Las precipitaciones llegaron en etapas claves para la soja, en especial la de segunda que comenzaba a mostrar signos de estrés hídrico. En contraste, el algodón continúa afectado por la falta de agua.
Las lluvias registradas en los últimos días en el centro norte de la provincia de Santa Fe marcaron un punto de inflexión para la campaña gruesa 2025/2026. Según el último relevamiento del Sistema de Estimaciones Agrícolas difundido por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, las precipitaciones llegaron en momentos determinantes para la evolución de la soja, especialmente para los lotes de segunda que ya comenzaban a evidenciar estrés hídrico en sectores del norte y en suelos de menor aptitud.
Lluvias oportunas y alivio para la soja
En soja temprana, el 98% de los lotes se mantiene en estado bueno a muy bueno, con cuadros incluso excelentes. La evolución estructural de las plantas fue homogénea, con buen desarrollo de altura y masa foliar, cierre de entresurcos y avance normal hacia floración y fructificación. Hasta el momento no se reportaron problemas sanitarios de consideración, más allá de la presencia puntual de arañuelas, trips e isocas, que fueron controladas.
En el caso de la soja tardía, que cubre 595.000 hectáreas —levemente por encima del ciclo anterior—, el impacto de las lluvias resulta aún más relevante. En determinados sectores se habían detectado síntomas de estrés hídrico y térmico, situación que ahora tiende a revertirse gracias a la recarga de humedad en los perfiles. La oleaginosa venía mostrando buena implantación y desarrollo vegetativo, por lo que el aporte de agua en esta etapa resulta clave para sostener el potencial de rinde.
El algodón sigue bajo estrés por falta de precipitaciones
Distinta es la realidad del algodón. Con una superficie implantada entre 22% y 24% menor a la campaña pasada, el cultivo continúa afectado por la escasez de precipitaciones suficientes en amplias zonas del norte provincial.
Las altas temperaturas y la falta de agua provocaron pérdida de turgencia, caída de masa foliar y reducción de estructuras reproductivas. Si bien no se detectaron plagas ni enfermedades hasta el momento, se recomendó intensificar los monitoreos ante la posible aparición del picudo algodonero.

Maíz temprano: rindes que superan las expectativas
En paralelo, el maíz temprano confirma una campaña con resultados destacados. Favorecido por adecuados niveles de humedad, genética de alto potencial y estrategias de fertilización nitrogenada post emergencia, el cereal mostró estados entre buenos y excelentes.
La cosecha avanzó con ritmo sostenido y los rendimientos relevados presentan pisos de 50 a 54 quintales por hectárea y techos de 100 a 118 qq/ha, con lotes puntuales que alcanzaron entre 125 y 128 qq/ha.
Girasol consolida resultados y avanza la cosecha
El girasol, por su parte, prácticamente concluyó su ciclo en el norte y avanza hacia el cierre en el centro provincial. Los rindes se consolidaron con promedios que, según zona, oscilaron entre 17 y 19 qq/ha en el norte, hasta máximos de 30 qq/ha; mientras que en el centro los valores mínimos se ubicaron entre 20 y 22 qq/ha y los máximos entre 30 y 32 qq/ha, con picos de 38 qq/ha. En el sur, donde comenzó la recolección, los primeros resultados se movieron entre 18 y 25 qq/ha.

Tras tres semanas consecutivas con precipitaciones, los perfiles muestran una marcada recuperación de humedad, aunque en sectores bajos se registraron encharcamientos y anegamientos. En el resto del área, la infiltración fue adecuada y permitió recomponer reservas en una etapa determinante para la definición de rendimientos.
Con escenarios productivos dispares según cultivo y zona, la dinámica climática vuelve a confirmar su peso decisivo en una campaña que entra en fases críticas para la soja y consolida buenos números en maíz y girasol, mientras el algodón sigue esperando lluvias que le permitan revertir el estrés acumulado.
