Productores y especialistas analizan cómo mejorar la eficiencia, sumar kilos por animal y adaptarse a las nuevas exigencias del mercado. La incorporación de genética, datos y trazabilidad aparece como clave para agregar valor y abrir oportunidades comerciales.
La estancia La Libertad, de La Conchera S.A., en Gualeguaychú, fue escenario de la primera Jornada Nacional de Romney Marsh, donde referentes de toda la cadena ovina analizaron el destino de la producción, con eje en la valorización de la carne —orientada a nuevos mercados y al desarrollo de cortes para el consumo interno— y la búsqueda de alternativas para la lana, afectada por la caída de su precio.
Organizado por la Asociación Argentina de Criadores de Romney Marsh y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, el encuentro también puso el foco en la trazabilidad y el seguimiento genético como herramientas clave para agregar valor, mejorar la competitividad y posicionar la producción tanto en la góndola local como en los mercados internacionales.
El encuentro, que reunió a criadores, técnicos, industriales textiles, académicos y cocineros, abordó aspectos técnicos como la selección por medidas objetivas, la evaluación de animales y la generación de datos productivos, herramientas fundamentales para el mejoramiento genético y la consolidación de la raza.
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Renace la ganadería ovina: crece la demanda global pero falta stock en Argentina
Mariano Berisso, titular de La Libertad y anfitrión, señaló que en la ganadería ovina “vemos un renacer, como pasa en el vacuno, porque hay una demanda mundial que cada vez es mayor”, aunque “falta stock” en el país y en la provincia para aprovechar esa posibilidad. “Queremos trabajar para ver la forma de agrandar el rodeo”, remarcó, y también “difundir la raza y la ganadería ovina en general”.

Berisso —quien, además, es director suplente del Distrito Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina (SRA)— destacó la importancia del ovino como fuente de ingresos para pequeños y medianos productores. Sostuvo, en este sentido, que “hay que promocionar el consumo y, con ese objetivo, debemos llegar a un borrego pesado para que se pueda ofertar por cortes en las distintas bocas de expendio”.
Recordó que el 60% del Romney Marsh es carne y el 40% lana gruesa, pero “tenemos el problema de que casi no tiene valor”. Al respecto, como los sintéticos han reemplazado a la lana, “queremos encontrarle la vuelta y, para eso, estamos en tratativas para hacer un convenio entre la asociación, los productores y el municipio, con el fin de enseñar el oficio de hilandería de lana, donde nosotros proveeríamos la materia prima para la confección de diferentes prendas”.
Romney Marsh: una raza rústica y productiva que gana protagonismo
Por su parte, Carlos Solanet, presidente de la asociación, definió al encuentro como “muy enriquecedor”, dado que “pudimos recorrer la cabaña La Libertad, ver la forma en que trabajan y los criterios de selección. Vimos animales en pie, pero también animales que habían sido estudiados genéticamente con mediciones de ojo de bife, grasa y demás, realizadas a través de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora”.
Solanet definió al Romney Marsh como “una raza 4×4, sumamente rústica, con una habilidad materna excepcional, muy mellicera y, sobre todo, que da un producto de buena carne: un buen cordero pesado”.

En la misma línea que Berisso, Solanet dijo que “la lana hoy es un tema complicado, pero yo creo que todo vuelve: el mundo va hacia lo natural nuevamente y, en algún momento, la lana va a volver”. Recalcó, en este sentido, que actualmente “se están encontrando nuevos usos, como la lana chipeada para fertilizar el suelo, que está funcionando muy bien, aunque la carne sigue siendo esa gran proteína que el mundo nos reclama”.
Agregó que los mercados internacionales “nos están demandando de todo, pero no corderos, y eso nos da una gran oportunidad, que es no ir al cordero de zafra, sino terminarlo y llevarlo a un borrego, a un animal más pesado, porque la verdad es que hoy Argentina tiene que alimentar al mundo, y la proteína de carne ovina es una alternativa excelente para poder competir”.
—¿Se puede hablar de trazabilidad y denominación de origen?
—Sí, se puede hablar, y es uno de nuestros desafíos. La asociación ha firmado un acuerdo con la Universidad Nacional de Lomas de Zamora para trabajar en el seguimiento genético y en la organización de registros, porque tenemos que llegar a la góndola, ya sea en el país o en el mundo, con un animal trazado. Es el camino a encarar.

Exportaciones de carne ovina: Entre Ríos retoma envíos tras 19 años
En enero último, luego de 19 años, Entre Ríos reanudó las exportaciones de carne ovina con un embarque a Medio Oriente.
La operación incluyó la faena de 1.180 ovinos provenientes de productores entrerrianos y se enmarcó en una iniciativa que busca ampliar las oportunidades de comercialización para la producción ovina entrerriana.
En la Jornada Nacional de Romney Marsh estuvo presente Maximiliano Bellesi, titular de Argentina Alimentos, el frigorífico de la ciudad de Gualeguay encargado de la exportación a Omán, Kuwait y Sri Lanka.
Tras esta primera exportación, Bellesi contó que “ahora estamos trabajando para la apertura de Brasil y también de algunos mercados de Asia”.
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El empresario señaló que el frigorífico gualeyo, que emplea a 46 trabajadores, tiene capacidad para procesar un contenedor por semana, es decir, entre 1.000 y 1.300 ovinos, dependiendo del kilaje del animal.
Bellesi, por último, en relación con el consumo en el mercado interno, consideró que es necesario que el ovino “pueda trozarse y venderse en una carnicería, como se vende cualquier otra carne, para que, de esa forma, vuelva a la mesa de los argentinos”.
