Este lunes desde las 14, una nueva reunión espera a las partes, mientras la gente aumenta la agonía de un trabajo que no se reactiva desde hace meses en tres plantas y donde no hay un auxilio concreto.
Pasa el tiempo y la situación en Lácteos Verónica sigue corriendo hacia un horizonte sin solución. En las últimas dos semanas las novedades no fueron alentadoras.
Después de haberse desarrollado una última reunión entre la empresa y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde el sindicato intentó embarrar las negociaciones, al día siguiente llegaron telegramas comunicando a toda la planta de personal el recorte a cuatro horas de los turnos de trabajo.
También de los salarios, pero sin indicar de qué modo eso se iba a pagar, como así tampoco la abrumadora deuda de sueldos y aguinaldo que se remonta al mes de diciembre.
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El gremio sabía de eso, no se lo advirtió a la gente, de inmediato les sugirió armar un telegrama de respuesta y ya le sugiere a quienes no lo manden que quedarán afuera de una nómina de ayudas, e incluso fuera de la lista de trabajadores contemplados si es que la empresa se reactiva, con esta u otra conducción. Al método de apriete Atilra lo va actualizando.
A eso le agregaron, después que los trabajadores les reclamaran públicamente la felonía, un raid mediático con declaraciones que pudieran parecer conmovedoras, si no se conociera el trasfondo de una situación crítica que se remonta ocho años atrás y que desde hace uno tiene condiciones graves.
Otra vez a la ciudad de Buenos Aires
En todo este contexto, Atilra recurrió a una denominación habitual en el gremialismo argentino para denunciar ante la Dirección Nacional de Relaciones Laborales y Regulación del Trabajo, el “lockout patronal”, además de incumplimientos salariales y retención indebida de aportes. Algo que se debería haber cursado hace al menos un mes y medio, cuando se discontinuó el pago de sueldos semanal que se había acordado en septiembre, ante las autoridades de la provincia de Santa Fe.
Esta reacción tardía estuvo acompañada del objetivo principal que era el de volver a llevar ante la Secretaría de Trabajo de la Nación este tema.

Además de las deudas, se puso énfasis en la decisión de no dejar ingresar trabajadores a los centros de distribución de Boulogne y Mar del Plata.
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Este lunes desde las 14 horas, una nueva reunión espera a las partes, mientras la gente aumenta la agonía de un trabajo que no se reactiva desde hace meses en tres plantas y donde no hay un auxilio concreto.
Según se comentó en la localidad de Totoras, sobre el fin de la semana anterior, Alejandro Espiñeira, uno de los dueños de la empresa estuvo en el lugar y fue increpado por un grupo de trabajadores, respondiendo que no tenía intención de vender la empresa, pareciendo no entender que hay más de 700 personas con sus familias que quedan en medio de lo que parece ser un conflicto familiar.
Al costado de la RN 34
De las plantas de Suardi, Clason y Lehmann, son las familias de esta última las más determinadas a mostrar la crisis, muy motivados por las mujeres que acompañan una lucha a la que terminó plegándose el gremio para no perder visibilidad.
Hubo una suerte de acampe afuera de la planta, múltiples manifestaciones que tendrán este lunes a las 10 horas un poco más de exposición, cuando todos se congreguen en el ingreso a Lehmann, sobre la Ruta Nacional 34 para mostrar la situación. Esto que fue convocado por las familias para el sábado, se pospuso por cuestiones climáticas y terminó plegándose el gremio, luego de una habilitación de las autoridades nacionales.
Para el domingo desde las 17 horas, frente a la planta de Clason, la seccional Totoras convocó a una mateada familiar, intentando conseguir apoyo en una planta laboral descreída.
Tanto en Totoras, como en Rafaela, los municipios ofrecen las ayudas mínimas que pueden brindar a las familias de cada localidad.
