La estimación supera en 3.000 hectáreas a la del ciclo anterior y se ubica cerca del máximo histórico de la serie del SEA. Tras varios días de humedad e inestabilidad, mejoraron las condiciones para retomar la cosecha y las labores de siembra.
La campaña gruesa 2026/27 sumó un nuevo cultivo en marcha en el centro norte santafesino. Tras el inicio de la siembra de girasol, durante la última semana comenzaron a implantarse los primeros lotes de maíz temprano o de primera, con una intención estimada de 98.000 hectáreas, 3.000 más, un 3%, que las 95.000 proyectadas para la campaña pasada.
La cifra se ubica cerca del techo de 100.000 hectáreas registrado en la campaña 2014/15, el mayor valor de la serie histórica del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA), iniciada en 2010/11. A la vez, se mantiene dentro de la media observada desde 2018/19, cuando la intención de siembra del cereal comenzó a oscilar en torno a las 95.000 hectáreas.
El informe registró el comienzo de las labores luego de varios días de inestabilidad y elevada humedad. Con el cambio de las condiciones ambientales, «lentamente, retomaron su ritmo las actividades agrícolas», entre ellas la siembra del maíz temprano.
LEÉ MÁS►Nanotecnología y manejo integral: cómo recuperar suelos y ganar productividad en el campo

La estabilidad permitió retomar las tareas, aunque persisten los excesos de agua
La semana comenzó con cielo cubierto, precipitaciones débiles y lloviznas, condiciones que durante uatro o cinco días mantuvieron elevada la humedad y limitaron las actividades a campo. Luego, el descenso de las temperaturas y varios días de estabilidad permitieron reactivar parcialmente las labores.
Durante dos o tres jornadas, según cada zona, volvieron a ponerse en movimiento las cosechadoras y sembradoras, además de las aplicaciones de fertilizantes y fungicidas.
Sin embargo, la situación de los suelos continuó condicionada por los excesos de humedad. El SEA indicó que las nuevas precipitaciones y las lloviznas mantuvieron escenarios de encharcamientos y anegamientos en distintas posiciones topográficas, tanto en los departamentos del sur como del centro y norte del área de estudio.
El maíz de segunda recuperó algo de ritmo en el sur y el centro
Las mejores condiciones permitieron una recuperación paulatina de la cosecha de maíz tardío o de segunda, principalmente en los sectores sur y centro de la región.
El SEA señaló que la combinación de precipitaciones de baja intensidad y ambientes que luego comenzaron a secarse permitió mejorar gradualmente el ritmo de las tareas. Los rendimientos relevados se mantuvieron sin cambios: entre 80 y 120 qq/ha en el sur, 70 y 100 qq/ha en el centro y 60 a 75 qq/ha en el norte.
El algodón sigue sin poder avanzar en la zona oeste
La situación continuó siendo más complicada para el algodón. Durante la semana no se registraron avances en la recolección y, en la totalidad de la zona oeste algodonera, las tareas fueron nulas por las precipitaciones, la elevada humedad, la falta de piso y la intransitabilidad de los lotes.
En la zona este, la cosecha permaneció en 97,5%, sin variaciones respecto de la semana anterior. En el oeste continuaron los lotes anegados, sin posibilidad de ingreso, mientras los cultivares que quedaron sin recolectar deberán ser evaluados para determinar las pérdidas.
El retraso volvió a afectar la calidad de la fibra y los rendimientos, que continuaron mostrando una marcada dispersión, entre 500 y 3.000 kg/ha, según la zona y las condiciones de cada lote.

El trigo mantiene una evolución favorable, con sectores afectados por anegamientos
El trigo continuó con su desarrollo vegetativo y el proceso de macollaje en condiciones generales favorables. La buena disponibilidad de humedad permitió una correcta evolución de los lotes, mientras durante la semana se realizaron aplicaciones de fungicidas y fertilización nitrogenada, de acuerdo con las posibilidades de acceso a cada campo.
LEÉ MÁS►El norte de Santa Fe se prepara para El Niño: qué obras y medidas anunció la Provincia
No obstante, se mantuvieron los sectores en estado regular afectados por los excesos hídricos y los anegamientos. En esos lotes, el SEA observó cambios en la coloración de las plantas, que pasaron de un verde intenso a tonalidades verde amarillentas.
Hasta el momento no se detectaron plagas ni enfermedades de consideración, aunque el prolongado período húmedo motivó aplicaciones preventivas de fungicidas.
