La fruta del dragón comienza a probarse en quintas del departamento Concordia con buenos resultados productivos y comerciales, impulsada por productores que buscan diversificar tras la retracción del arándano. El desarrollo de variedades autofértiles, el manejo de heladas y la experiencia local marcan el eje de un proyecto que apunta a escalar superficie y bajar costos.
En el corazón citrícola de Entre Ríos, la pitaya —también conocida como fruta del dragón— busca ganar espacio en el departamento Concordia y hoy aparece como una alternativa productiva interesante, sobre todo luego de que el arándano, por distintas razones, comenzara a perder hectáreas.
Algunos productores, inquietos, han emprendido el desafío de cultivar esta fruta tropical exótica que nace de un cactus y se destaca por su sabor dulce y por poseer un alto contenido de fibra, antioxidantes y vitamina C.
Mariano Winograd, ingeniero agrónomo y uno de los hombres que más conoce de frutas y hortalizas en el país, explicó a AIRE Agro que la pitaya es “una cactácea, esencialmente del norte de Sudamérica y Centroamérica, que fue llevada a Vietnam por los franceses a principios del siglo XX, básicamente por sus flores vistosas. Pero por aquel entonces requería polinización para que la flor cuajara en frutos”.
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Este proceso, sin embargo, no era sencillo y no se sabía hacer bien. “Los franceses, en Vietnam, y luego los propios vietnamitas aprendieron a hacerlo. Tan es así que desarrollaron 60 mil hectáreas para exportar a China, y fueron los chinos los que la rebautizaron como fruta del dragón —así como los neozelandeses hicieron con el kiwi, o los valencianos con el caqui (o kaki)— para darle un impulso marketinero”.
¿Por qué la pitaya aparece como alternativa productiva en Concordia?
El departamento Concordia, vale recordarlo, fue por décadas el pilar de la citricultura entrerriana, con épocas doradas en las que reinaban grandes empresas como Pindapoy, por ejemplo. Sucesivas crisis provocaron un retroceso y aquel liderazgo pasó al departamento entrerriano de Federación y a las zonas correntinas de Mocoretá y Monte Caseros, con sistemas basados más en colonos y empresas familiares, y no en las grandes firmas que caracterizaron a Concordia en sus años de esplendor.

En este marco, hace un tiempo Winograd, junto con Gonzalo Carlazara, Darío Azcárate, gente del Vivero Zordan de Villa Zorraquín y de PitaAyuí de Colonia Ayuí, comenzaron a buscar opciones al arándano y se pusieron a trabajar en este proyecto porque descubrieron que, controlando las heladas, tenían una muy buena planta de pitaya en el departamento Concordia, que en verano se desarrollaba muy bien.
“En una primera instancia nos costaba polinizarla, pero apareció una persona milagrosa, Sergio ‘Cachi’ Schmukler, de Concordia, que había estado en Israel y era un entusiasta de la pitaya. Él nos enseñó a polinizarla, tuvimos un excelente producto y creemos que tenemos la mejor pitaya del mundo por su sabor”, aseguró Winograd.
Cuando ya se disponían a desarrollar las pitayas autoestériles, apareció el conocimiento sobre las autofértiles, es decir, aquellas variedades capaces de producir frutos utilizando su propio polen, sin requerir polinización manual o cruzada con otra planta, lo que facilita su cultivo en espacios reducidos. “Nos fuimos a Brasil a capacitarnos y entonces hoy estamos proponiendo variedades autofértiles, que ya no requieren polinización, sino que simplemente la flor emerge por la noche y al día siguiente está autopolinizada y cuajada”, remarcó.
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Con el arándano en retroceso, debido, entre otras razones, al desarrollo de Perú como potencia frutícola —hoy exporta unos 400 millones de kilos de arándanos contra 4 millones de Argentina—, en Concordia la búsqueda de alternativas se acentuó. Fue así como, tras explorar las posibilidades del higo, el pecán, el kiwi rojo y amarillo, la palta, la guayaba, el níspero y el caqui, apareció la fruta del dragón. “Finalmente creímos que la pitaya era muy adecuada, hicimos nuestra quinta y, en este momento, la estamos cosechando y comercializando con muy buen precio en el mercado, al punto que competimos cómodamente con la importada de Ecuador porque la nuestra es más sabrosa. Así que estamos bastante orgullosos”, subrayó el especialista.
Cómo es el ciclo productivo de la pitaya
Winograd, además, precisó que la implantación se realiza a través de “un trozo de una planta adulta, nosotros lo llamamos penca —los brasileños usan la palabra muda—. Lo hacemos enraizar y vamos a estar suministrando, para el fin del invierno, pencas enraizadas en maceta».
Luego explicó que se lleva al lote, se prepara la tierra y se planta con una espaldera de altísima densidad. «Van más de 6.000 plantas por hectárea, porque hacemos tres metros entre líneas y medio metro entre plantas», precisó. Tras la fertilización, se la conduce con la espaldera y en un año ya debería llegar al metro y medio, estar bifurcada y comenzar a desarrollarse en forma horizontal, ya no vertical.

