Las precipitaciones llegaron después de un septiembre deficitario y marcaron el primer evento asociado al fenómeno climático, según Cristian Russo, jefe de la GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario. Aunque se espera un Niño fuerte, las previsiones se moderaron y el nivel de alerta para la región disminuyó.
Las lluvias registradas entre el martes 7 y la mañana del jueves 8 de octubre dejaron acumulados de hasta 86 milímetros en la Zona Núcleo y llevaron alivio a una zona que venía de atravesar un septiembre con déficit de precipitaciones y reservas de agua comprometidas.
Según los datos de la red de estaciones meteorológicas de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Pujato registró el mayor acumulado, con 86 milímetros. Le siguieron Ramallo, con 74 milímetros; Zavalla, con 72,2; Rosario, con 68; Álvarez, con 60; y Monte Buey, con 46 milímetros.
En diálogo con AIRE Agro, Cristian Russo, jefe de la GEA, destacó la relevancia del evento por su vinculación con el inicio de El Niño en la región. “Este es el primer evento que estamos asociando con el inicio de El Niño”, afirmó.
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Las precipitaciones llegaron después de varias semanas en las que las condiciones atmosféricas demoraron el ingreso de humedad desde el norte del país. Russo explicó que, hasta hacía pocos días, Rosario registraba una humedad relativa del 60%, un valor inusual para la primavera que atribuyó a la circulación de aire muy frío.
El escenario cambió con la combinación de un frente frío, un centro de baja presión sobre Buenos Aires y el ingreso de humedad, factores que desencadenaron las lluvias.
El Niño será fuerte, pero bajan las proyecciones más extremas
Además de la llegada de las precipitaciones, Russo señaló que las proyecciones sobre la intensidad del fenómeno se modificaron respecto de los pronósticos iniciales, que advertían sobre valores extraordinarios, sin precedentes en las últimas cinco décadas.
“Va a ser un Niño fuerte, muy fuerte”, sostuvo el especialista, aunque aclaró que su mayor incidencia se concentraría en los próximos meses. Para octubre se estima un 30% más de lluvias, mientras que para noviembre y diciembre las proyecciones contemplan incrementos del 70% al 90%.
El jefe de la GEA también indicó que se espera un fenómeno relativamente corto, con características similares a las de los episodios de 2015 o 2016, o incluso de menor intensidad. En ese contexto, remarcó que “el nivel de alerta en general baja un poco para la región”.
Las lluvias llegan en un momento clave para los cultivos
El evento meteorológico adquiere relevancia por el estado en el que la región núcleo había comenzado la primavera. El relevamiento anterior de la GEA indicaba que el 70% del área se encontraba entre condiciones de escasez hídrica y sequía, mientras que el trigo ingresaba en la etapa de definición de rindes con pérdida de condición y el maíz enfrentaba dificultades para avanzar con la siembra en el oeste.
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Por esto, para Russo la llegada del agua es una buena noticia para el sector agropecuario. Las precipitaciones representan un cambio favorable frente a ese escenario.
