en UVA y hay que perderle miedo. Si el proyecto está bien armado, llave en mano, el aumento de productividad absorbe la cuota. Lo importante es planificar, cerrar el proyecto y apostar a que el país va a ir bien. El crédito es una herramienta que permite transformar sueños en realidades productivas”.
Gestión, sanidad y escala: los desafíos de los tambos
Gran parte de lo que tiene que ver con el futuro de la actividad está ligado a la proyección, la actualización y la innovación, en todos sus márgenes.
“Ya hay industrias que compran por sólidos y existe un sistema digital de comercialización. No se trata de quedarse esperando, sino de tener capacidad de negociación. El desafío es trabajar juntos, productores e industria, con el Estado acompañando para que la lechería argentina pueda sostenerse y crecer”.
En diálogo con AIRE Agro, el Director Nacional de Lechería no esquivó el costado más complejo y de mayor impacto social: el cierre de unidades productivas.
“Los cierres de tambos son una realidad, como ocurre en otras partes del mundo. La clave es entender por qué cierran. Muchas veces son decisiones personales; otras responden a problemas de gestión, planificación o cuestiones sanitarias. No está bueno que cierre un tambo, porque detrás hay una red de trabajo que involucra al herrero, al electricista, a los servicios y a la industria. Por eso hacemos foco en analizar las causas y en brindar herramientas”.
Sebastián Alconada aportó un dato concreto: “Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, uno de cada dos tambos que desaparecieron estaba en los estratos más bajos de calidad higiénico-sanitaria, con problemas de brucelosis, tuberculosis o mastitis”.
Además, agregó que “eso explica mucho de lo que pasa y ahí es donde se vuelve imprescindible la gestión, la planificación económica y financiera. Todavía hay productores que llevan la administración en un cuadernito. Es necesario dar el salto”.
El desafío de pensar como empresarios
Después de ver tanta tecnología, tanto detalle sobre los manejos en cada tipo de sistema productivo, las posibilidades de la genómica y la genética, y los requisitos de la demanda internacional —que ya son una realidad—, queda claro que se requiere una introspección mayor para evaluar desde dónde mejorar, crecer y sostener a la lechería.
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La producción primaria quizá tenga hoy el mayor desafío. Todo depende del momento en que los responsables de los tambos comiencen a verse como empresarios y no solo como protagonistas de un eslabón de la cadena; justamente aquel en el que todo comienza para que, finalmente, la industria transforme una materia prima en productos lácteos capaces de llegar y nutrir a los consumidores.
