La empresa Puna Bio presentó en la muestra sus desarrollos basados en microorganismos extremófilos. Estos productos permiten saltos de rendimiento de hasta 500 kilos al mejorar la tolerancia al estrés y la absorción de nutrientes.
El futuro de la agricultura sustentable se dio cita en Expoagro 2026. Entre los miles de stands que hay en la muestra, la firma Puna Bio captó la atención de productores y asesores con una propuesta innovadora: el uso de bacterias extremófilas recolectadas en la Puna argentina para potenciar cultivos de soja, trigo, maíz y algodón.
Mayra, integrante del equipo de Puna Bio, explicó en diálogo con AIRE Agro cómo estos microorganismos, acostumbrados a sobrevivir en condiciones de sequía y temperaturas extremas, se convierten hoy en una herramienta comercial estratégica para el productor agropecuario.
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Bioestimulantes de alta resistencia
La clave de estos productos reside en la capacidad de las bacterias para «mineralizar» nutrientes y transformarlos en elementos disponibles para que las plantas crezcan de manera óptima. Al ser microrganismos adaptados a entornos hostiles, transmiten esa resiliencia a los cultivos comerciales.
«Son bioestimulantes y biofertilizantes cuya función es disponibilizar los nutrientes. A su vez, permiten tolerar los microestreses que la planta sufre en determinados momentos de la campaña», detalló la especialista.
Mayra también aclaró que el uso de estas bacterias no reemplaza los métodos actuales, sino que actúa como un potenciador del sistema.
«Lo posicionamos como un tratamiento complementario al que hace el productor. No se deja de lado el tratamiento convencional, sino que se suma esto para darle un salto de rendimiento del 8% al 10%», subrayó Mayra. En términos productivos, esto se traduce en una ganancia de entre 200 y 500 kilos, dependiendo de las condiciones del año.
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El balance de la empresa en la feria aniversario fue sumamente positivo: «Fueron días muy productivos, con mucho interés de productores, asesores y distribuidores. Les llama mucho la atención que sean microorganismos extremófilos», concluyó Mayra desde el stand.
Del Conicet a Puna Bio
Justina Dhers, encargada de marketing de Puna Bio, contó por su parte que «la empresa nació en pandemia, con tres de las fundadoras que son excientíficas del Conicet y Franco Martínez Levis que es el CEO y fundador también con ellas».
«El primer producto es Kunza y después está Kanzama. Siempre es para el tratamiento de semilla, con un líquido que se pone al momento de la siembra», detalló.
Dhers reveló que la empresa se encuentra trabajando en que estas bacterias «duren más para poderlo tratar con más tiempo», uno de los problemas que más busca solucionar el productor.
«Venimos presentando también nuevos productos, estamos trabajando en maíz, en un bio fungicida muy superador al químico», completó.

