Los mensajes entre Riboldi y el imputado reconstruyen la secuencia previa al conflicto y exponen la urgencia económica del agroinfluencer detrás de la operación.
El contenido de los chats entre el agroinfluencer Bruno Riboldi, conocido como “La Joya Agro”, y el empresario Nicolás Coscia se convirtió en el eje central de la causa: las conversaciones revelan una secuencia que contradice de manera directa la denuncia pública por la supuesta desaparición de ganado.
Los mensajes, incorporados al expediente por la defensa de Coscia, exponen que el conflicto se habría iniciado por una urgencia económica del agroinfluencer. El 26 de febrero, Riboldi le traslada a su socio la presión de su padre por la compra de una camioneta y le fija un plazo concreto: “En marzo voy a necesitar la plata toda al día”. En ese mismo intercambio, deja en claro el carácter sensible de la maniobra: “Si esto sale a la luz mi viejo me liquida”.
La cronología de los chats muestra cómo esa urgencia deriva en una decisión clave. El 9 de marzo, ante la falta de efectivo, el propio Riboldi ordena avanzar con la venta de la hacienda: “Reventemos ahí 60 o 70 terneros (…) Sí o sí, no vendamos, reventemos terneros y listo”. La frase es uno de los puntos más relevantes del expediente porque ubica en el denunciante la iniciativa de desprenderse de los animales.
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Las conversaciones también detallan el problema que desata el conflicto: los plazos de cobro. Tras concretarse la venta —161 animales— con pagos diferidos, Riboldi insiste en obtener el dinero de manera inmediata. El 16 de marzo, la exigencia queda plasmada en otro mensaje clave: “Armá de contado sí o sí los 160 terneros de hoy”. La respuesta de Coscia refleja la imposibilidad de cumplir con esa demanda en los tiempos requeridos y un creciente desgaste por la presión constante.
El quiebre se consolida en los intercambios posteriores. Coscia acusa a Riboldi de haber actuado por fuera del acuerdo entre ambos: “Me fuiste por atrás hablando mierdas de mí (…) Hoy pudiste haber terminado todo bien y arrancaste con cualquiera”. La tensión escala hasta la ruptura total del vínculo.
El tramo final de los chats es el más crítico. Allí, Coscia sostiene que el influencer construyó una versión falsa de los hechos y lo expone con dureza: “Armás una terrible novela”, le escribe. En la misma línea, lo define como un “terrible mentiroso” y lo acusa de intentar presionarlo mediante la difusión del caso.
Estas conversaciones, que reconstruyen paso a paso desde la aparente orden de venta hasta la ruptura entre las partes, contrastan con lo ocurrido el 19 de marzo, cuando Riboldi denunció públicamente en redes sociales la desaparición de 190 animales sin mencionar estos antecedentes.
Con los chats como pieza central, la fiscalía de Villa Constitución analiza ahora el alcance de esta nueva evidencia, en una causa donde el contenido de los mensajes no solo redefine los hechos, sino que también podría modificar la situación procesal del propio denunciante.




