El SEA estimó 170.000 hectáreas para el girasol, la mayor superficie proyectada desde que monitorea el centro norte de Santa Fe. Al mismo tiempo, las lluvias de hasta 124 milímetros prolongaron las dificultades para cosechar maíz tardío y algodón y comenzaron a afectar algunos lotes de trigo.
Mientras la cosecha 2025/26 todavía no logra completarse por los excesos de humedad, y el fenómeno de El Niño ya empieza a incidir en el cultivo de trigo, el centro norte de Santa Fe dio inicio formal a la campaña gruesa 2026/27 con la siembra de los primeros lotes de girasol. El dato saliente es que el cultivo apunta a una superficie estimada de 170.000 hectáreas, la más alta desde que el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) releva la región.
La proyección supera en 14.000 hectáreas (9%) la intención de siembra de la campaña pasada y consolida una tendencia de crecimiento iniciada en el ciclo 2022/23, cuando el cultivo alcanzó 124.200 hectáreas, por encima del promedio de 105.000 hectáreas registrado durante las doce campañas anteriores. Hasta entonces, solo en los ciclos 2017/18 y 2018/19 el girasol había llegado a las 120.000 hectáreas.
El informe indicó que comenzó la implantación de los primeros lotes con «muy buena disponibilidad de agua en la cama de siembra», dando inicio a la nueva campaña agrícola.
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Las lluvias volvieron a frenar el cierre de la cosecha gruesa
El comienzo de la campaña coincidió con una semana marcada por nuevas precipitaciones que volvieron a dificultar las labores a campo.
El SEA informó que, tras algunos días de estabilidad, las lluvias regresaron entre el 31 de julio y el 2 de agosto, con registros que oscilaron entre 30 y 40 milímetros en buena parte de la región y máximos que superaron los 100 milímetros en algunos sectores. Los mayores acumulados se registraron en el departamento General Obligado, con hasta 124 milímetros, y en Nueve de Julio, particularmente en la zona algodonera oeste, donde se alcanzaron 110 milímetros.

El organismo señaló que estas condiciones «impusieron y condicionaron los dispares ritmos de las actividades agrícolas» y que el mayor impacto volvió a concentrarse sobre la cosecha de maíz tardío y algodón.
El algodón sigue perdiendo calidad y crece la incertidumbre
El algodón continúa siendo el cultivo más afectado por la persistencia de la humedad.
Según el SEA, el avance de la cosecha fue «casi nulo» debido a la elevada humedad ambiente, las lluvias, lloviznas y nieblas, que mantuvieron húmeda la fibra e impidieron el ingreso de las cosechadoras a numerosos lotes.
En la zona este algodonera, la recolección permaneció en 97 %, sin avances respecto de la semana anterior. En la zona oeste (departamento 9 de Julio), los lotes continuaron anegados y no pudieron cosecharse, por lo que posteriormente se evaluarán las pérdidas.

El informe advirtió que el nuevo retraso «afectó y afectaría la calidad de la fibra» y volvería a reducir los rendimientos, que continúan mostrando una amplia variabilidad, entre 500 y 3.000 kg/ha, según la zona y el estado de los cultivos.
El maíz tardío avanza muy lentamente
Las condiciones ambientales también prolongaron el cierre de la cosecha de maíz tardío o de segunda.
El SEA indicó que el ritmo continuó muy lento en toda el área de estudio y que las tareas solo pudieron realizarse durante dos o tres días, aprovechando las escasas horas de sol para reducir la humedad del ambiente y del grano.
Pese a las demoras, los rendimientos se mantuvieron sin cambios: entre 80 y 120 qq/ha en el sur, 70 a 100 qq/ha en el centro y 60 a 75 qq/ha en el norte del área relevada.
El trigo muestra los primeros efectos de los excesos hídricos
Aunque el trigo continúa transitando un desarrollo general favorable, el cultivo comenzó a evidenciar los primeros efectos del exceso de agua.

El SEA informó que aparecieron los primeros lotes en estado regular como consecuencia de los excesos hídricos y los encharcamientos, con cambios en la coloración de las plantas, que pasaron de un verde intenso a un tono verde amarillento.
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Aun así, el organismo indicó que la mayor parte de los trigales mantiene una buena evolución gracias a la adecuada humedad disponible desde la siembra, con correcta germinación, emergencia, desarrollo vegetativo y macollaje. Hasta el momento, además, no se detectaron plagas ni enfermedades de importancia.
El informe agregó que los escenarios con encharcamientos y anegamientos se mantuvieron e incluso se incrementaron en sectores bajos de los departamentos del centro y norte del área relevada, donde ya se observaron lotes de trigo completamente anegados en el sur del departamento Vera.
