Un equipo investigadores aplicó selección fenotípica recurrente para mejorar su desempeño bajo condiciones de hipoxia. Tras tres ciclos de trabajo, las poblaciones obtenidas mostraron incrementos significativos en biomasa aérea y radicular, confirmando la existencia de variabilidad genética aprovechable.
Investigadores del INTA y del Conicet lograron ampliar la tolerancia de la alfalfa a condiciones de anegamiento mediante mejoramiento genético, con incrementos superiores al 60 % en biomasa aérea y de más del 40 % en biomasa radicular, un avance clave para sostener la produción de forraje en suelos con exceso hídrico.
Un problema productivo: el impacto del anegamiento en la alfalfa
El resultado surge de un trabajo de investigación realizado por el INTA, orientado a evaluar si la capacidad de soportar el encharcamiento —una de las principales limitantes del cultivo— puede incrementarse a partir de la observación y selección sistemática de plantas con mejor desempeño. El exceso de agua en el suelo reduce de manera marcada el rendimiento de la alfalfa, principalmente por el impacto negativo sobre el sistema radicular.
“El rendimiento de la alfalfa se reduce de manera marcada cuando el suelo permanece saturado de agua, porque se afecta el desarrollo radicular”, explicó María Andrea Tomás, investigadora del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (INTA–Conicet). En ese sentido, señaló que “mejorar la tolerancia a hipoxia mediante mejoramiento genético puede favorecer el cultivo en suelos con mal drenaje”.
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Para abordar este desafío, el equipo partió de materiales de alfalfa previamente liberados por el INTA y ampliamente utilizados en la producción, que fueron sometidos a condiciones controladas que simulan el anegamiento. A partir de estas evaluaciones, se seleccionó de manera recurrente el 10 % de las plantas con mejor respuesta, avanzando luego en nuevos ciclos de selección fenotípica.

Resultados medibles tras tres ciclos de selección
Tras tres ciclos consecutivos, los resultados mostraron mejoras consistentes. Las poblaciones seleccionadas presentaron aumentos significativos en biomasa aérea seca y biomasa radicular seca respecto de los materiales originales, junto con una mayor proporción de raíces. “La respuesta observada confirma que existe variabilidad genética aprovechable y que la selección fenotípica permite capturarla”, afirmó Tomás.
En términos cuantitativos, se registró un incremento superior al 60 % en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, indicadores de un mayor vigor general y de una mejor capacidad de crecimiento bajo condiciones restrictivas para el sistema radicular. Además, la heredabilidad estimada fue de valor moderado, lo que indica que el avance logrado responde a progresos genéticos efectivos y no a efectos circunstanciales.
Ensayos controlados para simular suelos anegados
El trabajo se desarrolló en sistemas experimentales que permiten aislar el factor de interés y evaluar un gran número de plantas en igualdad de condiciones. En este caso, la utilización de hidroponia con una reducción controlada del contenido de oxígeno permitió reproducir de manera precisa lo que ocurre en suelos anegados. “Estos sistemas permiten verificar que todas las plantas estén sometidas a la misma condición”, explicó la investigadora.
Los resultados se complementan con ensayos previos realizados por equipos del INTA, que demostraron que, bajo condiciones de anegamiento, la producción de biomasa aérea y radicular disminuye en los distintos cultivares, aunque con diferencias en la forma de asignar biomasa. Algunos materiales mostraron una mayor asignación a raíces, un rasgo asociado a una mayor plasticidad frente al estrés.
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“La diferencia en partición de biomasa sugiere que algunos materiales tienen mayor capacidad de ajuste frente a estas condiciones”, indicó Tomás.
Esa capacidad es la que el programa de mejoramiento busca consolidar y amplificar, con el objetivo de avanzar en el desarrollo de alfalfas más tolerantes al anegamiento y sostener la producción forrajera en ambientes con limitantes hídricas.
