La jornada técnica de la Fiesta Nacional de la Frutilla reunirá en Coronda a especialistas y productores para analizar herramientas de manejo, ensayos varietales y digitalización de la cosecha. La actividad también será una oportunidad para conocer los desafíos de una campaña marcada por la variabilidad productiva y la menor demanda industrial.
La producción de frutillas enfrenta nuevos desafíos tecnológicos y comerciales en Coronda. En ese contexto, el INTA presentará los resultados de ensayos con variedades y bioinsumos, mientras que una charla sobre microbioma del suelo pondrá el foco en cómo mejorar el manejo del cultivo sin resignar rendimiento. La agenda incluirá además una propuesta para digitalizar el seguimiento de la cosecha.
Microbioma del suelo: cómo aprovechar los bioinsumos sin perder rendimiento
La jornada técnica se realizará el jueves 5 de noviembre, a las 19, en el Salón Dorado de la Mutual Central Coronda, en el marco de la 67° Fiesta Nacional de la Frutilla. Uno de los ejes será la exposición del investigador superior del CONICET Luis Gabriel Wall, doctor en Ciencias Bioquímicas, sobre el microbioma del suelo y de las plantas.
María del Huerto Sordo, ingeniera agrónoma a cargo de la Oficina de Información Técnica (OIT) de INTA en Coronda, explicó a AIRE Agro que la propuesta busca profundizar en el funcionamiento de los microorganismos y su incidencia en la producción.
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«Cómo impactan las nuevas tecnologías, el uso de microorganismos, de bioinsumos, en el rendimiento de los cultivos y también en el cuidado del ambiente y de las personas que trabajan», resumió sobre el enfoque de la charla.

Para los productores, uno de los puntos centrales será entender que estas alternativas no necesariamente implican una merma productiva. Sin embargo, su eficacia depende del conocimiento del suelo y de las condiciones de aplicación. «Si a los microorganismos los utilizamos mal, los aplicamos en un momento que no es el adecuado, con temperaturas indebidas o con demasiada agua, no vamos a lograr los objetivos esperados», advirtió.
Sordo remarcó que los bioinsumos no funcionan como una solución aislada, sino que requieren un manejo integrado desde el inicio del ciclo. «Empieza desde el momento en que preparamos el suelo, desde el momento que hacemos el cultivo de servicio para mejorar y para incorporar materia orgánica, es todo un conjunto de prácticas que hay que aprender a utilizar«.
Según la especialista, los bioinsumos ya representan alrededor de un tercio del paquete tecnológico de la frutilla y su utilización continúa creciendo.
El INTA evaluó 11 variedades y una nueva genética argentina
Otro de los bloques estará dedicado a los resultados de los ensayos realizados durante este año por el INTA, en los que se comparó la respuesta de distintas variedades al uso de bioinsumos frente al manejo convencional de los productores.
Las pruebas incluyeron 11 variedades comerciales de diferentes viveros y una selección experimental desarrollada por el organismo. También se incorporaron biofumigantes mediante cultivos de Crotalaria, una práctica que apunta a contribuir al manejo biológico del suelo. Los bioinsumos, por su parte, se utilizan en ensayos de la zona desde hace tres o cuatro años.
La variedad del INTA es uno de los puntos destacados de la evaluación. Se trata del primer desarrollo nacional después de muchos años, a cargo del doctor Daniel Santiago Kirschbaum, de INTA Famaillá, y que se encuentra en proceso de evaluación en distintas regiones del país, previo a su inscripción.
En Coronda, el material mostró una adaptación favorable a varias de las demandas productivas: desarrolla plantas de buen tamaño, presenta buena sanidad y calidad de fruta, y alcanza rendimientos interesantes. No obstante, todavía necesita ajustes.
«El principal inconveniente de esta variedad en la zona de Coronda es que le falta primicia«, explicó Sordo, en referencia a la precocidad de la cosecha, una característica que sí muestra en otras regiones.
La jornada se completará con la presentación «Cada frutilla cuenta: del surco al celular, una forma más simple de controlar tu cosecha», a cargo del ingeniero agrónomo Marcelo Pérez, representante de Hubcrop, sobre herramientas digitales para el seguimiento productivo.

Campaña 2026: rindes variables y una industria que compra menos
Mientra tanto, el sector frutillero corondino se acerca al final de un ciclo productivo 2026 que Sordo describió como «raro», con resultados muy dispares entre establecimientos. La campaña comenzó con buenos rendimientos, pero luego las condiciones climáticas —con períodos de sequía seguidos de lluvias excesivas— y los problemas registrados en plantas de algunos viveros afectaron la producción.
Entre los productores con mejores resultados se alcanzaron unos 700 gramos por planta, un rendimiento considerado medio, mientras que otros quedaron por debajo de los 400 gramos. Todavía no hay una estimación definitiva del rendimiento de indiferencia, ya que resta aproximadamente un mes de cosecha.
Pero el problema no se limita a la productividad. La retracción de las compras industriales presiona sobre los precios que reciben los productores. Históricamente, en Coronda la producción se distribuye en partes iguales entre el mercado de fruta fresca y la industria. Este año, sin embargo, se estima que las fábricas no llegarán a absorber el 40% de la cosecha.
«El principal problema es que las ventas están muy paradas, son escasas las compras de la industria; es más, algunas todavía tienen fruta del año anterior, entonces eso hace que los precios estén muy por el piso, el productor a lo mejor tiene buenos rendimientos, pero no tiene buenos precios para vender», señaló Sordo.
A esa situación se suma la competencia estacional de la frutilla proveniente de Buenos Aires, principalmente de zonas como Pilar, Escobar y San Pedro. La mayor oferta presiona todavía más los valores de la fruta local, en un escenario en el que lograr buenos rindes no garantiza una rentabilidad adecuada.
