El secretario de Agricultura y Ganadería de la provincia, Ignacio Mántaras, destacó que la ampliación del cupo de carne bovina libre de impuestos abre una oportunidad clave para aumentar exportaciones y mejorar ingresos de la cadena. No obstante, advirtió que demandará recomponer el stock ganadero y fortalecer la competitividad productiva.
Con el acuerdo comercial entre Argentina y EE.UU., que habilita la exportación de hasta 100.000 toneladas anuales de carne bovina sin aranceles, Santa Fe se posiciona como una de las provincias mejor paradas para capitalizar la medida. Aunque también requerirá hacer frente a algunos desafíos para poder aprovecharlo.
Por su peso histórico en la ganadería, su entramado frigorífico y su participación en los envíos a ese destino, la provincia cuenta con una oportunidad relevante en términos de facturación y desarrollo productivo. Pero también enfrenta restricciones estructurales vinculadas al stock bovino, la competitividad industrial y la infraestructura.
El convenio amplía de manera significativa el cupo de carne bovina con arancel cero hacia el mercado norteamericano. Hasta ahora, el país contaba con una cuota de 20.000 toneladas anuales libres de impuestos, mientras que las exportaciones por fuera de ese volumen tributaban un arancel del 36,4%. La ampliación del cupo hasta 100.000 toneladas implicaría, según estimaciones oficiales, un incremento de la facturación de alrededor de 800 millones de dólares.
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Un cupo cinco veces mayor y hasta USD 2.000 más por tonelada
“Es una muy buena noticia para Santa Fe, una provincia históricamente ganadera, con mucho desarrollo de la industria frigorífica y un actor importante en lo que es exportaciones de carne a EE.UU”, señaló el secretario de Agricultura y Ganadería provincial, Ignacio Mántaras, en diálogo con AIRE Agro.

Los números respaldan ese diagnóstico. En 2025, las exportaciones argentinas de carne bovina a Estados Unidos alcanzaron las 44.000 toneladas por unos 340 millones de dólares. De ese volumen, Santa Fe aportó casi 13.700 toneladas, lo que representó el 34% de los envíos. “Ese es un dato y esa es la oportunidad. Cuando hablamos de quintuplicar el cupo es quintuplicar valores para la provincia”, remarcó Mántaras.
Uno de los puntos clave del acuerdo es la exención impositiva. El funcionario remarcó que representaría una importante mejora de ingresos para el sector. “Esta posibilidad de exportar con un diferencial arancelario son casi 2.000 dólares por tonelada, así que la verdad que es un gran negocio para toda la cadena cárnica y una gran oportunidad para Santa Fe”, afirmó el funcionario.
Ventajas y limitaciones de la cadena cárnica santafesina
La estructura productiva provincial ofrece ventajas para aprovechar este nuevo escenario. Santa Fe es una de las principales productoras de terneros y novillos del país y, además, recibe hacienda de otras jurisdicciones. En ese marco, el desarrollo del engorde a corral aparece como un factor estratégico.
“Tenemos el sector de feedlot en pleno desarrollo. La zona de Chañar Ladeado, tradicionalmente porcina, se ha reconvertido y hoy es netamente feedlotera”, explicó Mántaras, y agregó que el contexto se potencia en un año de producción récord de maíz. A diferencia del mercado europeo, añadió, el estadounidense admite el uso de hormonas y el engorde a corral, lo que amplía las posibilidades para este sistema productivo.
Sin embargo, el acuerdo también expone limitaciones que la cadena deberá enfrentar. La principal es la caída de existencias bovinas, un problema de arrastre a nivel nacional. “En los últimos años Argentina ha perdido stock ganadero”, advirtió el secretario, retroceso que atribuyó a “políticas erráticas en materia de exportaciones”, intervenciones en los mercados y al impacto climático.

En Santa Fe, la situación se vio agravada por cuatro años consecutivos de sequía, que afectaron especialmente al norte provincial, donde se concentra el 60% del rodeo. “Hemos tenido una caída ahí de productividad y eso nos obliga a un sinceramiento. Si queremos aprovechar estos acuerdos, se va a requerir desarrollar la ganadería rápidamente”, sostuvo.
Competitividad: el objetivo para la cadena cárnica
El acuerdo con Estados Unidos no se limita a la carne bovina. También contempla la apertura del mercado argentino para el ingreso de ganado bovino en pie a partir de noviembre y de aves de corral dentro de un año, además de facilidades para quesos, carnes, vísceras, productos porcinos y lácteos. En ese contexto de mayor integración comercial, la competitividad aparece como un eje central.
“Es la agenda que tenemos a nivel provincia: cómo mejoramos todos nuestros indicadores productivos y, a su vez, cómo mejoramos la logística y cuestiones energéticas para mejorar esa competitividad que es necesaria para poder salir a estos mercados”, afirmó Mántaras.
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Según explicó, el tema ya fue abordado con la industria frigorífica y forma parte de una estrategia más amplia del gobierno provincial. “Para el gobernador Maximiliano Pullaro la producción es un eje central, y para el Ministerio de Desarrollo Productivo el foco está puesto en darle competitividad a todas nuestras cadenas para jugar en los mercados globales. Carnes es uno de ellos”, concluyó.
