Casi 400 asistentes participaron en Rosario del Foro Agroindustrial Argentino, que analizó cómo la fragmentación internacional impacta en la producción y las exportaciones. La eficiencia, la trazabilidad y la tecnología surgieron como herramientas para aprovechar nuevas oportunidades comerciales.
“Lo que siempre nos perjudicó hoy nos beneficia, que es la distancia. La distancia era cara y hoy la distancia es segura”. La definición del politólogo Andrés Malamud sintetizó uno de los debates centrales de FARO edición AFA, el Foro Agroindustrial Argentino realizado en los Salones Puerto Norte de Rosario, donde unos 380 asistentes analizaron los desafíos del agro en un mundo sin un liderazgo internacional capaz de establecer reglas comunes.
La tercera edición, organizada por AgroActiva y Salones Puerto Norte bajo el concepto G-Zero, reunió a cinco especialistas en geopolítica, comercio, estrategia empresarial, tecnología y economía. Durante la apertura, la directora general de AgroActiva, Rosana Nardi, destacó el valor del encuentro para compartir conocimientos y construir una mirada colectiva: “Sabemos lo que pasa cuando nuestra comunidad, la comunidad del campo argentino, se encuentra, aparecen ideas, se hacen negocios, el encuentro siempre nos hace crecer”.
G-Zero: diplomacia en un mundo sin árbitro
Malamud explicó que la pérdida de capacidad de los organismos internacionales para resolver disputas deja a los países más expuestos a las relaciones de fuerza y la negociación bilateral.
LEÉ MÁS►FARO 2026 ya está en marcha: el agro argentino analiza el comercio mundial desde el G-Zero

“Los problemas se tienen que resolver por la fuerza de uno o por el acuerdo de dos, no por la decisión independiente neutra de un tercero. No hay referí, no hay juez y por lo tanto es la fuerza o la diplomacia”, sostuvo.
Para Argentina, proveedora global de alimentos y bioenergía, el escenario obliga a seguir de cerca las tensiones geopolíticas y sus efectos sobre los mercados. Malamud también destacó el equilibrio fiscal como una fortaleza, aunque advirtió sobre las limitaciones que impone la reputación histórica del país.

Mercosur-UE: oportunidades que exigen cambios productivos
Maximiliano Díaz, socio de Endógena Consultora, analizó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y sus implicancias para las cadenas de soja, maíz, carne bovina, arroz y miel.
“Es una oportunidad de acceder a un mercado premium, un mercado que paga mejores precios, pero que también es un desafío de dar un salto productivo donde tracemos más lo que hacemos, donde tengamos un impacto ambiental menor”, señaló.
Díaz destacó la reducción comprometida de los derechos de exportación para la soja destinada a la Unión Europea hasta el 14%. Sin embargo, advirtió que aprovechar el acceso a mercados de mayor valor requerirá mejorar la trazabilidad, las certificaciones y el desempeño ambiental, además de participar en las discusiones técnicas que definirán las condiciones comerciales.

Eficiencia y diferenciación para competir
Roberto Vassalo, profesor de Estrategia del IAE Business School, puso el foco en la productividad como condición para sostener la competitividad en mercados abiertos.
“Por más que el mundo parezca que tiene tantas revoluciones, hay algunas reglas para competir en un mundo abierto que no se pueden escapar, empezando porque es un mundo que te va a demandar muchísima eficiencia”, afirmó.
Para las empresas de menor escala, agregó, la posibilidad de competir también depende de diferenciarse mediante marcas, innovación, investigación y una relación más cercana con los clientes.

Inteligencia artificial: más respuestas requieren mejor criterio
Juan Pablo Cosentino, especialista en tecnología e innovación, planteó que la digitalización debe superar una función defensiva y convertirse en una herramienta para generar valor y fortalecer las cadenas productivas.
“La confianza es un poco el eje que permite que haya un ecosistema donde yo pueda compartir datos para actuar como una fragua y generar nuevas respuestas a problemas que existen o no existen”, explicó.
Sobre la inteligencia artificial generativa, advirtió que la calidad de los resultados depende de los datos y del conocimiento con que se utilicen. “Cuando abundan las respuestas, el desafío está en tener el mejor criterio para elegirlas”, resumió, y llamó a “no delegar cognitivamente” en sistemas que producen respuestas plausibles, pero no necesariamente verdaderas.

Estabilidad económica y capacidad exportadora
Santiago Giraud, responsable de Macroeconomía del Área de Economía de CREA, señaló que la transformación económica argentina plantea nuevas condiciones para las empresas agropecuarias, aunque la estabilidad sigue siendo un desafío para una actividad que necesita planificar inversiones a largo plazo.
“El cambio de modelo en la Argentina deja al campo en las mismas condiciones de mercado que otros sectores, aunque cuesta más llegar a una estabilidad en el sector agropecuario”, afirmó.

En la apertura institucional, el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, destacó que el cordón portuario provincial movilizó 75,7 millones de toneladas en 2025. “En tan solo 70 km, entre Arroyo Seco y Timbúes, se exporta casi el 76% de lo que exporta la República Argentina”, indicó. También reclamó una reducción de las retenciones y anunció una ronda de negocios con 40 empresas mineras para vincular proyectos de inversión con proveedores santafesinos.
LEÉ MÁS►Llega FARO 2026: el comercio mundial y los nuevos desafíos del agro vistos desde el G-Zero
FARO 2026 dejó como conclusión que competir en el mundo G-Zero exige más que producir a escala: el agro deberá mejorar su eficiencia, fortalecer la confianza mediante tecnología y trazabilidad y aprovechar las oportunidades comerciales con capacidad de adaptación.
