La negociación entre las empresas y los gremios volvió a terminar sin avances cuando restan pocos días para el vencimiento de la conciliación obligatoria. Mientras la industria insiste con ajustes ligados a la inflación, los sindicatos mantienen sus diferencias y el escenario sigue abierto.
El intento por destrabar la paritaria aceitera volvió a chocar contra un punto muerto. La reunión realizada este martes entre la Cámara de la Industria Aceitera y Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) y los sindicatos del sector terminó sin acuerdo, a pocos días de que expire la conciliación obligatoria, lo que vuelve a instalar la posibilidad de nuevas medidas de fuerza en las terminales cerealeras, como las que amenazaron con paralizar la actividad hacia fines de mayo.
La negociación volvió a empantanarse
El encuentro había sido solicitado por CIARA con el objetivo de avanzar en una definición salarial antes del vencimiento de la conciliación, previsto para el 18 de junio. Sin embargo, la cámara empresaria aseguró que la audiencia «no tuvo resultados positivos» porque los gremios rechazaron la propuesta de actualizar los salarios mensualmente de acuerdo con el índice de inflación del INDEC.
Desde la entidad sostuvieron que están dispuestos a «firmar hoy mismo» un esquema que garantice ajustes automáticos siguiendo la evolución de los precios para evitar pérdidas del poder adquisitivo. Aun así, afirmaron que «no obtuvo voluntad de negociar de parte de los sindicatos».
La industria también anticipó que existe la posibilidad de que la Secretaría de Trabajo extienda la conciliación obligatoria por una semana más, hasta el 25 de junio, mientras ya quedó programada una nueva reunión para el próximo martes.

Un conflicto que arrastra semanas de tensión
La disputa salarial comenzó a escalar en los últimos días de mayo, cuando el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) anunciaron un paro por tiempo indeterminado en todas las plantas del país.
El detonante fue la propuesta empresaria de otorgar un aumento del 0% para mayo y luego aplicar actualizaciones atadas a la inflación desde junio, esquema que los gremios rechazaron y calificaron de insuficiente. La intervención del Ministerio de Capital Humano mediante la conciliación obligatoria frenó la medida de fuerza y devolvió el conflicto a la mesa de negociación.
Con el plazo conciliatorio próximo a vencer y sin avances concretos, el escenario vuelve a mostrar signos de fragilidad.
El principal punto de desacuerdo
CIARA sostiene que desde enero ya otorgó incrementos acumulados del 13,8% y que la inflación consolidada recién alcanzó el 14,7%, por lo que la diferencia sería inferior a un punto porcentual. Sobre esa base, propone que desde ahora los salarios se actualicen automáticamente siguiendo el IPC mensual del INDEC.
Según la cámara, ese mecanismo permitiría que «nadie pierda su poder de compra» y considera que es «la única propuesta viable para defender los salarios aceiteros».
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La postura sindical, en cambio, continúa sin alinearse con esa alternativa, por lo que las diferencias persisten en el corazón de la negociación paritaria.
Qué puede pasar en los próximos días
El desenlace dependerá en buena medida de la decisión que adopte la Secretaría de Trabajo respecto de una eventual prórroga de la conciliación obligatoria. Si finalmente se extiende hasta el 25 de junio, las partes contarán con algunos días más para intentar acercar posiciones antes de que puedan retomarse medidas de fuerza.
De no producirse avances, el conflicto podría volver a trasladarse a las plantas y terminales portuarias, en un contexto donde las exportaciones agroindustriales siguen de cerca la evolución de una negociación que, por ahora, continúa sin acuerdo.
