El Presidente delineó los principales ejes de su agenda agropecuaria ante el Parlamento, con foco en cambios regulatorios, incentivos a la inversión y mejoras de productividad. Los objetivos que planteó son ampliar la producción, acelerar la incorporación de tecnología y reducir gradualmente la carga impositiva.
Durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación, el presidente Javier Milei anunció una serie de lineamientos para el sector agropecuario orientados a duplicar la producción de granos, avanzar en una reducción gradual de los derechos de exportación (retenciones), fortalecer la propiedad intelectual en semillas y promover inversiones en tecnología, riego y bienes de capital.
Meta productiva y potencial del agro
Al referirse al rol del agro en la estrategia económica del Gobierno, el Presidente afirmó que “el sector agropecuario también tendrá su revolución” y sostuvo que Argentina “está en condiciones de producir 300 millones de toneladas de grano, duplicando la producción actual”.
En términos de producción efectiva, la campaña 2024/25 cerró con una cosecha total estimada en 135,7 millones de toneladas, la segunda más alta de la historia. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, se recolectaron 20,1 millones de toneladas de trigo, 50 millones de maíz y 49,5 millones de soja. Para la campaña 2025/26, en curso, la producción total se proyecta en un récord histórico de 154,8 millones de toneladas, impulsado por mayores rindes en trigo, maíz y girasol, con estimaciones de 62 millones de toneladas de maíz, 48 millones de soja y 27,7 millones de trigo.
Propiedad intelectual y semillas
Como uno de los pilares para alcanzar esa expansión productiva, Milei anunció cambios en el marco regulatorio de la propiedad intelectual en el sector agrícola: “Para ello, daremos un régimen de derecho de propiedad a los innovadores en semillas”.
La iniciativa se vincula con la posibilidad de que Argentina adhiera al Acta UPOV 91 de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, lo que implicaría una actualización de la Ley de Semillas vigente, hoy alineada al Acta de 1978.
Entre los principales cambios que prevé UPOV 91 se encuentran la ampliación del derecho del obtentor al material cosechado, la extensión del plazo de protección a 20 o 25 años según el cultivo, la incorporación del concepto de variedades esencialmente derivadas y la limitación del uso propio de semillas por parte de los productores, que pasaría de ser un derecho automático a una excepción regulada.
Las restricciones al uso propio y el pago de regalías tecnológicas fueron los puntos de mayor controversia en intentos legislativos previos, en particular durante el debate de la Ley Bases.
Derechos de exportación
En materia tributaria, el Presidente reiteró la política de reducción gradual de derechos de exportación: “Continuaremos el sendero de baja de retenciones de forma responsable y solo en la medida en que el superávit fiscal lo permita”.
Desde el inicio de su gestión, los derechos de exportación atravesaron múltiples modificaciones. Tras rebajas temporales y extensiones durante 2024 y la primera mitad de 2025, en julio de ese año se anunciaron reducciones permanentes para varios cultivos. En septiembre de 2025 se implementó una ventana temporal de “retenciones cero” para acelerar la liquidación de stocks, y en diciembre se oficializó una nueva baja mediante el Decreto 877/2025.
Actualmente, las alícuotas vigentes son del 24% para la soja, 22,5% para sus subproductos, 7,5% para trigo y cebada, 8,5% para maíz y sorgo, y 4,5% para girasol.
Incentivos a la inversión, riego y bienes de capital
Otro de los anuncios estuvo vinculado a la inversión productiva: “Y el régimen de incentivo para medianas inversiones catalizará un torrente de bienes de capital y sistema de riego”.
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) está orientado a micro, pequeñas y medianas empresas, con montos de inversión que van desde los USD 150.000 hasta los USD 9 millones. Entre sus beneficios se incluyen la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución rápida de créditos fiscales de IVA. El esquema apunta a sectores como el agro y la industria, con una vigencia limitada a los primeros dos años del régimen.
Actualmente, Argentina cuenta con entre 2,1 y 2,5 millones de hectáreas bajo riego, cerca del 5% de la superficie cultivada. En los últimos dos años se incorporaron más de 63.000 nuevas hectáreas, principalmente mediante equipos de pivot central, y especialistas señalan un amplio potencial de expansión para mejorar rendimientos y reducir la variabilidad climática.
Comparaciones regionales y brechas de productividad
En el tramo final dedicado al agro, Milei utilizó ejemplos concretos para graficar diferencias de productividad: “No podemos aceptar que nuestros rindes en Chaco sean de 600 kilos de algodón por hectárea cuando en Brasil son de 1400”.
En Argentina, el rinde promedio de fibra neta de algodón se ubica generalmente entre 500 y 600 kg por hectárea, con variaciones según zona y campaña. En Brasil, en cambio, los rendimientos de fibra superan habitualmente los 1.800 kg por hectárea, consolidando al país como uno de los principales productores y exportadores mundiales.
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El Presidente también se refirió al uso de tecnología nacional fuera del país: “Tampoco podemos permitir que Brasil triplique su producción de soja usando semillas con tecnología argentina hechas por empresas argentinas que no se pueden vender en Argentina”.
La referencia se inscribe en el debate sobre propiedad intelectual y comercialización de semillas, en un contexto donde desarrollos tecnológicos locales encuentran mayor protección jurídica en otros mercados que en el doméstico.