El ingreso de camiones cayó a 903 unidades frente a las 3.745 registradas un año atrás, mientras la mayoría de las terminales y plantas aceiteras del sur santafesino y norte bonaerense permanecieron paralizadas. Desde la industria aceitera cuestionaron la medida y advirtieron que el freno impacta en toda la cadena productiva.
El paro general de este jueves 19 de febrero tuvo un impacto inmediato en la logística agroindustrial del sur santafesino, con una fuerte caída en el ingreso de camiones a las terminales portuarias y la paralización mayoritaria de plantas aceiteras.
Mientras los gremios defendieron la medida como una reacción frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, la Cámara de la Industria Aceitera cuestionó el alcance de la protesta y advirtió sobre sus efectos en toda la cadena productiva.
Paro general: fuerte caída del ingreso de camiones a los puertos
La jornada comenzó con un nivel de actividad nulo. De acuerdo con datos logísticos relevados en la región, solo se contabilizaron 903 camiones arribados en la víspera a las terminales portuarias. Un año atrás, en igual fecha, habían ingresado 3.745 unidades.
Durante la tarde del miércoles, las terminales portuarias confirmaron que no operarían este jueves por la adhesión al paro general del personal. Las únicas excepciones informadas fueron Molinos Chabás, Aceitera Chabás y Molino Semino, que comunicaron que mantendrían su actividad con normalidad.

El reclamo del gremio aceitero contra la reforma laboral
Desde el sector gremial aceitero, el paro es presentado como una respuesta directa al proyecto de reforma laboral. En un comunicado previo a la medida, el sindicato sostuvo que la iniciativa oficial “tiene un objetivo: sacarnos las herramientas para poder luchar”.
El documento también cuestionó que la reforma “limita el derecho de huelga, limita las asambleas y le quita protección al delegado”, además de “romper la jornada de trabajo”, fragmentar las vacaciones y “aumentar el sometimiento en el lugar del trabajo”. “Es un ataque a la clase trabajadora”, afirmó el gremio, que rechazó el argumento oficial de que los cambios generarán empleo: “Es mentira que la reforma va a crear trabajo. No pasó en los 90 y no va a pasar ahora”.
La respuesta de la industria aceitera al paro general
En contraposición, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA-CEC) criticó con dureza el paro, impulsado también por la Federación Aceitera, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación Sindical Marítima y Fluvial. Para la entidad empresaria, la medida “evidencia una resistencia corporativa al cambio, priorizando la preservación de estructuras de poder por sobre la creación de empleo genuino”.
Según CIARA-CEC, el debate de fondo debería centrarse en “promover la formalización del mercado laboral”, y defendió la ley de modernización laboral que ya obtuvo media sanción al considerar que busca “adecuar la legislación al futuro del trabajo en un mercado que cambia permanentemente”. En ese sentido, sostuvo que “rechazar sin debatir no es defender derechos: es defender estructuras”.
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La cámara también alertó que una medida de fuerza de estas características “impacta en toda la cadena productiva: comercios, transporte, servicios y economías regionales”, y planteó el interrogante sobre si el paro “defiende realmente a los trabajadores o si, en definitiva, no es un paro político, anclado en el pasado y lejos de la realidad del mundo laboral que ya está cambiando”.
