Santiago Nava, del INTA Rafaela, expondrá en el Congreso Ganadero de Rosario sobre resistencias crecientes y límites del control químico. Plantea avanzar hacia estrategias integradas que combinen manejo, genética y planificación sanitaria.
La problemática de la garrapata bovina será uno de los ejes centrales del próximo Congreso Ganadero de Rosario, donde el abordaje sanitario se plantea como una herramienta estratégica para sostener la productividad.
En ese marco, la Sociedad Rural de Rosario anticipa que el encuentro pondrá el foco en soluciones concretas frente a un desafío que combina impacto productivo, restricciones comerciales y creciente complejidad técnica.
Organizado para el 11 de junio, el congreso buscará articular diagnóstico y propuestas en una jornada completa orientada al productor. Según la entidad, la sanidad aparece como un factor decisivo dentro del escenario actual, con la garrapata común del bovino como una de las principales limitantes en distintas regiones.
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Un parásito con impacto productivo y sanitario
De acuerdo con la Rural, el especialista del INTA Rafaela, Santiago Nava, centrará su exposición en la epidemiología y el control de Rhipicephalus (Boophilus) microplus, un parásito que afecta tanto por sus consecuencias directas como por su rol como vector de enfermedades.
“Es un parásito clave por su doble efecto: el daño directo y su capacidad de transmitir enfermedades”, señala Nava. Entre esos efectos, se destacan la inmunosupresión, la anemia y la menor ganancia de peso, además de complicaciones como miasis y deterioro en la calidad de los cueros.
A esto se suma la transmisión del complejo de la tristeza bovina —babesiosis y anaplasmosis—, enfermedades de alta letalidad que generan pérdidas económicas significativas.
Factores que explican su persistencia
El análisis del especialista también pone el foco en los elementos que condicionan la presencia y dispersión del parásito. Según detalla la Rural, variables como el clima, el movimiento de hacienda y las particularidades de cada sistema productivo configuran un escenario cambiante.
En ese sentido, Nava advierte que “no hay recetas universales: el control debe adaptarse a cada establecimiento”, lo que implica comprender la bioecología de la garrapata y ajustar las estrategias a cada contexto.

Resistencias y límites del control químico
El uso de acaricidas continúa siendo la principal herramienta para el control, con diferentes grupos químicos disponibles —piretroides, amidinas, organofosforados, lactonas macrocíclicas e isoxazolinas—. Sin embargo, la Rural señala que la expansión de resistencias múltiples está reduciendo su eficacia.
Además, la presencia de residuos en carne y leche introduce un condicionante adicional, especialmente en relación con los mercados internacionales.
Hacia un enfoque integrado
Frente a este escenario, Nava plantea avanzar hacia un esquema de control integrado que combine herramientas químicas con manejo productivo y genética bovina. El objetivo, es optimizar recursos y disminuir la dependencia exclusiva de los tratamientos farmacológicos.
“La clave es integrar estrategias y adaptarlas a cada sistema”, sostiene el especialista, quien enfatiza la necesidad de planificar, monitorear y aplicar intervenciones en momentos oportunos.
Un debate que atraviesa a toda la ganadería
En línea con el lema del congreso, “Procesando señales de expansión y dinamismo”, la discusión sobre la garrapata refleja un desafío estructural: mantener niveles de productividad sin comprometer la sustentabilidad.
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Para la Sociedad Rural de Rosario, el encuentro se proyecta como un ámbito para repensar estrategias sanitarias y fortalecer la competitividad en un contexto donde las exigencias productivas y comerciales son cada vez mayores.
