El avance de la recría a campo y un feedlot cada vez más enfocado en la terminación final están modificando la forma en que se ofrece hacienda a lo largo del año. Este cambio productivo comienza a impactar en la estacionalidad de ventas y podría redefinir la dinámica de formación de precios en el mercado ganadero.
La ganadería argentina está atravesando un cambio silencioso pero consistente en su forma de producir y ofrecer hacienda. La mayor participación de las recrías pastoriles no está desplazando al feedlot, sino que lo está reubicando dentro del sistema, con un rol cada vez más concentrado en la terminación final, según el reciente análisis semanal de Rosgan.
Detrás de este proceso aparece un nuevo equilibrio productivo que empieza a modificar la composición de la hacienda que llega a faena y, de manera gradual, la dinámica de oferta a lo largo del año.
Recría y feedlot: un esquema que empieza a integrarse más
Para la especialista María Julia Aiassa, autora del informe semanal de Rosgan, el punto de partida del análisis fue una inquietud concreta vinculada a la faena de hembras. “Mi hipótesis y mi duda era que este aumento en la faena de vaquillonas ya estuviera instalado dentro del circuito de engorde”, explicó a AIRE Agro. Sin embargo, al cruzar los datos de movimientos y de ingresos a feedlot, esa presunción no se confirmó.
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Según surge del relevamiento de los corrales, la participación de hembras en los ingresos se mantiene estable desde hace varios años, sin una tendencia clara al alza. “Cuando analizo el ingreso de los corrales no ha cambiado la participación de hembras; no hay una tendencia definida a una mayor compra de hembras por parte del feedlot”, señaló Aiassa. Incluso, dejando de lado los años de sequía —cuando el ingreso forzado alteró los registros—, la participación de hembras comienza a ceder frente a los machos.
El cambio más relevante aparece justamente del lado de estos últimos. De acuerdo con el informe, en los últimos años se observa una caída en el ingreso de terneros livianos y un aumento de animales recriados que llegan a los corrales para su terminación. “En machos se ve claramente un mayor ingreso de animales recriados, a diferencia de otros años donde el grueso eran terneros livianos comprados en plena zafra”, explicó la analista.
Esta dinámica muestra una mayor integración entre el campo y el corral. Mientras una proporción creciente de terneros se dirige primero a recría pastoril, los feedlots concentran su actividad en la etapa final del engorde. Los datos de Rosgan confirman que lejos de perder peso, los corrales mantienen una participación creciente en la faena total, lo que refleja una mayor eficiencia en la rotación y el uso de la capacidad instalada.

La estacionalidad de la oferta empieza a correrse
El dato clave es que este proceso no parece coyuntural. “Si esto se va confirmando como tendencia, porque se está dando en los últimos tres años, ahí sí estaríamos frente a un cambio contundente”, advirtió Aiassa. En ese marco, el sistema se aleja gradualmente del esquema tradicional de invernada liviana concentrada en la zafra y se acerca a un modelo más escalonado y previsible.
Según la analista, el nuevo esquema también empieza a reflejarse en la salida de hacienda para faena. “Puede cambiar la dinámica de oferta, no solo con la salida del ternero del campo sino también con la estacionalidad de venta del animal terminado”, señaló. En los últimos años, agregó, “muy lentamente se ha ido desestacionalizando un poco la salida de hacienda”.
Este proceso -explicó- tiene impacto directo en el mercado. Una oferta más distribuida en el tiempo tiende a generar señales más estables para la toma de decisiones. “Eso tiene un impacto importante también en precios y en los momentos de mayor presión de precios”, concluyó Aiassa.
