Tras un inicio favorable, la producción porcina sufrió desde julio una fuerte caída de la rentabilidad, con márgenes en mínimos de la última década por la baja del precio del capón y la suba de costos.
Así lo señala el último Monitor Porcino elaborado por el Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundación Mediterránea, que advierte que los márgenes del tramo final del año no solo se deterioraron, sino que marcaron los peores registros históricos para ese período.
De acuerdo con el informe, los márgenes netos promediaron en 2025 unos $289 por kilo producido, medidos en pesos constantes de diciembre, lo que representa una caída del 16% respecto del promedio anual registrado entre 2016 y 2024. Sin embargo, ese dato anual esconde una dinámica mucho más preocupante.
Hasta junio, los resultados se ubicaron claramente por encima de la media de la última década. Desde julio en adelante, el escenario se revirtió de manera abrupta y los márgenes comenzaron a deteriorarse mes a mes.
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Un patrón que se dio vuelta
Uno de los datos más llamativos del análisis es la ruptura de la estacionalidad típica del negocio porcino. Tradicionalmente, los márgenes tienden a ser más ajustados en el primer semestre y a recomponerse en la segunda mitad del año, impulsados por una mejora en el precio del capón.
En 2025 ocurrió lo contrario. “Lejos de recuperarse, los márgenes se deterioraron de forma sostenida durante el segundo semestre”, explica Franco Artusso, autor del informe. De hecho, octubre, noviembre y diciembre se ubicaron como los peores registros de la última década para esos meses.
En diciembre, el margen neto cayó a apenas $57 por kilo producido, un nivel muy por debajo de cualquier antecedente reciente. La misma tendencia se replicó cuando los resultados se midieron en dólares constantes, con mínimos históricos en el último trimestre del año.
El precio del capón, bajo presión
El principal factor detrás del deterioro fue el mal desempeño del precio del capón. En términos reales, el valor promedio anual se ubicó en torno a los $2.170 por kilo, uno de los más bajos de la última década, comparable con los registros de 2017 y 2018.
Hacia el cierre del año, la situación se agravó aún más: noviembre y diciembre marcaron nuevos mínimos históricos para esos meses. “El precio del capón no logró recuperarse tras un 2024 muy flojo y continuó deteriorándose a lo largo de todo 2025”, advierte Artusso.
Durante la segunda mitad del año, el valor real se ubicó entre un 25% y un 45% por debajo del promedio histórico 2016–2024, lo que impactó de lleno en los ingresos de las granjas.
La abundante oferta interna fue clave en este proceso. Entre enero y noviembre, la producción total alcanzó el mayor volumen desde que existen registros, impulsada tanto por un mayor nivel de producción local como por un fuerte aumento de las importaciones. En ese contexto, el consumo aparente llegó a 18,1 kilos por habitante, un récord que presionó los precios a la baja.
Costos en ascenso y márgenes cada vez más ajustados
Del lado de los costos, el informe muestra un escenario mixto. En el promedio anual, los costos totales se mantuvieron relativamente bajos en términos históricos. Sin embargo, desde mediados de año comenzaron a crecer de manera sostenida.
“El problema no fue tanto el nivel de costos, sino su repunte en la segunda mitad del año, cuando los precios seguían cayendo”, señala el informe. Entre junio y diciembre, los costos aumentaron un 13% en términos reales, impulsados principalmente por el encarecimiento de la alimentación, que representa cerca del 60% del costo total.
La suba de los granos revirtió la tendencia de abaratamiento observada desde fines de 2023, a lo que se sumó un incremento en la mano de obra, el único rubro con subas interanuales significativas.
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Eficiencia y ubicación, factores clave
El análisis también remarca el peso de la eficiencia productiva y la localización geográfica en los resultados económicos. Si bien todas las granjas replicaron la misma tendencia negativa, las diferencias entre establecimientos fueron marcadas.
En el cuarto trimestre de 2025, las granjas de alta eficiencia lograron un margen promedio de $305 por kilo, mientras que las de eficiencia media apenas alcanzaron $94 y las de baja eficiencia registraron pérdidas cercanas a $256 por kilo producido.
“La eficiencia sigue siendo clave para amortiguar los ciclos negativos, aunque incluso las granjas más eficientes atravesaron uno de los peores cuartos trimestres de la última década”, remarca Artusso.
La ubicación también jugó a favor de algunos establecimientos. En un contexto de abundancia de granos, las granjas más alejadas de los puertos de Rosario se beneficiaron con menores costos de alimentación y lograron mejores márgenes que aquellas ubicadas en zonas más cercanas.
El informe concluye que, aunque el promedio anual de 2025 aún muestra números positivos, el fuerte deterioro del segundo semestre deja una señal de alerta para el sector porcino, que enfrenta un inicio de 2026 marcado por la cautela y la necesidad de extremar la eficiencia productiva.


