La Asociación Rural de Uruguay subrayó en el Congreso Federal Ganadero que el costo de un nuevo brote de fiebre aftosa es equivalente a 30 años de vacunación, y que el estatus actual no obstaculiza el comercio internacional.
Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural de Uruguay, participó este jueves del 4° Congreso Federal Ganadero de Rosgan que se desarrolló en la Bolsa de Comercio de Rosario y realizó una enfática defensa de la política nacional de mantener la vacunación contra la fiebre aftosa, asegurando que esta decisión es la única que garantiza la seguridad comercial del país.
En su exposición, Ferber argumentó que la evidencia histórica y las condiciones de mercado actuales no justifican correr el riesgo de suspender la inoculación.
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Uruguay, que en 2003 restituyó su estatus de libre de fiebre aftosa con vacunación (un logro que Ferber calificó de «invento uruguayo»), sostiene que el costo de la prevención es ínfimo comparado con el riesgo de un nuevo brote.
El impacto histórico y el costo de la prevención
La postura de mantener la vacunación está directamente ligada a la crisis sanitaria de 2001. En 1994, Uruguay había suspendido la vacunación, logrando un salto importante en la apertura de mercados y obteniendo la habilitación de ingreso a Estados Unidos. Sin embargo, en 2001, «explota la bomba».
El impacto económico de ese foco fue demoledor:
- Pérdida Total: el foco significó una pérdida de 730 millones de dólares para Uruguay.
- Impacto en el PIB: esto representó el 3.8% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
- Equivalencia: los 730 millones de dólares perdidos por el foco equivalen a 30 años de vacunación anual y de vigilancia epidemiológica.
Actualmente, el costo de vacunar al ganado uruguayo asciende a 32 millones de dólares por año. Ferber enfatizó que, en comparación, si Uruguay tuviera un foco hoy y el cierre fuera total, perdería millones de dólares; incluso si el cierre solo afectara al 50% de los mercados, la pérdida podría ascender a $1,000 millones de dólares. Estudios internacionales indican que un brote de fiebre aftosa causa una disminución del 36.1% de las exportaciones en los años subsiguientes.
Además, Ferber rebatió la idea de que la vacunación es un obstáculo para la exportación de carne. Señaló que vacunar o no vacunar «no tiene un efecto comercial».
El hito que demostró esta realidad fue la habilitación de ingreso a Japón. Según consignó, Japón auditó a Uruguay en profundidad, preguntó por qué se mantenía la vacunación, recibió la respuesta y aún así habilitó el ingreso de lengua bovina en 2022, confirmando que la vacunación no es una decisión comercial restrictiva.
Otros logros recientes en la apertura de mercados incluyen:
- Ingreso con lengua a Japón en noviembre de 2022.
- Ingreso con estómagos a China en 2024.
- Habilitación por parte de Israel y Malasia para carne bovina y ovina (esta última con certificación Halal) en 2024.
Uruguay, gracias a su trabajo diplomático y sus garantías, es hoy el tercer precio del mundo en carne vacuna, un éxito notable dado su tamaño y su participación del 4% en el mercado mundial de exportación de carne.
Velocidad de recuperación
Ferber concluyó que el principal motivo para mantener la inoculación es la rapidez con la que el país saldría de una eventual crisis sanitaria.
«Si nosotros tenemos un foco, vamos a salir mucho más rápido si vacunamos, si estamos vacunados, vamos a tener un costo mucho menor y por lo tanto tomamos esa decisión», declaró.
El riesgo no se justifica, especialmente porque Uruguay no tiene otros productos principales (como carne de cerdo) que diversifiquen su matriz exportadora, dependiendo fuertemente de la carne vacuna. Ferber fue categórico al afirmar que, en Uruguay, este tema «no lo discutimos y no aceptamos discutir».

