La provincia concentra unos 2.300 productores apícolas y alrededor de 10.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad. El sector busca avanzar en la exportación de miel fraccionada y consolidar la identificación de variedades según su origen botánico.
La necesidad de aumentar el consumo interno, dejar atrás la exportación de miel a granel y agregar valor a la producción aparecen hoy como los principales desafíos de la apicultura entrerriana. En el marco de La Semana de la Miel, productores, cooperativas y funcionarios expusieron el potencial del sector, que posiciona a Entre Ríos como el segundo polo apícola del país y sostiene miles de puestos de trabajo en toda la provincia.
Los desafíos de una economía regional clave
Entre el 14 y el 20 de este mes se realizó La Semana de la Miel y, en Entre Ríos, las actividades tuvieron su jornada central en la explanada de la Casa de Gobierno, en Paraná. Allí, productores y cooperativas apícolas presentaron mieles de distintas floras, propóleos, jaleas reales, galletitas, bebidas alcohólicas y productos medicinales elaborados a base de miel.
El coordinador de Apicultura del Gobierno de Entre Ríos, Rodrigo Toledo —docente y productor apícola—, puso el foco en los desafíos a futuro. “Aprovechamos La Semana de la Miel para promocionar el consumo interno y lograr que deje de ser un producto ocasional para convertirse en parte de la mesa diaria de los entrerrianos”, señaló.
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Actualmente, Argentina exporta más del 90 % de su producción de miel a granel. Por eso, uno de los objetivos del sector es “descomoditizar la miel” y avanzar hacia la exportación de miel fraccionada, algo que hoy solo pueden realizar un par de establecimientos entrerrianos.
Toledo sostuvo además que es necesario “cambiar la cultura” para incrementar el consumo interno y avanzar hacia un nuevo paradigma basado en productos naturales, trazables y con denominación de origen.
Entre Ríos, potencia apícola
Entre Ríos es el segundo polo apícola del país y contribuye a que Argentina sea hoy el cuarto productor y el tercer exportador mundial de miel.
La provincia cuenta con unos 2.300 productores registrados, distribuidos en los 17 departamentos, y alrededor de 260 establecimientos procesadores de miel. La cadena apícola incluye además carpinterías apícolas, proveedores de insumos y exportadores, lo que permite estimar unos 10.000 puestos de trabajo.

Según Toledo, Entre Ríos ha logrado mantener sus niveles de producción gracias a una biodiversidad que abarca desde el macizo citrícola y la forestación de eucaliptos hasta el monte nativo, el delta y cultivos como la colza y la carinata. Esa variedad le permite sostener cierta estabilidad en la floración frente al avance de la frontera agrícola que afecta a otras provincias.
Las mieles entrerrianas y el valor agregado
Toledo destacó que esta diversidad también resulta una oportunidad para agregar valor a la producción, por lo que consideró: “no queremos hablar de miel entrerriana, sino de mieles entrerrianas”, en referencia a los distintos orígenes botánicos.
La provincia está dividida en cuatro regiones apícolas, cada una con identidad propia y mieles “muy valoradas a nivel internacional”. El objetivo, explicó, es identificarlas y caracterizarlas para fortalecer su posicionamiento y mejorar el precio que reciben los productores.

En ese marco, el gobernador Rogelio Frigerio destacó el potencial agroalimentario de Entre Ríos y señaló la importancia de avanzar en procesos de agregado de valor. También informó que la provincia trabaja junto a la Universidad Nacional de Entre Ríos en un estudio para clasificar los distintos tipos de miel según su origen de producción.
El rol de la apicultura en el ambiente y la producción
Durante las actividades, también se puso en valor el papel de la abeja como agente polinizador y guardián de la biodiversidad.
Toledo señaló que la apicultura trasciende la producción de miel, ya que tiene un impacto clave tanto en la flora nativa como en la agricultura moderna. El servicio de polinización, explicó, es la base biológica que permite mejorar la producción de numerosos cultivos entomófilos.
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Además de las actividades realizadas en Paraná, La Semana de la Miel incluyó jornadas de difusión en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tanto en la Cámara de Diputados de la Nación como en la Casa de Entre Ríos, con eje en las oportunidades de exportación y el posicionamiento internacional de la producción entrerriana.

