Las precipitaciones extraordinarias saturaron los suelos y agravaron el escurrimiento desde zonas vecinas, complicando la logística rural. Productores advierten pérdidas productivas y deterioro ambiental en lotes que demandarán años de recuperación.
Buena parte del domo agrícola occidental del departamento 9 de Julio, en el noroeste de Santa Fe, quedó bajo agua tras las intensas lluvias que acumularon más de 500 milímetros en las últimas semanas, poniendo en peligro la recolección de la cosecha y afectando gravemente la circulación de los pobladores.
Sojas listas para cosecha, en riesgo por anegamientos
Entre ayer domingo y hoy lunes, en Villa Minetti precipitaron 230 milímetros, que se suman a los 300 caídos entre la semana pasada y la anterior. En los campos de la zona, las sojas de primera —listas para la cosecha— están semisumergidas, lo que incrementa el riesgo de pérdidas ante la imposibilidad de ingresar a los lotes.
“Lo más complicado son las sojas maduras, próximas a cosechar, que no van a tener piso, y habrá que esperar, con mucha humedad ambiente y el riesgo de nuevas tormentas, para poder cosecharlas”, dijo a AIRE Agro el asesor Amílcar Martel.
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Antes de las lluvias de este fin de semana había advertido: “Si se dan los pronósticos para el domingo/lunes, de entre 20 y 30 mm, vamos a quedar muy complicados; ojalá pase para poder llegar a la cosecha”. Lamentablemente, llovió diez veces más de lo que se temía.
Sobre el final de la semana pasada, Martel había filmado algunos videos en lotes de soja de segunda con varios centímetros de agua. “Aguantarían un poco más, pero tampoco mucho; en 10 o 15 días se empieza a morir la planta, y lo mismo pasaría con los maíces”, alertó.
Escurrimiento desde Santiago del Estero: el factor que empeora la inundación
Además de la lluvia directa, la inundación en la zona también se generó por el escurrimiento desde Santiago del Estero, ya que, al estar los suelos saturados, el agua corre por los bajos en sentido oeste-este. “En muchos lugares está entrando agua cuando ya se estaba secando”, relató el viernes. En una filmación muestra cómo el líquido avanza “caminando” —como se dice popularmente— por un lote.

Por otra parte, la zona sufre la inundación de la Ruta Provincial 292S, que conecta la Ruta Nacional 95 y la interprovincial 35 hacia Santiago del Estero, una situación que ya se había generado a comienzos del año, lo que provocó reclamos ante las autoridades provinciales. “Se prometieron obras de levante, pero no se hace nada”, lamentó Martel.
Lombrices en fuga: el impacto ambiental de los campos inundados
Tras la nueva oleada de lluvia de este domingo, el asesor reveló otro efecto ambiental en los lotes inundados. En medio de la noche, mostró cómo las lombrices abandonan esos campos entre el agua en busca de lotes altos, una pérdida de biodiversidad que costará recuperar.
“Cuesta años poblar esos bajos”, dijo, en referencia al avance de la agricultura. Al respecto, explicó que con el anegamiento se producen dos problemas. Por un lado, los microbios anaeróbicos consumen el nitrógeno disponible. Por otro, escapan todos los animales que pueden, entre ellos los que ayudan a recomponer las condiciones del suelo. “Migran y quedan esos lugares justamente desprovistos de nutrientes y de los factores bióticos que mejoran las condiciones, como lombrices y demás”.
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“Es una lástima”, afirmó, porque en ese campo se venía trabajando bien, con rotaciones y coberturas que fueron generando esa flora y fauna edáfica. “Ahora se va a perder y no sé cuánto tiempo le va a llevar recuperarlo; estimo que años, porque va a costar mucho que vuelvan las lombrices una vez que se desplazan a otro lugar”.
