Lo lleva adelante una cooperativa de la ciudad de Ramírez. El objetivo es que los socios puedan acceder a un determinado número de hectáreas –entre 1,5 y 30– y tomar parte de un desarrollo productivo con eje en la recría de novillos. El precio de la hectárea es de 7.200 dólares y la cooperativa lo financia a cinco años.
La historia comenzó hace un tiempo. Una de las cooperativas más importantes de Entre Ríos recibió una propuesta de negocio que terminaría abriendo una nueva línea de desarrollo. Les ofrecieron hacerse cargo de El Pilar, un establecimiento agrícola-ganadero de 740 hectáreas ubicado muy cerca de la localidad, sobre la ruta que conduce a Aranguren.
“Cuando nos presentaron esa propuesta, en la cooperativa veníamos pensando qué podíamos hacer para contrarrestar el embate de los grandes pooles y las concentraciones de tierras en nuestra región”, contó a AIRE Agro Fabricio Orsich, gerente de La Ganadera.
La oferta fue interpretada como una oportunidad para profundizar el modelo cooperativo y fortalecer el vínculo con los productores. “La cooperativa ya tiene al asociativismo como figura, pero quisimos volver a nuestros orígenes y poner el desarrollo patrimonial en función de los productores asociados para que se puedan capitalizar”, explicó.
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Un esquema para que los socios accedan a la tierra
El primer paso fue ofrecer a los socios un financiamiento a cinco años, sin garantías, respaldado por el patrimonio de la cooperativa, para que pudieran comprar fracciones del campo. “No nos importa dónde esté trabajando ese productor; lo importante es que se capitalice. Y que eventualmente pueda vender ese pedazo de campo, esas acciones de El Pilar”, señaló Orsich.

El segundo eje fue definir el modelo productivo y desarrollar el proyecto bajo un esquema asociativo con los propios productores.
Con ese objetivo, la cooperativa impulsó un plan de desarrollo ganadero con recría pastoril a campo y también un esquema de siembra compartida en algunos lotes. “Aquel productor que hoy es solo agrícola, que no tiene infraestructura ni personal para ganadería, puede poner una pata en esa actividad. La cooperativa le da la posibilidad de hacerlo en conjunto dentro de El Pilar”, explicó el gerente.
La apuesta ganadera que desarrollaron en conjunto
En la cooperativa creen que la ganadería tiene un fuerte potencial en la región para los próximos años. “Después de muchos años de vacas flacas vemos para los próximos cinco o diez años una oportunidad de crecimiento fenomenal, más aún con las aperturas que se están dando”, afirmó Orsich.
Y agregó: “Nuestra región es semimarginal, pero si trabajamos bien la ganadería y usamos las herramientas y la tecnología disponibles se puede lograr un desarrollo muy importante. La cooperativa tiene que estar al lado de los productores acompañándolos”.
Cómo funciona el negocio ganadero asociativo
El campo está estructurado como una sociedad anónima, en la que los productores pueden comprar acciones equivalentes a hectáreas. La cooperativa arrienda luego el establecimiento y paga a los inversores un arrendamiento anual equivalente a 10 quintales de soja por hectárea, lo que asegura una renta básica.
Además, quienes lo deseen pueden invertir también en el negocio productivo. “La cooperativa pone en marcha el desarrollo —la recría pastoril de novillos, que arranca en junio— e invitamos a los productores que tengan capital disponible a invertir también en esa actividad para compartir la renta”, explicó Orsich.
De ese modo, el productor puede obtener ingresos por el arrendamiento y, al mismo tiempo, participar del resultado del negocio ganadero. Incluso quienes no compren hectáreas podrán sumarse al esquema productivo. “Son dos cosas distintas. Abrimos el abanico para que todos los productores que quieran participar del desarrollo puedan hacerlo”, señaló.

Cuánto vale entrar para producir asociativamente
El establecimiento tiene 740 hectáreas y más del 60% ya fue colocado entre productores. El valor actual es de 7.200 dólares por hectárea, con todos los gastos incluidos. Hasta el 31 de mayo, cada productor puede comprar un máximo de 30 hectáreas. A partir del 1 de junio, el remanente quedará sin límite de compra.
“Les estamos dando la posibilidad a todos los productores —pequeños, medianos o grandes— de acceder a una fracción del campo”, explicó Orsich.
La cooperativa estableció un plazo de un año para que los asociados puedan acceder bajo ese esquema. Si al finalizar ese período aún quedan hectáreas disponibles, quienes ya invirtieron podrán ampliar su participación.
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Capitalización y revalorización
Además de la renta anual, los productores también pueden beneficiarse con la revalorización de la tierra. “El productor no necesariamente va a vender a 7.200 dólares cuando decida salir, sino al valor de mercado del momento”, explicó Orsich.
La intención de la cooperativa es que la propiedad permanezca dentro de su propia base social. “La idea es que siempre sean asociados a la cooperativa”, concluyó.
