El crecimiento de la demanda internacional de cortes de alto valor abre una oportunidad para la producción argentina. El desafío pasa por combinar genética, nutrición y mayores pesos de faena sin resignar las características que busca el consumidor local.
La ganadería argentina tiene condiciones para avanzar hacia una producción de carne con mayor marmoreo, más kilos por animal y mejores atributos de calidad. Sin embargo, aprovechar las oportunidades del mercado internacional requiere revisar los modelos de engorde, ajustar la nutrición y adaptar los sistemas productivos a las nuevas exigencias comerciales.
El planteo será uno de los ejes del 5º Congreso Federal Ganadero de Rosgan, que se realizará el próximo 12 de noviembre en la Bolsa de Comercio de Rosario. Allí, el especialista Julián Soriano analizará qué tipo de animal necesita producir el país para competir en los segmentos de mayor valor.
Marmoreo: la oportunidad que abrió el mercado internacional de carnes
Soriano explicó que la reducción de las exportaciones estadounidenses de carne de alta calidad dejó un espacio comercial que Argentina podría aprovechar. Según el especialista, el país cuenta con genética, condiciones climáticas y disponibilidad de alimentos para avanzar en ese segmento, aunque necesita adecuar la alimentación de los animales.
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«Al bajar tanto las exportaciones de Estados Unidos, quedó un mercado desabastecido. Nosotros tenemos todas las condiciones: la genética, el clima y los alimentos. Solo falta darle de comer a esos animales como el mundo quiere», sostuvo durante una entrevista en el streaming Café Ganadero de Rosgan, conducido por Carlos Misuraca.

El marmoreo o marbling es la grasa intramuscular que se distribuye entre las fibras del músculo y aporta atributos de calidad a la carne, especialmente en terneza, jugosidad y sabor. Su desarrollo es uno de los factores que determinan el valor de los cortes en los mercados internacionales más exigentes.
Más kilos por animal sin descuidar el consumo interno
Uno de los principales desafíos es compatibilizar dos modelos de producción. Mientras el mercado argentino demanda tradicionalmente animales jóvenes, de entre 330 y 350 kilos, el segmento internacional de alta calidad busca animales de 20 a 22 meses y pesos de faena de entre 550 y 600 kilos.
Para Soriano, avanzar hacia animales más pesados permitiría incrementar la producción de carne por cabeza y generar un mayor saldo exportable, sin comprometer el abastecimiento interno.
El especialista aclaró que aumentar el marmoreo no implica necesariamente producir animales con exceso de grasa de cobertura. Se trata de dos tejidos adiposos con dinámicas diferentes, por lo que un manejo nutricional adecuado permite trabajar sobre la acumulación de grasa intramuscular y controlar el engrasamiento externo.
«Si crecemos en peso de faena, vamos a producir mucha más cantidad de carne con la misma hacienda, dejando un saldo exportable mayor sin descuidar el consumo interno y permitiendo facturar mejores precios», explicó.

Qué genética y alimentación necesita la carne de calidad
La genética es otro componente central para alcanzar los estándares que demanda el mercado internacional. Soriano destacó la capacidad de la raza Wagyu para desarrollar marmoreo, pero también señaló el potencial de las razas británicas, ampliamente difundidas en Argentina, para mejorar la calidad de la carne.
El especialista consideró que el país tiene margen para avanzar en los pesos de faena mediante ajustes en las etapas de recría y terminación. Aunque Argentina no dispone de algunas tecnologías utilizadas en Estados Unidos, como los implantes y los beta-agonistas, puede trabajar con estrategias nutricionales que permitan alcanzar animales de entre 550 y 600 kilos.
La transición hacia ese modelo también dependerá de los incentivos comerciales. Para Soriano, cuando la industria frigorífica abra nuevos mercados y reconozca económicamente el marmoreo mediante diferenciales de precio, los productores tendrán mayores estímulos para retener los animales y prolongar los ciclos de engorde.
El desafío de transformar el modelo ganadero
La incorporación de estos criterios requiere una planificación integral de los establecimientos, con asesoramiento técnico y seguimiento de la eficiencia productiva y de conversión alimenticia.
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Soriano profundizará sobre genética, nutrición, evolución de los mercados y estrategias de manejo durante el panel «Genética y nutrición: dos visiones enfocadas en el producto. ¿Qué animal debemos producir?», que compartirá con Rodolfo Cantet, Patricio Cortabarria y Sebastián Victorica.
