La Provincia puso en marcha un seguro inédito a nivel nacional, sin costo para productores adheridos a BPAs, que busca dar respuesta a sequías, inundaciones y otros eventos climáticos. Apunta a cubrir un vacío histórico, ya que la emergencia agropecuaria demostró no ser suficiente.
El Gobierno de la provincia de Córdoba puso en marcha una prueba piloto del Seguro Multirriesgo Agrícola para la campaña 2025/26, una herramienta inédita a nivel nacional orientada a cubrir eventos climáticos de alto impacto y a fortalecer la sustentabilidad productiva. El programa alcanzará más de 500.000 hectáreas de soja y maíz y no tendrá costo para los productores, ya que el financiamiento es absorbido íntegramente por la Provincia.
Qué riesgos climáticos cubre el nuevo seguro y cómo sumarse
El seguro contempla ocho coberturas —sequía, inundación, heladas, granizo, incendio, exceso de lluvias, vientos y falta de piso— y está dirigido exclusivamente a productores adheridos al Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPAs), una política pública que reconoce a quienes trabajan de manera sostenible, más allá de las exigencias mínimas de la normativa vigente.
“Hoy no existe un seguro de este tipo. El único que está disponible es el de granizo y solo cubre algunas zonas. En este caso, como los productores de BPAs están distribuidos en toda la provincia, la cobertura alcanza a todas las regiones”, remarcó Germán Font, subsecretario de Biodesarrollo e Innovación Agropecuaria, en diálogo con AIRE Agro.
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La preinscripción permanecerá abierta hasta el 10 de enero. Para participar, los productores deben registrar sus lotes, polígonos y datos de siembra en la plataforma oficial del Programa Seguro Provincia de Córdoba (multiriesgo-cba.com), utilizando su CUIT como usuario.
Por qué Córdoba lanzó un seguro agrícola multirriesgo
La iniciativa surge de un acta compromiso firmada por el Ministerio de Bioagroindustria, junto con la Asociación de Aseguradoras del Interior de la República Argentina, la Infraestructura de Datos Espaciales de la Provincia de Córdoba, Asesores de Córdoba (ASECor), compañías aseguradoras líderes del país y representantes de la Mesa de Enlace provincial.

Según explicó Font, el punto de partida fue la falta de herramientas específicas para enfrentar eventos climáticos extremos de gran escala. “Hace tiempo venimos trabajando con la idea de generar una cobertura para el productor agropecuario ante eventos catastróficos, que en Córdoba han sido principalmente sequías e inundaciones, porque afectan a una mayor cantidad de hectáreas”, señaló.
Hasta ahora, frente a estos escenarios, la respuesta habitual era la declaración de emergencia o desastre agropecuario, un instrumento que habilita beneficios fiscales como la prórroga o condonación del impuesto inmobiliario rural y, si Nación acompaña, la suspensión de anticipos del impuesto a las Ganancias. Sin embargo, ese esquema resultaba insuficiente desde el punto de vista productivo.
“Más allá de esos beneficios fiscales, el productor no tenía muchas soluciones. En una inundación, por ejemplo, en muchos casos se pierde el 100 % de la producción”, señaló Font. El impacto trasciende al productor individual y alcanza a toda la economía regional. “Desde el punto de vista provincial también era un problema, porque ante un evento de estas características el dinero de esa cosecha no entraba a la región. Eso termina afectando a las ciudades y pueblos de la zona”, sostuvo.
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A partir de ese diagnóstico comenzó a tomar forma la idea de un seguro que permitiera, al menos, cubrir los costos básicos de producción frente a una catástrofe. “Pensamos en diseñar un instrumento que, cuando ocurre un evento extremo, permita salvar los costos del productor, que ya hizo una inversión importante en siembra y servicios”, explicó.

Cómo funciona el seguro y cuándo paga al productor
El armado del Seguro Multirriesgo Agrícola demandó todo el año 2025 y se apoyó en un trabajo conjunto entre el sector público, las aseguradoras y las entidades representativas de los productores. “Empezamos trabajando con ADIRA, que es la asociación de aseguradoras del sector agropecuario a nivel nacional, y desde el primer momento se pusieron a disposición”, señaló el funcionario.
Las compañías que participan tienen una fuerte trayectoria en seguros vinculados al sector, especialmente en coberturas contra granizo. Más adelante se sumaron ASECor, la asociación de aseguradores de Córdoba, y la Mesa de Enlace, con el objetivo de construir el producto junto con los productores.
Uno de los pilares técnicos del proyecto es la información productiva con la que cuenta la Provincia. A través de IDECOR, Córdoba dispone de una base de datos georreferenciada de rendimientos reales. “Tenemos digitalizados los últimos cinco años de rendimientos reales de cultivos como soja y maíz en toda la provincia, con una escala de 25 hectáreas”, apuntó.
Desde el punto de vista operativo, el seguro indemniza cuando el rendimiento obtenido por el productor —por CUIT y por cultivo— resulta inferior al rendimiento gatillo definido para cada zona. En ese caso, el productor percibe la diferencia hasta los límites establecidos en la póliza. La superficie cubierta no podrá superar la declarada por cada CUIT en su Unidad de Manejo del Programa BPAs.

Quiénes pueden acceder y qué requisitos deben cumplir
El Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias de Córdoba cuenta con unos 3.000 productores inscriptos de manera voluntaria. De ese total, cerca de 900 agricultores siembran soja y maíz y concentran aproximadamente 500.000 hectáreas, que son las contempladas en esta prueba piloto del seguro.
“A través de BPAs accedemos a información muy concreta: qué cultivo hace cada productor, en qué lote, cómo produce y qué prácticas aplica”, explicó Font.
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El programa reconoce 14 buenas prácticas, que incluyen, entre otras, rotaciones de cultivos, refertilización de suelos, uso de nuevas tecnologías, capacitaciones, responsabilidad social empresaria, apertura de los campos a la comunidad y, en el caso puntual de la ganadería, bienestar animal. Cada práctica otorga un puntaje que se traduce en un incentivo económico directo para el productor, aportado por la Provincia.
Si bien BPAs abarca también actividades como ganadería, horticultura, fruticultura y maní, en esta etapa piloto el seguro se focaliza en soja y maíz, los cultivos que concentran la mayor superficie agrícola provincial y presentan mayores riesgos ante eventos climáticos extremos.

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