La cooperativa santafesina avanza en su estrategia de agregado de valor y mejora continua, con un sistema que refuerza los controles sanitarios en sus procesos industriales. La certificación también apunta a consolidar la confianza comercial y mejorar las condiciones para competir en los mercados alimentarios.
La Unión Agrícola de Avellaneda (UAA) obtuvo la certificación internacional HACCP para los productos elaborados en su Frigorífico de Aves y su Planta de Subproductos, ubicados en la ciudad de Avellaneda, en el norte de Santa Fe. El reconocimiento, otorgado por SGS, incorpora un estándar de gestión preventiva para garantizar la inocuidad de los alimentos durante las distintas etapas de producción.
Qué garantiza la certificación HACCP en la producción avícola
HACCP es la sigla en inglés de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control. Se trata de un sistema de gestión reconocido internacionalmente que permite identificar riesgos biológicos, químicos y físicos, establecer controles y prevenir posibles contaminaciones desde la recepción de la materia prima hasta la expedición del producto terminado.
A diferencia de los controles que se concentran en el producto final, este método actúa durante todo el proceso productivo. Para ello, establece puntos críticos de control, límites de seguridad, procedimientos de monitoreo y medidas correctivas ante eventuales desvíos.
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«Con este hito, la cooperativa robustece de manera directa la inocuidad alimentaria de sus reconocidas líneas de pollo y derivados bajo las marcas Enercop y Piugusto», destacó la entidad en su comunicado.
Qué beneficios tiene para la cooperativa y sus productores
La certificación comprende producción de pollo entero eviscerado, pollo entero eviscerado aditivado, garras de pollo, menudos y trozado de pollo, así como harina de vísceras y harina de plumas, y se integra al plan estratégico de la UAA para fortalecer su sistema de producción integrada, que articula la actividad de productores asociados, las plantas industriales y la logística.
Según informó la cooperativa, «este esquema no solo motoriza la actividad de decenas de productores asociados en sus granjas, sino que además sustenta de forma directa el empleo de más de 500 familias de la región en sus eslabones industriales y logísticos».
Además de reforzar los controles sanitarios, la implementación del HACCP permite mejorar la trazabilidad de los procesos, detectar fallas antes de que afecten al producto terminado y reducir el riesgo de pérdidas, retiros del mercado y otros costos asociados con problemas de inocuidad.

Una herramienta para competir en los mercados internacionales
El cumplimiento de estándares internacionales de inocuidad también representa una herramienta comercial para la empresa. La certificación puede facilitar el acceso a compradores que exigen sistemas preventivos de seguridad alimentaria y contribuir a demostrar el cumplimiento de requisitos sanitarios de distintos mercados.
Aunque contar con HACCP no garantiza por sí solo la habilitación para exportar a cualquier destino, constituye una referencia relevante para la industria alimentaria y puede complementar las exigencias de los organismos sanitarios y las certificaciones específicas de cada mercado.
Con este reconocimiento, la Unión Agrícola de Avellaneda busca fortalecer la confianza en sus productos y consolidar el posicionamiento de su producción agroindustrial en un sector donde la inocuidad y la calidad de los procesos son factores centrales para competir.
