Productores ganaderos y actores del sector agropecuario avanzan en la creación de un nuevo espacio gremial para incidir en decisiones clave y canalizar reclamos históricos. La iniciativa surge en un contexto marcado por problemas sanitarios, mayores exigencias regulatorias y la necesidad de una presencia institucional más fuerte en el norte entrerriano.
En tiempos de apatía y desinterés por la política en general y el gremialismo en particular, un grupo de chacareros del departamento Feliciano, en el históricamente postergado norte de Entre Ríos, decidió involucrarse de lleno en la acción gremial y fundar una filial de la Federación Agraria Argentina (FAA).
Quiénes impulsan la iniciativa y qué actores se suman
La determinación obedece, básicamente, a la necesidad de hacerse oír. En definitiva, los productores felicianeros son plenamente conscientes de que, para incidir en las políticas agropecuarias, es indispensable tener presencia y voz en los espacios donde se toman las decisiones.
Varios de los productores que trabajan en la creación de la filial ya cuentan con experiencia en este camino, dado que provienen de la Asociación de Pequeños Productores de Feliciano, una entidad con más de 15 años de existencia. “Muchos de nosotros sentíamos que nos faltaba algo más”, explicó a AIRE Agro Gustavo Bovi, uno de los referentes del grupo, productor en campos del distrito Chañar, en el noroeste del departamento Feliciano.
LEÉ MÁS►Ganadería: la zafra de terneros arrancó con precios nunca vistos y el consumo no se queda atrás
“Hay muchas decisiones, leyes y reglamentaciones que hoy pasan por intermedio de las entidades. Si uno no participa, si no tiene voz en esos espacios de diálogo, las inquietudes de los productores no llegan a destino”, analizó Bovi.

Entre los interesados en impulsar la filial felicianera de la FAA hay pequeños y medianos productores —en su mayoría dedicados a la ganadería bovina y ovina—, contratistas y comerciantes vinculados al sector agropecuario. Algunos poseen campos propios y otros son arrendatarios, pero todos manejan rodeos reducidos. “Somos productores chicos, con campos que no superan las 300 hectáreas y con una cantidad de animales que oscila entre 50 y 100 cabezas; en el caso de los lanares, no más de 300”, precisó Bovi, al tiempo que destacó el interés de los contratistas de la zona en sumarse a la Federación Agraria Argentina.
Varios de los productores que impulsan la creación de la nueva filial ya son socios de la FAA y estiman que, a mediados de año, una vez cumplidos todos los trámites requeridos, la entidad verá finalmente la luz.
Garrapata, al tope de las preocupaciones
La conformación de una institución gremial remite, de manera inmediata, a la necesidad de una mejor representación de los productores agropecuarios para atender las diversas problemáticas del sector.
En este caso, uno de los principales dolores de cabeza de los ganaderos entrerrianos —especialmente en el centro-norte y, muy particularmente, en Feliciano— es el avance de la garrapata.
El ectoparásito ha generado, y continúa generando, alarma, sobre todo tras los últimos años secos que castigaron el norte de la provincia. “El problema de la garrapata se acentuó con la sequía. Feliciano limita con la provincia de Corrientes —nos separa el río Guayquiraró— y muchos de los problemas que tenían los correntinos antes los veíamos de lejos, pero ahora cruzaron para este lado. Hemos tenido brotes de tristeza bovina que provocaron la muerte de animales”, señaló Bovi. Además, contó que él mismo sufrió “tres casos de babesiosis”, lo que lo obligó a liquidar toda su hacienda.

—¿Es tan preocupante el avance de la garrapata?
—Sí. La sequía fue terrible. Incluso hoy, con los niveles de precios que tenemos, lo que nos falta es hacienda. Muchas veces es difícil capitalizar la suba de precios cuando no se tiene stock o se está siempre corriendo de atrás.
El brote de garrapata fue importante en toda la zona porque se “borró” la frontera sanitaria que existía con Corrientes. “Nuestro desafío hoy es luchar para erradicarla, como sucedió hace muchos años. Y, en este marco, el productor es el principal responsable de hacer las cosas bien”, remarcó.
Aftosa y caravana electrónica: responsabilidad y costos
En relación con las luchas sanitarias, Bovi enfatizó la necesidad de sostener la vacunación contra la fiebre aftosa. “Con la bonanza que tenemos hoy, con buenos precios de la hacienda, no podemos arriesgarnos a dejar de vacunar”, advirtió.
El productor felicianero también se refirió a la obligatoriedad del caravaneo electrónico, una medida que en las zonas de cría entrerrianas ha generado fuerte debate.
El Sistema Nacional de Identificación Electrónica de Animales está vigente desde el 1.º de enero de 2026. Desde esa fecha, todos los terneros y terneras deben portar un dispositivo electrónico que los acompañará durante toda su vida productiva: una caravana tipo botón con chip RFID en la oreja derecha y una tarjeta visual en la izquierda.
“El costo del sistema es elevado para un pequeño productor”, explicó Bovi, por lo que “ese pequeño productor va a seguir manejándose, lamentablemente, con la planilla vieja, porque no le queda otra”.

Satisfacción en la entidad por el interés de los productores
Por su parte, el director del Distrito III Entre Ríos de la FAA, Matías Martiarena, se mostró conforme ante el nacimiento de la nueva filial. “Para nosotros es una gran satisfacción que los productores de Feliciano se estén organizando; venimos trabajando con ellos desde hace ya dos años”, destacó.
“Tenemos filiales en Chajarí y La Paz, y ahora llegar a Feliciano, bien al norte de Entre Ríos, es muy importante para nuestra entidad”, subrayó el dirigente provincial, al remarcar que “la representatividad de todos los productores es clave a la hora de tomar decisiones”.
LEÉ MÁS►Alerta en porcinos: el semáforo de Coninagro marcó una desmejora en diciembre
Los productores felicianeros, ponderó el dirigente, “tienen muy buenas ideas para fortalecer la producción en una zona que no es fácil, ya que la actividad principal es la ganadería y hay muy poco desarrollo agrícola”.
“Esto no es una reactivación ni un volver a empezar: es una filial que nace desde cero, y esperamos que empiece a marcar historia, como tantas otras que tenemos en la provincia”, concluyó Martiarena.
