Con rendimientos cercanos a los 400.000 kilos de materia verde por hectárea y un consumo promedio de 20 a 30 kilos diarios por vaca, el nopal permite reducir el uso de agua y los costos de alimentación en la ganadería bovina. Sebastián del Moral, productor en La Rioja, relató los resultados en un planteo de cría intensiva.
La utilización del nopal (Opuntia ficus indica) o de la penca forrajera como alimento para el ganado bovino se presenta como un paliativo posible en zonas de escasez de agua o sequías recurrentes. Sebastián del Moral, productor agropecuario en Chamical, La Rioja, relató su experiencia en el programa 6AM, que se emite por AIRE de Santa Fe, donde expuso los resultados de más de tres décadas de ensayos con esta especie cactácea.
Los animales «penqueros», el misterio que dio paso al uso del nopal como forraje
Según explicó, el origen del proyecto se remonta a la década de 1990, cuando su familia comenzó a observar comportamientos inusuales en la hacienda. “Había como una leyenda hace muchos años de los famosos animales penqueros”, recordó Del Moral, en referencia a vacas que desaparecían durante meses de los bebederos. “Pasaban dos, tres o cuatro meses y estos animales no volvían al agua, y cuando volvían lo hacían notablemente más gordos”, señaló.
El seguimiento de esos animales permitió descubrir que se alimentaban de cardones silvestres. “Resultó ser que comían cardón, el famoso cardón que hay en todos lados, y esa era la única forma de sobrevivir”, explicó. El dato que más llamó la atención fue la condición corporal del ganado: “Cuando los carneaban tenían una grasa blanca, como la de un animal de feedlot de maíz. Era muy notoria la diferencia”.
LEÉ MÁS►Calor extremo: anticipan niveles críticos de estrés térmico para bovinos de carne y leche
Ver esta publicación en Instagram
Manejo del nopal en sistemas intensivos y alimentación a corral
A partir de esa observación, la familia comenzó a experimentar con variedades más manejables de cactus, como el nopal o penca forrajera. “Esta penca no tiene espina, sino un pelito muy chiquito que al animal no le afecta nada”, indicó Del Moral, al explicar por qué resulta apta para el consumo directo del ganado.
Los resultados productivos fueron contundentes, especialmente en regiones de baja productividad. “Históricamente en nuestra zona se necesitaban entre 10 y 12 hectáreas para criar una vaca”, afirmó. Sin embargo, con el sistema basado en nopal, aseguró: “Nosotros hemos llegado a criar una vaca en una hectárea, y lo intensificamos hasta 20 vacas en una hectárea”.

El esquema se apoya en un manejo intensivo con alimentación a corral. “No es que largamos las vacas a comer la plantación, sino que se corta y se lleva al corral”, aclaró. Allí, el nopal se suministra de distintas formas: “Se las hemos dado picadas, cortadas o la planta entera, y de todas las maneras es muy bien recibido por el animal”.

Uno de los aspectos centrales del sistema es el agua que provee la planta. “Esta planta es más o menos 90 a 93 por ciento agua”, destacó Del Moral, y agregó que esa característica permite atravesar períodos críticos sin depender de bebederos ni de costosos acarreos. En ese sentido, relató experiencias extremas: “Hemos tenido vacas con cría 100 o 120 días sin una gota de agua y sin una gota de pasto, solamente a base de penca, y han salido impecables”.
Resultados productivos en regiones con limitantes hídricas
El impacto económico también es relevante. “La alimentación es el mayor costo del sistema ganadero, y con esto prácticamente desaparece”, explicó el productor, al subrayar que el nopal no requiere riego ni cuidados especiales. “Su alimento esencial es el sol. Teniendo tierra y sol, se cría solo”, resumió.
LEÉ MÁS►Pronóstico de altas temperaturas y peligro sanitario: crece el riesgo de intoxicaciones en bovinos
En términos de rendimiento, el nopal presenta una producción forrajera muy superior a la de los sistemas tradicionales en zonas áridas. Un cultivo intensivo puede generar alrededor de 400.000 kilos de materia verde por hectárea al año, de los cuales entre 90 y 93 % corresponde a agua, lo que equivale a más de 360.000 litros de agua incorporados en el forraje.

En cuanto al consumo, una vaca adulta ingiere entre 20 y 30 kilos diarios de nopal fresco, aportando simultáneamente hidratación, fibra y energía soluble, lo que reduce de manera significativa la necesidad de agua de bebida y de suplementos energéticos externos.
Aplicado a un planteo de cría, el sistema permite multiplicar la producción de carne por superficie. Según Del Moral, mientras que en campos semiáridos tradicionales se obtienen cerca de 20 kilos de ternero por hectárea al año, el esquema intensivo con nopal posibilita producir más de 3.000 kilos de ternero por hectárea, al sostener hasta 20 vacas por hectárea, con índices de parición cercanos al 80 % y destetes de 200 kilos por ternero.
Aprovechamiento del estiércol y réplicas en otras provincias
Además, el modelo genera un circuito productivo cerrado. “Usamos el guano de las vacas para fertilizar la penca y eso mejora alrededor de un 70 por ciento su productividad”, señaló. “Es un círculo virtuoso: vuelve a la vaca”.
LEÉ MÁS►Un cambio histórico: Angus modifica la jura en la Rural de Palermo 2026
La experiencia despertó el interés de productores de distintas provincias, como Mendoza, San Juan, Catamarca y Santiago del Estero, donde la crisis hídrica limita la actividad. “Es la única forma que nosotros hemos encontrado para darle batalla al tema del agua”, afirmó Del Moral. Y concluyó con una definición que sintetiza el espíritu del proyecto: “Esto es un salvavidas para el productor ganadero, porque cuando no llueve, no hay de dónde echar mano”.
