Desde la Sociedad Rural advirtieron que en menos de una semana se superaron ampliamente los promedios históricos y provocaron anegamientos generalizados. Según la entidad, la situación afecta de forma directa a la ganadería —con dificultades operativas y sanitarias— y dejó amplias zonas rurales aisladas por el deterioro de la red vial.
La Sociedad Rural de Vera cursó ante autoridades provinciales un pedido de declaración de emergencia agropecuaria e hídrica tras las intensas lluvias registradas en los primeros días de abril, que dejaron severas consecuencias productivas, viales y sociales en todo el departamento.
Pedido de emergencia y reclamos al Gobierno
En la nota redactada por la entidad que preside Carlos Chamorro, que se envio a Carsfe para que la entidad madre la haga llegar a la provincia, se solicita la “declaración urgente del estado de Emergencia y/o Desastre Hídrico y Agropecuario” al considerar que la situación actual excede la capacidad de respuesta local.
En la nota elevada, se sostiene que el escenario “configura los extremos previstos en la normativa vigente”, en referencia a la Ley Nacional N° 26.509, y se reclama la puesta en marcha de herramientas de asistencia.
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Entre los principales planteos figuran medidas financieras, impositivas y crediticias para productores, la asignación de recursos extraordinarios para la reparación de caminos rurales y la intervención de organismos competentes para normalizar el servicio eléctrico.
El objetivo, según se expresa, es “restablecer las condiciones de normalidad productiva y social” en el departamento.
Lluvias extraordinarias y suelos saturados
El informe técnico elaborado por la entidad describe un evento meteorológico de magnitud inusual. En distintas localidades se registraron entre 150 y más de 200 milímetros en menos de 48 horas —con picos de 230 mm en Fortín Olmos y 210 mm en Santa Lucía— mientras que en algunos puntos los acumulados superaron los 300 mm en pocos días.
Según se detalla en la presentación, estas precipitaciones “han generado una saturación total de los perfiles edáficos, imposibilitando la infiltración y favoreciendo el escurrimiento superficial”, lo que derivó en anegamientos generalizados, desbordes y activación de bajos naturales.
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El documento advierte que la situación se agrava por las características propias del departamento, con relieve plano, escasa pendiente y drenaje limitado, factores que prolongan la permanencia del agua en superficie.
Colapso de caminos rurales y aislamiento
Uno de los impactos más inmediatos se registra en la red vial. La entidad señala una “intransitabilidad generalizada de caminos rurales”, lo que impide el acceso a los establecimientos y la circulación de camiones.
El deterioro afecta principalmente a caminos de tierra y trazas secundarias y terciarias, claves para la logística ganadera. En este contexto, se reportan cortes de accesos, aislamiento de parajes y dificultades para el traslado de hacienda, alimentos e insumos.
La situación también repercute en la vida cotidiana. La nota elevada a las autoridades indica que esta condición “dificulta la circulación de servicios esenciales, generando aislamiento en amplias zonas rurales”.
Impacto productivo en la ganadería
El departamento, con un stock estimado en unas 700 mil cabezas bovinas, enfrenta complicaciones directas sobre su principal actividad económica.
Entre los efectos señalados se encuentran el deterioro de la condición corporal del rodeo, problemas sanitarios y limitaciones para la alimentación. En la presentación se advierte que las condiciones actuales están “afectando severamente la actividad”, con riesgos que comprometen la continuidad de los sistemas productivos.
A esto se suman dificultades operativas como la interrupción de movimientos de hacienda y el aumento de costos, en un contexto donde el acceso a los campos permanece restringido.
Energía, educación y servicios afectados
El evento también impacta sobre la infraestructura básica. Se registraron cortes prolongados de energía eléctrica en zonas rurales, con interrupciones “de hasta 16 horas o más”, lo que compromete el funcionamiento de bombas de agua, sistemas de alimentación y conservación de insumos.
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En paralelo, la intransitabilidad de los caminos afecta la escolaridad rural. La entidad advierte sobre la suspensión de clases en distintos parajes y la imposibilidad de traslado de alumnos y docentes, con consecuencias sobre el calendario educativo y los servicios asociados.
(*) Colaboró desde Vera, Manuel Mudry
