La incorporación del trigo permitió estabilizar los sistemas agrícolas en regiones históricamente ganaderas del norte de Entre Ríos. Su adaptación a ambientes marginales y su aporte a las rotaciones lo posicionan como un cultivo estratégico para la intensificación productiva sustentable.
En los departamentos del norte de Entre Ríos, donde históricamente predominó la ganadería, la agricultura avanza de la mano de tecnologías de proceso, manejo ajustado y decisiones estratégicas. La siembra directa, las mejoras genéticas y las rotaciones bien diseñadas permiten transformar ambientes considerados marginales en sistemas productivos más estables, con el trigo como nuevo protagonista y la sustentabilidad como eje central.
La provincia tiene más de 2 millones de hectáreas destinadas a la producción agrícola. Miles de estas forman parte de un proceso de agriculturización en zonas marginales para la actividad, que tradicionalmente se destinaban a la ganadería, especialmente en el límite con la provincia de Corrientes. Allí, los suelos pesados (vertisoles), los campos con monte nativo o los lotes con renuevos dificultan el desarrollo de cultivos por las condiciones ambientales.
“Llegamos a esta región en el año 1992. El primero en arribar fue mi padre; comenzamos con unas pocas hectáreas en producción agrícola”, relata a AIRE Agro Fernando Guzmán, administrador de un campo familiar mixto en Estacas, departamento La Paz.
LEÉ MÁS►Lepidópteros resistentes en maíz y soja: nuevos principios activos para el manejo sanitario
En cuanto a las tecnologías de proceso, manejo y productos que permitieron el crecimiento de la superficie destinada a cultivos agrícolas en la zona, Guzmán menciona la siembra directa, con todo su paquete de prácticas, y la soja resistente a glifosato como los principales impulsores del cambio. “A partir de la introducción de estas tecnologías comenzaron a llegar nuevos actores a la región y rápidamente fue creciendo la cantidad de hectáreas implantadas”, relata.
Tiempos de cambios: del predominio de la soja al crecimiento del trigo
“La soja fue la gran protagonista durante décadas; ahora el trigo es el que ha ido ganando relevancia, con importantes resultados y un aumento significativo de la superficie”, remarca el productor. Agrega que, en los últimos 8 a 10 años, el cultivo ganó estabilidad en los rendimientos, de la mano de la aplicación de pautas de manejo específicas.

“Encontramos que no requiere condiciones extraordinarias: con las lluvias normales para esta zona, no necesita más agua que la que se acumula en los suelos. Incluso en primaveras no tan lluviosas tenemos rindes buenos”, detalla. En tanto, el maíz y la soja son más dependientes del agua disponible en la región y, por esta razón, presentan mayores disparidades de rindes.
Impuestos, clave para las rotaciones agrícolas en el norte entrerriano
Acerca de los esquemas productivos y las rotaciones en la zona, el productor señala que se pueden organizar secuencias en función de las expectativas y en búsqueda de la sustentabilidad económica. Pero advierte que la presión impositiva es determinante.
“Tuvimos años de impuestos que nos ahogaron. El impacto en cultivos que son gramíneas, como trigo o maíz, fue muy fuerte, incluso con trabas a las exportaciones, medidas que derivaron en reducciones de superficie”, explica.
Agrega, además, que con las nuevas medidas gubernamentales se comienza a acercar el ideal planteado para el norte entrerriano, que sería un 30 % de cada tipo de cultivo agrícola.
Avances tecnológicos que impulsan la agricultura en el departamento La Paz
Al momento de citar los factores clave que permiten el avance de la agricultura en el departamento La Paz, para Guzmán se trata de una combinación entre tecnologías de producto, precios de pizarra y clima. “Estamos en un ambiente que se describe como relativamente marginal. Hoy, las variedades transgénicas permiten combatir malezas con mejores herramientas. La disponibilidad de agua y las temperaturas elevadas en los meses de primavera y verano son determinantes para el resultado final; por eso decimos que es todo un sistema que debe ajustarse, y hay factores, como el clima, que no dependen del productor”, detalla.

Como condicionantes, cita la variabilidad climática, con años muy secos, y los problemas de logística derivados de la deficiencia vial. Menciona que, a la falta de una red de caminos rurales en condiciones, en los últimos años se suma el mal estado de las rutas provinciales y nacionales. “La distancia a los puertos exportadores es clave. En el departamento La Paz, los puertos con salidas fluviales, especialmente el de la Cooperativa Agropecuaria, son una gran vía que facilita que no todo deba transportarse largas distancias en camión”, dice Guzmán.
Condiciones productivas y limitantes de la agricultura en zonas marginales
El productor explica que, dadas las condicionantes propias de una zona marginal y distante de los centros de exportación, los impuestos juegan un rol clave en la sustentabilidad de los planteos. “No se puede comparar con quienes están más cerca de las salidas al exterior de los granos o con otras regiones donde no tienen retenciones”, agrega.
En referencia al ambiente, Guzmán señala que la variabilidad y complejidad de los suelos requieren un manejo ajustado y preciso. “Podés tener en un mismo lote situaciones que van desde sectores encharcados hasta áreas con declives pronunciados y problemas de erosión hídrica. Los suelos pueden ser arenosos o pesados vertisoles. Esto hace que las planificaciones deban estar muy bien diseñadas, con una correcta elección de variedades, fechas de siembra y dentro de una ventana de oportunidad de laboreo que suele ser corta”, completa.
LEÉ MÁS►¿La Niña ya pasó? Lluvias abundantes en diciembre le dan un cierre climático inusual al 2025
Perspectivas a futuro de la agricultura sustentable en Entre Ríos
Al analizar las perspectivas a corto plazo, Fernando Guzmán asegura que el desafío pasa por un equilibrio en el que producir de manera más sustentable y diversificada es la clave. “La intensificación se está dando sola a través del aumento de la superficie de trigo. Ocurrió algo similar con otros cultivos invernales, como colza, carinata o cebada, pero no pasaron de escalas muy reducidas porque, al intentar introducirlos en la zona, se choca contra el clima y el suelo”, concluye.
Cuidar el ambiente, manejar adecuadamente los residuos y trabajar con criterios de sustentabilidad es la visión y el camino a seguir.
