«Empieza una retención que no va a ser brusca, pero que se va a ir consolidando», dijo Raúl Milano, presidente de Rosgan. Según su análisis, los precios históricamente altos de la hacienda, en un contexto de escasez de oferta, están incentivando la necesaria retención de vientres para recomponer el stock y aumentar la producción de carne bovina.
Con precios para los productores en niveles históricamente altos y una oferta de hacienda limitada, la ganadería argentina comenzó a transitar una fase inicial de retención, según el análisis del presidente de Rosgan, Raúl Milano. A difrencia de otras épocas, cuando el valor de la hacienda daba un salto tras años de estancamiento, esta vez el proceso parece darse de manera paulatina.
En diálogo con AIRE Agro, el especialista remarcó que la firmeza de los valores actuales, si bien condiciona el consumo interno de carne bovina, proyecta a mediano plazo un aumento de la oferta. En paralelo, la demanda internacional —incluido el reciente acuerdo con Estados Unidos— agrega presión sobre determinadas categorías y refuerza las señales de precios para el productor.
Precios récord: el incentivo que empuja la recomposición del stock
“La retención va comenzando de a poco”, sintetizó Milano, al describir la etapa que atraviesa el sector. No se trata de un movimiento brusco, sino de una decisión gradual que depende de una variable central: el precio. “De la única manera que esto se consolida es si los precios son buenos”, afirmó.
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Al respecto, explicó que otras veces este proceso era espasmódico. «Los cambios de precio que obligaban a una retención eran muy bruscos. A lo mejor el ganado estaba dos o tres años siempre en el mismo valor, después pegaba una corrección con un salto de 30, 40, 50%, en un corto lapso de tiempo. Pero ese era el resultado del manoseo», dijo en referencia a la inestabilidad que generaban las intervenciones en el sector. «Eso gracias a Dios pasó«, dijo. “Yo creo que empieza una retención que no va a ser brusca, pero que se va a ir consolidando”, estimó.

Ese incentivo hoy está presente. En 2024, los valores de la hacienda registraron una recuperación cercana al 70%, muy por encima de la inflación anual. Para Milano, este nivel de precios no es casual: “Estos valores altos son consecuencia de todos los errores que se cometieron en el pasado”. La ganadería, recordó, es una actividad de ciclos largos, donde las decisiones impactan con varios años de rezago. “Si el precio no es el driver que empuja la recomposición, no hay manera de que esto crezca”, advirtió.
La firmeza actual responde a una oferta escasa, producto de la caída del stock nacional. Argentina cuenta hoy con unas 51 millones de cabezas, lejos de los 57 o 58 millones que tuvo de manera recurrente y aún más de los 60 millones alcanzados en otros períodos. El retroceso más fuerte se dio tras el cierre de exportaciones de 2006 y la sequía de 2008/09.
En este contexto, los precios elevados cumplen un rol clave en la recomposición. La invernada, por ejemplo, se ubica en torno a los 4 dólares por kilo, cuando históricamente oscilaba entre 1,20 y 1,70 dólares. “Estas son todas buenas noticias que arman un modelo muy favorable hacia el futuro”, sostuvo el titular de Rosgan. La expectativa es que, con mayor retención de hembras, el stock comience a crecer de manera sostenida y derive, más adelante, en un aumento de la oferta de carne.
Desde el punto de vista productivo, la retención también empieza a reflejarse en algunos indicadores, como la comercializan de vientres. “No a lo loco, pero se vende y con buen precio”, describió Milano. A esto se suma una mejora en los índices productivos: la tasa de destete pasó de alrededor del 62% a niveles del 67–68% en los últimos años, en parte impulsada por la fuerte demanda externa de China, que «limpió» de hembras viejas el rodeo.
El proceso, sin embargo, tiene costos en el corto plazo. Para el consumo interno, los precios firmes representan una dificultad. “Para el lado del consumidor es un problema, sí”, reconoció Milano, a raíz de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Acuerdo con Estados Unidos: qué carne demandará y qué efecto tendrá en los precios
En el plano internacional, el escenario es favorable. “El mundo está demandando y no existe carne en ningún lugar”, afirmó Milano, al destacar la salida parcial de Estados Unidos como proveedor global, debido a una caída histórica de su stock.
En ese marco se inscribe el acuerdo que amplía la cuota de exportación hacia ese mercado. No obstante, el dirigente aclaró que su alcance debe leerse con precisión: “No es de corte, no es de la mejor carne que tiene Argentina”. Se trata principalmente de carne magra y trimming, destinada a la industria de hamburguesas, similar a lo que hoy se exporta a China.
Aun así, esta demanda será positiva en los precios al productor. “Siempre todas estas cosas generan algún efecto”, explicó Milano, al señalar que la mayor demanda externa presiona sobre categorías como la vaca conserva o manufactura, que históricamente tenían un valor marginal.
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Finalmente, el presidente de Rosgan remarcó que la mayor inserción externa no implica desabastecimiento interno, sino una condición necesaria para el desarrollo. “Para el país es muy importante poder exportar. Y cuando uno exporta, trae dólares”, concluyó Milano. En esa ecuación, la retención aparece como el paso inicial para recuperar stock, estabilizar la producción y construir, a largo plazo, un mercado más equilibrado.
