La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes advirtió que la combinación de menor faena y retención de hacienda podría derivar en nuevas subas en el corto plazo. En enero, la actividad frigorífica cayó casi 12% interanual y el sector estima que los precios al consumidor podrían aumentar entre 10% y 15% hacia marzo.
El mercado de la carne bovina comenzó el año con señales contrapuestas: una marcada caída de la faena en enero, precios firmes en la hacienda y productores que optan por retener animales para ganar más kilos. En este contexto, el presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), Miguel Schiariti, anticipó que en el corto plazo podría registrarse un nuevo aumento de precios al consumidor, impulsado por una oferta restringida y expectativas positivas en la producción.
La visión de CICCRA sobre el mercado: por qué podría subir el precio de la carne
“El año 26 comenzó de una manera extraña, porque hubo una caída de la faena en el mes de enero y un aumento de precios realmente importante”, señaló el ejecutivo al analizar la dinámica inicial del mercado. Según explicó, el buen nivel de precios y la disponibilidad de pasturas, tras las inundaciones de 2025, están llevando a productores y feedloteros a postergar la salida de hacienda. “Están reteniendo un poco de hacienda para agregarle más kilos, porque pasto hay, pero además lo que hay es buen precio y no da señas de querer bajar”, afirmó.
Desde esta perspectiva, el titular de la cámara estimó que la tensión entre oferta y demanda podría trasladarse a los mostradores en las próximas semanas. “Debemos esperar que de acá a marzo haya un aumento en el precio de la carne; calculo yo —y esto es jugarse demasiado— que va a aumentar alrededor del 10 al 15 por ciento”, indicó.
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Los dichos del dirigente se apoyan en el último Informe Económico Mensual de la entidad, correspondiente a enero de 2026, que describe un escenario de actividad frigorífica históricamente baja. De acuerdo con el relevamiento, la faena total alcanzó 1,014 millones de cabezas, lo que representó una caída de 16,1% respecto de diciembre, ajustado por días laborables, y de 11,8% en la comparación interanual.
Clima, stock y producción: los factores que condicionan la disponibilidad de carne
El informe recuerda que la actual restricción de oferta es consecuencia de una sucesión de eventos climáticos adversos. La sequía que tuvo su pico en 2023 y las inundaciones de 2024 y 2025 provocaron un achicamiento del stock bovino cercano al 6%, con la pérdida de más de 500.000 animales en tres años. Este proceso derivó en ventas anticipadas, deterioro de los índices de preñez y menores zafras de terneros, consolidando una tendencia contractiva de la faena durante los últimos dos años.
Como resultado del menor nivel de actividad, la producción de carne vacuna se ubicó en 239 mil toneladas res con hueso, un 10% menos que en enero de 2025. Las exportaciones, en cambio, se mantuvieron prácticamente estables, con unas 57 mil toneladas, lo que implicó que el ajuste recayera principalmente sobre el mercado interno. Así, el consumo aparente cayó 13% interanual y el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses se ubicó en 47,9 kilos por habitante al año.
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En este marco de menor oferta y precios sostenidos en la hacienda, las proyecciones de la conducción de CICCRA apuntan a un escenario de nuevos ajustes en el corto plazo. La combinación de retención de animales, baja faena y un stock aún resentido por los eventos climáticos recientes aparece como el principal sostén de la expectativa de subas en el precio de la carne bovina hacia el final del primer trimestre.
