Las precipitaciones acumuladas superaron los 300 mm en sectores del norte provincial, con suelos anegados, caminos rurales intransitables y labores completamente interrumpidas. Solo la soja de primera logró avances puntuales con maquinaria adaptada, mientras el resto de los cultivos enfrenta demoras y riesgos productivos.
Las intensas lluvias registradas durante la semana provocaron la paralización casi total de las actividades agrícolas en los doce departamentos del centro norte de Santa Fe bajo monitoreo del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA).
En distintos puntos de la región, la escena se repitió: cosechadoras detenidas en los lotes, equipos a la espera de mejores condiciones y caminos rurales intransitables, con suelos saturados o directamente inundados.
Según el informe semanal que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, en el período del 15 al 21 de abril las labores estuvieron «paralizadas por las intensas precipitaciones, en todo el SEA”. Las imágenes relevadas reflejaron con claridad el impacto: “cosechadoras y equipos detenidos, a la espera de mejores condiciones”, caminos de tierra “sin red de drenaje, totalmente deteriorados” y lotes anegados, incluso con rastrojos de maíz completamente bajo agua.
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Distribución de las lluvias y condiciones ambientales
Los acumulados de precipitaciones configuraron un escenario heterogéneo, dividido en cuatro zonas:
- Más de 300 mm: departamentos Nueve de Julio, Vera y San Cristóbal.
- Entre 225 y 260 mm: General Obligado, San Justo y San Javier.
- Entre 130 y 160 mm: Castellanos, Las Colonias, La Capital y Garay.
- Menos de 50 mm: San Martín y San Jerónimo.
Estos volúmenes, sumados a elevados niveles de humedad ambiente, nieblas frecuentes y escasa amplitud térmica, condicionaron el ritmo de las labores. El SEA señaló que estas características “determinaron la detención, paralización y muy escaso ritmo de las actividades agrícolas”.

Soja temprana: avances mínimos y cosecha interrumpida
La soja de primera fue el cultivo que logró algún progreso, aunque muy limitado. La cosecha “intentó muy lentamente su progreso, solo un par de días”, concentrada en lotes más altos de San Martín, San Jerónimo y Castellanos, utilizando maquinaria adaptada como cosechadoras de doble tracción u orugas.
Sin embargo, las nuevas lluvias obligaron a suspender completamente las tareas. A pesar de ello, el cultivo mantiene en general una condición favorable, con la mayor parte de los lotes en estados entre buenos y muy buenos. Los rendimientos obtenidos hasta el momento se ubicaron entre 24 y 45 qq/ha, según zonas y condiciones.
Maíz temprano y tardío: cosecha detenida y buenos estados generales
En maíz temprano, la campaña había alcanzado una superficie de 95.000 hectáreas, con un muy buen desempeño durante el ciclo. No obstante, la cosecha quedó totalmente frenada. El informe indica que “el proceso de cosecha no continuó por los elevados porcentajes de humedad ambiente, de grano, falta de piso y nuevas lluvias”.

En cuanto al maíz tardío, los lotes presentan una condición mayormente favorable, con un 95 % en estado bueno a muy bueno. Las lluvias beneficiaron su desarrollo, aunque también incrementaron los riesgos en zonas bajas.
Algodón: impacto negativo en calidad y pérdidas potenciales
El algodón fue uno de los cultivos más afectados por el exceso hídrico. La cosecha permaneció estancada en torno al 15 % de avance y las lluvias provocaron pérdidas tanto en cantidad como en calidad de fibra.
En sectores del oeste provincial, los rendimientos se ubicaron entre 1.800 y 2.000 kg/ha, considerados aceptables hasta el momento. Sin embargo, en áreas más bajas, especialmente en Vera y Nueve de Julio, los lotes “se encontraron cubiertos por el agua”, lo que podría derivar en pérdidas totales y problemas sanitarios por falta de controles oportunos.
Sorgo granífero y arroz: sin avances por condiciones adversas
El sorgo granífero también vio interrumpida su cosecha, con rindes promedios de entre 40 y 55 qq/ha en los lotes más avanzados. El SEA remarcó que el proceso estuvo “totalmente condicionado o regulado por los eventos climáticos”.
En arroz, la recolección avanzó de manera muy puntual durante un par de días, pero luego volvió a detenerse. Los rendimientos promedios alcanzaron los 6.000 kg/ha en San Javier y cerca de 6.900 kg/ha en Garay, aunque con fuertes interrupciones por las lluvias.

Soja y maíz tardíos: buen desarrollo, pero con riesgos en zonas bajas
Tanto la soja de segunda como el maíz tardío mostraron un desarrollo general sin inconvenientes hasta el momento, favorecidos por la disponibilidad hídrica. Sin embargo, en sectores bajos, los excesos de agua generaron encharcamientos y anegamientos, lo que obliga a realizar monitoreos constantes para prevenir problemas sanitarios.
Suelos saturados y escenarios contrastantes
El estado de los suelos es uno de los factores más críticos. El SEA detalló que, tras las últimas lluvias, se verificó “un total encharcamiento y anegamiento” en posiciones topográficas bajas, mientras que en el resto predominaron condiciones de saturación parcial o total.
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Estos escenarios responden a la dinámica de escurrimiento, drenaje e infiltración, que varía según cada zona. En conjunto, definen un panorama complejo para la cosecha gruesa 2026, donde la recuperación de las actividades dependerá de una mejora sostenida en las condiciones climáticas y del suelo.
