Los resultados de la Encuesta REM 2025 de Aapresid muestran que la tecnología Bt es la principal herramienta para el control de lepidópteros en maíz, aunque persiste una elevada presión de plagas. La oruga de la espiga fue la especie más detectada en la campaña 2024/25, con bajo requerimiento de refuerzos insecticidas.
La adopción de biotecnologías Bt se consolida como una herramienta central en el manejo de insectos en los principales cultivos extensivos en la agricultura argentina, aunque no logra eliminar por completo los daños.
Así lo muestran los resultados de la Encuesta Nacional 2025 de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid, que relevó más de 1,8 millones de hectáreas y analizó el ranking de plagas por cultivo, el uso y la efectividad de biotecnológicos e insumos biológicos, las tecnologías y la calidad de aplicación, y las estrategias de control químico y no químico.
El dato destacado de la campaña 2024/25 es que, pese a la alta adopción de maíces Bt, ocho de cada diez productores detectaron daños por lepidópteros, principalmente oruga de la espiga.
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Oruga de la espiga, la principal plaga detectada en maíz
El relevamiento, realizado de forma ininterrumpida desde hace casi una década entre socios de Aapresid, permite dimensionar cómo están manejando los productores argentinos las malezas, insectos y enfermedades en un escenario marcado por el avance de las biotecnologías, la presión de resistencias y la necesidad de diversificar estrategias de control.

En maíz, la adopción de eventos Bt aparece ampliamente difundida. Durante la campaña 2024/25, el 68% de los productores utilizó eventos Vip, que se posicionaron como la principal tecnología para el control de lepidópteros. Sin embargo, en el 82% de los casos se registraron daños y presencia de especies blanco, con predominio de la oruga de la espiga (Helicoverpa zea). Desde la REM destacaron que, pese a esa detección, la necesidad de refuerzos químicos fue baja: solo entre el 3% y el 15% de los lotes requirió aplicaciones adicionales de insecticidas en maíces Vip y Cry, respectivamente.
En soja, la encuesta mostró un crecimiento en el uso de nuevas biotecnologías. Conkesta pasó de representar el 0,6% de la superficie en 2024 al 8,3% en 2025, aunque Intacta continúa siendo claramente dominante, con presencia en el 78% de los casos relevados.
Ranking de plagas que definieron las aplicaciones por cultivo
El ranking de plagas también dejó definiciones claras. En malezas, la rama negra fue la principal responsable de las aplicaciones en barbechos de primavera, acompañada por yuyo colorado. Esta última, junto con sorgo de Alepo, se ubicó entre las más problemáticas en la postemergencia de cultivos estivales. En los cultivos invernales, en cambio, la mayoría de los productores no realizó aplicaciones herbicidas postemergentes, y quienes lo hicieron fue mayormente para el control de crucíferas.
Respecto de los principios activos, los más utilizados en preemergencia fueron los herbicidas HPPD, PPO y ALS, mientras que en postemergencia predominaron glifosato, hormonales y graminicidas.

En el manejo de insectos, además de la oruga de la espiga en maíz, la oruga medidora fue la plaga que definió las aplicaciones insecticidas en trigo, girasol y soja. En este último cultivo, la encuesta registró una presión similar entre orugas y arañuelas, que marcaron las decisiones de control.
En cuanto a enfermedades, la roya común (Puccinia sorghi) fue la más detectada en maíz, aunque en casi ningún caso derivó en aplicaciones químicas. En soja, la mancha marrón (Septoria glycines) motivó al menos una aplicación en la mitad de los lotes relevados, mientras que en trigo la roya amarilla o estriada (Puccinia striiformis) requirió control químico en más del 60% de los casos.
Biológicos: crece su uso como herramienta complementaria
Otro de los ejes del relevamiento fue el uso de insumos biológicos. Según la REM, el 37,7% de los productores utilizó algún producto biológico —además de inoculantes—, lo que representa un aumento de 10 puntos porcentuales respecto de 2024. Dentro de este grupo, los bioestimulantes fueron los más empleados.
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A pesar de este crecimiento, el control químico continúa siendo la herramienta principal frente a las malezas. No obstante, la encuesta muestra una mayor incorporación de estrategias complementarias, como el uso de cultivos de servicio y el acortamiento de la distancia entre hileras, en línea con un enfoque más integrado del manejo de plagas.