«Es una planta trepadora, o sea que necesita estar apoyada sobre algo, como una viña. En un año, si hemos hecho un buen manejo, empieza a emitir ramas horizontales y ahí ya podemos tener producción. Nosotros hemos plantado el año pasado y ya estamos cosechando de esas ramas”, detalló.
La época de cosecha depende de las heladas. “Podemos tener floraciones más o menos tempranas, pero siempre son en primavera y, después de la floración, transcurren unos 45 días. Si estamos más al norte, es una fruta que se va a estar cosechando en octubre o noviembre; y si estamos en la latitud de Concordia, probablemente vamos a estar empezando la cosecha en enero, y se extiende hasta las heladas, o sea, prácticamente hasta mayo. Pero es una sola zafra anual”.
Cuánta producción puede lograr una hectárea de pitaya
En una primera cosecha, la producción puede ubicarse entre 20 y 30 toneladas por hectárea, mientras que a los dos o tres años puede trepar a 60 toneladas por hectárea.
A propósito, la pitaya hoy no es accesible desde el punto de vista económico y, por esa razón, uno de los objetivos de los impulsores de esta fruta en Concordia es sumar actores para aumentar la producción y, de esa manera, abaratar el precio final en el mercado interno, lo que popularizaría su consumo.
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“Hoy tenemos precios desmesuradamente altos, sobre los cuales no estamos basando nuestro proyecto, sino que estamos pensando en hacer 100 hectáreas en Argentina —no nosotros, sino convocando a inversores— y ahí probablemente se va a transformar en una fruta accesible al pueblo. Hoy es solamente para ricos”, observó.
—Para que haya más producción y la podamos consumir todos, ¿cuánto tiempo debe pasar?
—Creo que si nosotros logramos el entusiasmo que estamos verificando, en dos o tres años va a ser una fruta al alcance de todos.
No es que sea algo inaccesible, pero probablemente hoy una fruta de 500 gramos puede estar costando al público entre 8.000 y 10.000 pesos. No es más que el valor de medio kilo de helado, pero está por encima de otras frutas que son mucho más accesibles.

—¿A qué sabe la pitaya? ¿A qué otra fruta se parece?
—Es parecida a la tuna, que es otra cactácea. Podríamos decir que se parece a un picolé o marcianito, si la comemos fría. Es muy fresca, muy colorida, muy sabrosa, muy vistosa. Adorna una ensalada de frutas, le da color a un cóctel y tenemos una versión que es más apta para diabéticos, que es la pitaya blanca, que tiene mucho menos azúcar, pero es igualmente refrescante.
Jornada Técnica sobre Pitayas en Colonia Ayuí y Magnasco
En el marco de la difusión del cultivo de esta fruta, los días 5 y 6 de marzo próximos se realizará la primera Jornada Técnica sobre Pitayas, que reunirá a productores, técnicos y emprendedores que miran con interés esta alternativa productiva de alto potencial.
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El encuentro tendrá lugar en Colonia Ayuí el primer día, mientras que las actividades prácticas de campo se desarrollarán en Magnasco —en la quinta de Fincris Agro SRL— el segundo día, donde los participantes podrán recorrer plantaciones, observar el manejo del cultivo, cosechar y degustar la fruta.
Variedades, plantación, cosecha, control de heladas, cobertura del cultivo y comercialización serán los temas centrales. Estarán presentes expertos internacionales de Brasil, España, Ecuador y Perú.
