Incubada en INTA Rafaela, la startup Molitor desarrolla proteínas, aceites y fertilizantes a partir del insecto Tenebrio molitor mediante tecnología propia. La empresa proyecta escalar su producción con una planta industrial, mientras ensaya sus desarrollos con clientes.
La producción industrial de insectos comienza a abrirse camino en la Argentina como una alternativa para la nutrición animal y la agricultura sostenible. En ese escenario, la startup santafesina Molitor, incubada en INTA Rafaela, trabaja en la cría a gran escala del Tenebrio molitor —conocido popularmente como gusano de la harina en su estado larvario— para elaborar harinas proteicas, aceites y biofertilizantes, con el objetivo de abastecer mercados especializados y avanzar hacia una producción industrial de mayor escala.
Una oportunidad detectada en el exterior que encontró espacio en Santa Fe
El proyecto nació a partir de la experiencia de sus socios fundadores, el ingeniero industrial Matías Becherini y el ingeniero mecánico Ignacio Sola, quienes durante sus trabajos en Asia conocieron el desarrollo de la industria de los insectos.
Según contó Becherini en diálogo con AIRE Agro, “vimos que en Europa tenía varios años de desarrollo, incluso con más de 10 años de consumo humano, y ahí empezamos a notar que en Argentina y el Cono Sur en general no había desarrollo en escala de este tipo de industria, por lo que nos pareció una gran oportunidad para ser pioneros en la región”.
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Desde entonces, la empresa se instaló en la incubadora de INTA Rafaela, donde desarrolla procesos de cría y tecnologías propias para producir estos insectos con fines industriales.
El Tenebrio molitor como materia prima para proteínas, aceites y fertilizantes
El eje de la propuesta es el aprovechamiento integral del Tenebrio molitor. “Es la larva de un escarabajo que utilizamos para procesar en forma industrial y obtener harinas proteicas y aceites hipoalergénicos con un perfil de aminoácidos completos”, explicó Becherini en Agroactiva, donde participaron en el stand de la provincia de Santa Fe.
Además, el proceso permite valorizar otro subproducto: del guano del insecto obtienen un biofertilizante sólido “con una gran carga de materia orgánica y quitina en su composición”.
La elección de esta especie no fue casual. “Fue principalmente por la capacidad nutricional para los animales y por la posibilidad de producirse en escala y con ello disminuir costos para lograr un producto más accesible en el mercado”, señaló Becherini, quien además recordó que es el único coleóptero entre los siete insectos habilitados por ANMAT para su cría en el país.
Productos orientados a mascotas y cultivos intensivos
Dentro de la línea de nutrición animal, Molitor desarrolló ProTemol, una harina proteica destinada principalmente al segmento de alimento premium y superpremium para mascotas. “Tiene más de 65% de proteína, un perfil de aminoácidos completos y es hipoalergénica”, indicó.
Esta condición de no generar alergias representa una alternativa frente a ingredientes tradicionales como las harinas de pescado o soja, permitiendo formular alimentos para animales con sensibilidad a esos componentes.
La startup también produce LipiMol, un aceite obtenido mediante extracción de grasas que aporta energía y mejora la palatabilidad de las dietas gracias a su contenido de ácidos grasos.

El destino principal de estos productos son animales monogástricos. “Por ciertas características de la harina se apunta sólo a animales monogástricos, no a rumiantes”, aclaró Becherini, lo que abre posibilidades especialmente para alimentos destinados a mascotas, aves o peces.
En paralelo, el biofertilizante se orienta a cultivos intensivos. “Promueve muchísimo la microbiota del suelo, aporta gran cantidad de materia orgánica y la quitina es un gran promotor de la defensa de las plantas”, explicó. Los ensayos realizados mostraron resultados positivos en horticultura, floricultura, cannabis y producción de hongos, donde además es valorado por no incorporar componentes químicos.
Tecnología propia para producir insectos a escala
Con un enfoque basado en la economía circular, Molitor busca generar proteínas de alta calidad utilizando un mínimo consumo de agua y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para lograr una producción eficiente, desarrolló sistemas propios de cría. Actualmente el proceso se realiza en bandejas apilables diseñadas por la empresa, donde las larvas viven sobre un sustrato seco compuesto por salvado de trigo.
“Simplemente, manteniéndolo en ese sustrato con un aporte de agua el insecto ya convierte esa fibra en proteína”, explicó Becherini. Tanto las etapas biológicas como los procesos industriales posteriores también utilizan tecnologías desarrolladas por la startup.

La meta: multiplicar la producción industrial
Hoy la empresa opera una planta piloto dentro de INTA Rafaela, donde realiza pruebas a campo y ensayos junto a clientes. Según Becherini, con la estructura actual “hoy podemos decir que somos los mayores productores nacionales” de Tenebrio molitor.
El siguiente paso será construir una planta propia para escalar la capacidad productiva antes de fin de año, con el objetivo de generar entre 10.000 y 30.000 kilos mensuales de biomasa de insectos.
Interés del público en Agroactiva
La reciente participación en Agroactiva, con el acompañamiento de la provincia de Santa Fe, también funcionó como una prueba del interés que despierta esta tecnología.
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“Han venido a preguntar y llevarse muestras; la verdad que vemos una muy buena recepción del público”, resumió Becherini sobre la respuesta obtenida durante la exposición, donde la producción industrial de insectos despertó curiosidad entre productores y visitantes interesados en nuevas alternativas para la nutrición animal y la agricultura.
