ID Animal utiliza la biometría nasal del ganado para crear una identidad digital inviolable por animal. Bancos y aseguradoras ya la adoptaron para otorgar créditos y pólizas con tasas competitivas
Una inundación en una isla bonaerense, animales mezclados entre vecinos y caravanas perdidas en el barro. De ese episodio caótico nació una novedosa propuesta del ecosistema AgTech que permite identificar al ganado bovino por el dibujo único de su morro, de la misma manera en que la policía identifica personas por sus huellas dactilares.
ID Animal utiliza biometría del morro (nasobiograma) para darle un DNI digital inviolable a cada animal, convirtiendo al capital ganadero de un “activo opaco” en una garantía real y líquida.
La plataforma de identificación biométrica animal comenzó a dar sus primeros pasos en 2021, pero el año pasado logró una validación estratégica al llegar a un acuerdo con Sancor Seguros y Banco del Sol. Ahora, a través de su participación en la segunda edición del Mercado de Innovación (MEI) —un espacio de la Bolsa de Comercio de Rosario orientado a conectar capital e innovación, con foco en la inversión ángel—, va por más.
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Carlos Costa ocupa el rol de CMO y es la cara comercial del proyecto. Durante su presentación en la BCR, contó las principales características de la propuesta surgida de la mano del “emprendedor serial” Juan Nazar y del productor ganadero Sebastián Vázquez.

“El morro de la vaca tiene patrones llamados picos y valles que son equivalentes a la huella dactilar humana. Por el dibujo del morro podés identificar unívocamente a una vaca dentro de una tropa”, explicó Costa en una reciente presentación ante inversores.
El procedimiento es sencillo en apariencia, pero está respaldado por un desarrollo tecnológico de gran envergadura. Cuando el animal está inmovilizado en el cepo, el productor le toma una foto al hocico con una aplicación móvil. El software detecta esos patrones únicos y genera lo que Costa define como “un código QR del animal”, vinculado digitalmente al número de caravana física. “No venimos a reemplazar la caravana, sino a darle una capa más de seguridad”, aclaró.
Las vacas no tienen DNI
Detrás de la innovación hay un diagnóstico certero sobre una falla estructural del sistema ganadero argentino. Las caravanas plásticas —el método de identificación oficial vigente— pueden perderse, romperse o adulterarse. Esa fragilidad tiene consecuencias directas sobre el acceso al crédito y al seguro. Sin una identidad robusta del animal, los bancos y las aseguradoras no tienen respaldo suficiente para operar con la hacienda como activo, y en ID Animal buscan resolver esa problemática.

“Este es mi DNI. Tiene mi huella dactilar aquí atrás. Con mi documento yo puedo ir a un banco, abrir una cuenta, solicitar un préstamo, comprar una camioneta, adquirir herramientas para el campo o incluso comprar más vacas. Las vacas no tienen esto”, graficó Costa, apelando a una analogía tan simple como reveladora. “Al no tener un sistema robusto de identificación, los bancos, las instituciones y las aseguradoras no tienen con qué ampararse ni contra qué respaldar el negocio que quieran realizar”.
La consecuencia de esa brecha es, según el equipo de ID Animal, un mercado de financiamiento ganadero con un potencial estimado de 52.000 millones de dólares que permanece, en gran medida, sin desarrollar.
Caso de éxito en Mercedes
La propuesta de ID Animal ya superó la etapa conceptual. La empresa concretó su primer caso de éxito con un productor de la localidad de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, en una operación triangulada con Banco del Sol y Sancor Seguros.
“La aseguradora, al contar con el sistema biométrico, redujo el riesgo y ofreció una prima mejor, lo que permitió al banco otorgar un crédito con una tasa competitiva. Ya hay un productor financiándose con su propia hacienda”, detalló Costa.

El esquema resuelve, además, una asimetría de riesgo que hasta ahora encarecía el crédito ganadero: la posibilidad de que un productor, ante la muerte de un animal asegurado, lo sustituyera por otro no asegurado. Con la biometría, esa sustitución resulta imposible de ejecutar sin dejar rastro.
“Una vez que tenemos esta identificación, el animal se puede certificar, prendar, tokenizar y asegurar. Se está convirtiendo en un activo financiero real para el productor”, resumió.
Hacia los mercados de exportación
El equipo de ID Animal —integrado por profesionales dedicados al desarrollo tecnológico, el área comercial y el trabajo de campo— presentó la herramienta en Expoagro 2026, donde, según Costa, generó “mucho revuelo” entre entidades bancarias.
Actualmente, la empresa busca cerrar una ronda de inversión pre-seed de 600.000 dólares, de los cuales ya cuenta con 100.000 confirmados. El objetivo es financiar doce meses de operaciones y consolidar presencia comercial en Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa y Córdoba.

En una segunda etapa, ID Animal proyecta incorporar un módulo de análisis de marmoleado —el veteado intramuscular que determina la calidad de la carne— para que el frigorífico pueda premiar al productor por la calidad del animal en origen y no solo en destino.
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“Actualmente, la calidad se ve recién en el destino de exportación y el frigorífico se queda con ese valor. Nosotros queremos extender la cadena de valor hasta el productor”, explicó Costa.
La trazabilidad inviolable también abre la puerta a certificaciones de alimentación, sanidad y geolocalización exigidas por los mercados más competitivos. Con la normativa europea que requiere carne libre de deforestación como telón de fondo, ID Animal se presenta como una herramienta para acceder a mercados que hoy permanecen cerrados para buena parte de la producción argentina.
